Spain need new ideas for young talents as dominance ends

Publicado originalmente en WSC.co.uk / Originally published on WSC.co.uk

 

It’s the end of an era. After Spain’s early exit of Euro 2016, Spanish fans and media agreed that La Roja’s dominance of international football is over. The so called “tranquil transition” led by manager Vicente del Bosque after the shocking flop at the 2014 World Cup hasn’t been successful. Now, broader changes are required.

It was good while it lasted but we are not longer the best was the front page headline in the influential sports newspaper Marca after Spain’s defeat against Italy. And that was, by far, the least critical media reaction. Catalan sports paper El Mundo Deportivo used a pun on La Roja – La Floja(Weak) – to describe Spain’s performance, meanwhile prestigious daily El País thanked Del Bosque for his services but called for a change in the team management.

Unlike Roy Hodgson, who resigned minutes after England’s defeat to Iceland, the former Real Madrid manager refused to confirm his departure. His comment that “I have to talk with the president of the federation first” was typical of his calm personality, but has not satisfied anyone. In a poll on Marca.com93 per cent of the 60,748 voters demanded a change on the bench.

Obviously, Del Bosque’s legacy is unquestionable. Considered more of a manager of egos rather than a tactical master, his ability to cope with a dressing room packed with world-class footballers and their strong personalities extended the Spanish dominance established at Euro 2008 under Luis Aragonés with another two major titles.

Sadly, the ability to keep everyone happy doesn’t look like enough now. In France there were press reports about a divided squad, with some players unhappy at being reserves – Spain being the only team along with Iceland to have played all their matches with the same starting XI.

The situation was publicly exposed when Chelsea’s Pedro told reporters that “being selected for not playing isn’t worth my time”. But it wasn’t the only evidence of lack of control by the Spanish manager. After Sergio Ramos missed a critical penalty kick against Croatia Del Bosque declared that his role “wasn’t to interfere on who has to take it” – a contentious stand for someone whose team has failed close to half their attempts from the spot since he took charge.

That wasn’t the most serious situation Del Bosque had to cope with. David de Gea’s alleged involvement in a sexual assault case, revealed days before the start of the tournament, created a major debate in Spain about whether he should be in the team. While De Gea was ultimately chosen as the No 1 ahead of Iker Casillas, the accusations continue to hang over him.

Tactically, Del Bosque was out-thought by Antonio Conte just as he had been by Louis van Gaal in Brazil two years ago. Even Georgia managed to beat La Roja in the last friendly before Euro 2016. Gerard Piqué reflected on what needs to be done: “We have young players coming through who are very promising and veterans who have to keep on bringing their experience to the team. But the level isn’t the same and we have to accept that”.

Finding a new boss has to be the priority. To create a team able to reach the final stages of Russia 2018 requires new ideas which suit the younger talents. If Spain is to rejoin the international elite, no time needs to be wasted.

Los 17 días críticos del Tottenham Hotspur

Texto publicado originalmente en Sphera Sports

 

Hace unos días, con motivo del regreso de las competiciones europeas tras su largo parón invernal, el ‘Evening Standard’, rotativo londinense de distribución gratuita y, por ello, de enorme difusión, se preguntaba si la Europa League podría resultar para los equipos ingleses, y más concretamente para el Tottenham Hotspur, único conjunto capitalino en liza, el camino más corto para disputar la próxima edición de la Champions League. En un intento de dotar de mayor atracción al torneo, la UEFA decidió este verano que el ganador de su segundo campeonato obtuviese como recompensa una plaza en el gran escenario del balompié de clubes. Suculento premio que no ha pasado desapercibido para nadie. Especialmente en Inglaterra, dónde la competencia por un lugar en la próxima edición de la Liga de Campeones se presume feroz. Si entendemos que Chelsea y Manchester City, salvo debacle inesperada, van a repartirse las dos primeras plazas de la Premier League, esto deja a SouthamptonManchester United, Arsenal, ‘Spurs’ y Liverpool en una dura pugna solo dos posiciones. Forzosamente, alguien va a sufrir una desilusión.

Por ello, intentar ganar la Europa League, con todas las complicaciones que ello supone, no parece una opción tan descabellada para el Tottenham Hotspur. Al menos sobre el papel, claro, pues varias son las escuadras que han visto en el trofeo que levantó el Sevilla la pasada campaña algo más que la opción de sumar una copa en sus vitrinas. Lejos quedan los días en los que los conjuntos británicos depreciaban la competición, con el Stoke City viajando bajo mínimos a Valencia o las alineaciones plagadas de dorsales superiores al número 30 del Birmingham, entonces en Championship. Ahora la Europa League importa, y mucho.

Quizá es un plan b, pero nada marginal. Mauricio Pochettino, de momento, prefiere no manifestarse al respecto. “Nunca se sabe, estamos en las dos competiciones, y las dos nos pueden dar el acceso a la Champions. Lo mejor es estar centrado en el próximo partido y no pensar mucho en el futuro”, reflexionó el técnico argentino en la rueda de prensa posterior al partido que su equipo había disputado ante la Fiorentina, perteneciente a la ida de la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Europa League. De sus actos, más que de sus palabras, se desprende que el ex del Espanyol sí piensa en poder llevarse el torneo. Así, este jueves, los ‘Spurs’ presentaron este jueves un once repleto de titulares. Con una excepción importante, es verdad. El hombre de moda en la parte blanca del norte de Londres, Harry Kane, vio comenzar el choque desde el banquillo. El impacto del joven delantero en una entidad de la grandeza del Tottenham es gigantesco. Así, lo primero que ve el visitante a Withe Hart Lane en día de partido, nada más bajarse en la estación de cercanías que comparte nombre con el estadio, es un puesto de bufandas y camisetas con el rostro del atacante de 21 años. En lo oficial, su imagen también es explotada por el club, siendo el principal reclamo en la tienda oficial. Además, su segundo gol frente al Arsenal, que sirvió a los de Haringey para adjudicarse el ansiado derbi norteño, ya figura entre el vídeo de imágenes históricas con el que, desde el videomarcador, la entidad calienta a su afición antes del partido.

Para justificar la ausencia de ‘HurriKane’, como es apodado, Pocehttino adujo a la carga de encuentros que poseen los suyos durante las próximas fechas. “En los próximos 17 días tenemos seis partidos de vital importancia, es por ello que tengo que rotar a lo jugadores”, señaló el técnico. El calendario le da la razón. Jugada ya la ida de la eliminatoria contra la Fiorentina, a los blancos les llega este domingo, 22 de febrero, el derbi contra el West Ham United, de gran rivalidad. Posteriormente, el jueves 26, será la vuelta en Florencia y, como colofón, el domingo 1 de marzo, los de White Hart Lane visitarán Wembley para disputarse la Capital One Cup frente al Chelsea. Los partidos ligueros contra Swansea City, 4 de marzo, y Queens Park Rangers, día 7, cierran lo que algunos medios ya han llamado el ‘march madness’ de los ‘Spurs’. “Cada partido es una final. Estamos en un punto crítico de la temporada, y debemos ir partido a partido”, espetó.

En sustitución de Kane, que llevaba cinco goles en los tres últimos partidos, el preparador argentino confió en Roberto Soldado. La apuesta le salió cara y, en el minuto 5, el delantero valenciano puso fin a una racha de diez partidos consecutivos sin ver puerta. A pesar de que apenas ha logrado justificar los 26 millones de librasque el Tottenham pagó por él, los seguidores del conjunto londinense no dudaron en entonar la canción que poseen en honor del ariete al comienzo del encuentro, muestra del apoyo que todavía le mantiene la grada a pesar de sus discretas cifras goleadoras. El cántico, tras el tanto, claro, se tornó masivo. Liderados por un Andros Townsend estelar, los locales protagonizaron un comienzo de partido fulgurante, generando una ristra interminable de ocasiones que, sin embargo, no se vio reflejada en el marcador. La Fiorentina consiguió igualar el encuentro en el 36′, después de que Basanta consiguiese cazar en el área un balón suelto tras un despeje de Hugo Lloris a lanzamiento de falta de Matías Fernández. Entonces las tablas quizá parecían injustas, aunque los méritos realizados por los violas durante la segunda mitad calibraron dicha percepción inicial. Vincenzo Montella, preparador de los italianos, tampoco quiso mojarse sobre si la Europa League es la mejor opción de los suyos para alcanzar la próxima edición de la Champions League, “lo importante es estar, sea por una vía y otra”, llegó a decir. Será la vuelta quién decida qué equipo podrá seguir soñando con dicha vía.

Presión insoportable: el caso de Ched Evans

Texto publicado originalmente en Sphera Sports

 

El Oldham Athletic comunicó este jueves, 8 de enero, que no contratará a Ched Evans, delantero galés de 26 años que actualmente se encuentra en paro. El hecho, de relativo alcance deportivo, es sin embargo la noticia del día en el Reino Unido. Tanto que el club de League One tuvo que emitir un comunicado para explicar las razones por las que no se llegó a completar la operación. En su misiva, los ‘Búhos’, como son apodados, aducían a una “presión insoportable sufrida” como principal motivo por el que el internacional galés no había acabado por reforzar a su equipo en este mercado invernal. La razón; los dos años y medio de cárcel, de una condena total de cinco años, que el futbolista ha cumplido recientemente tras ser encontrado culpable de un delito de violación a una camarera que, cuando sucedieron los hechos, en 2011, tenía 19 años.

Debido a la repercusión y popularidad que posee el fútbol, de la mezcla escándalo -especialmente si este es de índole sexual- más balompié resulta una cóctel cuyos efectos sonrojarían al mismísimo Molotov. Un torbellino mediático que se produjo durante el juicio, y que ha retomado con fuerza una vez que Evans ha vuelto a la vida pública. Esto es, a intentar ejercer su profesión.

Así sucedió el pasado octubre, cuando el ariete, una vez puesto en libertad tras haber cumplido sus cuentas con la justicia, se acercó al que, hasta la fecha, había sido su anterior club: el Sheffield United. En 2009, los ‘Blades’ habían pagado por su traspaso al Manchester City la nada desdeñable cifra de tres millones de libras y, durante sus dos primeras temporadas, jugando en Championship, el segundo escalón del fútbol inglés, el atacante respondió con cuatro y nueve dianas respectivamente. Aunque no fue hasta el curso 2011/12 cuando surgió su despegue sobre los terrenos de juego. En aquella campaña, disputada en League One, tercer nivel profesional, el ariete logró 29 redes en 34 encuentros disputados. Sin embargo, su nombre llegó al público general por motivos menos prosaicos. Según la sentencia de su condena, el 8 de agosto de 2011, Evans, junto al también futbolista Clayton McDonald, abusó sexualmente en un hotel al norte de Gales de una joven que no se encontraba bajo sus facultades debido a la ingesta de alcohol.

Según el testimonio de la mujer, se despertó al día siguiente en la habitación sola y desnuda, sin saber qué había sucedido. La defensa, por su parte, alegó que McDonald se había encontrado a la víctima en la calle, habiéndola invitado a su habitación para mantener relaciones. Poco después se uniría Evans con el mismo fin. Según el juez Hughes, “las cámaras de seguridad mostraron que la camarera se encontraba altamente intoxicada aquella noche, fuera de toda condición para poder mantener un intercambio sexual consentido”. Algo que, en opinión del magistrado, “no podía haber sido pasado por alto” por el jugador. Por ese motivo, McDonald quedó libre de cargos mientras que Evans fue condenado a cinco años en la cárcel.

Hasta el momento, el internacional galés siempre ha defendido su inocencia, asegurando en cada aparición pública que nunca forzó a la mujer y que las relaciones que ambos mantuvieron se llevaron a cabo bajo consentimiento mutuo. “Fue una decisión estúpida. Lo que ocurrió fue un acto de infidelidad, no una violación”, aseguró el ex del Sheffield United en un vídeo difundido tras su puesta en libertad en el que figuraba junto a su pareja, Natasha Massey, escenificando el perdón de ésta y clamando que no iba a cejar en su empeño de limpiar su nombre.

El daño paralelo

Por ello, Evans nunca ha pedido publicamente disculpas por lo sucedido. Lo más cerca que ha estado de ello ha sido tras frustrarse su fichaje por el Oldham, cuando aseguró que “lamento profundamente todos los efectos causados tras aquella noche en Rhyl, no sólo en la mujer afectada”. Con dicha frase, el futbolista se refiere a la campaña de acoso cibernético que la víctima asegura sufrir desde que se conoció la sentencia en 2012. Así, poco después de que se publicase la decisión judicial, los datos de joven fueron difundidos a través de Internet mediante un ‘tuit’ en el que se incluían su nombre, apellido y una acusación de mentirosa. Aquel mensaje llegó a acumular más de 6.000 ‘retuits’, iniciando una campaña de hostigamiento que, según declaraciones del padre al diario ‘The Guardian’, le ha obligado a cambiar de nombre y, hasta en cinco ocasiones, de domicilio.

La presión también azuza al verdugo, que lleva sin trabajar desde octubre a pesar de que son varios los clubes que se han mostrado interesados en contar con su olfato goleador sobre el campo. Legalmente, el futbolista ya ha cumplido su deuda con la sociedad y se encuentra en posición de reinsertarse a ella a través del mercado laboral. Sin embargo, siempre que su nombre ha sido unido a un conjunto, la operación no ha llegado a ningún puerto debido a la asfixia popular realizada. Así sucedió en el Sheffield United, que terminó por prohibirle, incluso, entrenarse en sus instalaciones después de que un sí inicial provocase con la dimisión de la patrona del club, Charlie Webster, la petición de la medallista olímpica Jessica Ennis-Hill de que se retirase su nombre a una de las gradas de Barmall Lane, así como la amenaza de dos patrocinadores de finalizar su acuerdo comercial si el jugador volvía a vestir los dos sables cruzados sobre su pecho. Ésta vía, la de presionar a través de los diferentes sponsors es la que finalmente ha acabado por ahogar el acuerdo entre el jugador y el Oldham Athletic.

Poco después de que su propietario, Simon Corney, asegurara al diario ‘Jewish Chronicle’ de Nueva York que la operación estaba al 80% de realizarse, varias fueron las empresas que anunciaron su intención de desligar su nombre de los ‘Owls’ si esto sucediese. “Llevar a cabo la operación hubiese supuesto poner al club en una situación de presión financiera que podría haber causado un gran daño. Como consecuencia, el acuerdo no podía seguir adelante”, explica el comunicado llevado a cabo por el Oldham. Un texto en el que, además, se condena las amenazas, incluso de muerte, que han recibido miembros de la entidad, aficionados e, incluso, patrocinadores a lo largo de la negociación.

El debate abierto tras este nuevo portazo a Evans trasciende, con mucho, lo deportivo. ¿El cumplimiento de la condena, rehabilita al futbolista para su inserción en la sociedad? ¿Si es así, qué legitimidad moral tiene la presión popular para impedirlo? ¿Sería la vuelta a la vida de Ched Evans tan complicada en caso de no dedicarse profesionalmente al mundo del fútbol? A pesar de ser personas públicas, ¿qué grado de responsabilidad poseen sus actos? ¿Cambiaría algo el hecho de que Evans se hubiese disculpado públicamente con la víctima? Demasiadas incógnitas que, quizá, no tengan una única respuesta válida.

El Benfica lo inundó todo

Publicado originalmente en Sphera Sports.

 

 Dos horas antes del partido, las calles de Haringey, el distrito que da hogar al Tottenham Hotspur, se encontraban teñidas de color rojo. Ya desde el tren que partía desde la estación de Liverpool Street, la presencia de aficionados del Benfica se visualizaba masiva. Incrementándose más y más conforme el convoy se acercaba a los aledaños de White Hart Lane. Se podría pensar, claro, que en un encuentro que se juega en día laboral lo lógico es que los seguidores locales apuren más su llegada al estadio. Y los que ya se encuentren por los alrededores, pues estarán reunidos en los diferentes pubs colindantes para tomar la clásica pinta pre-partido. Sin embargo, en esta ocasión, y de principio a fin, las fuerzas no se equilibrarían. Ni en la grada, ni tampoco sobre el verde. Este jueves, en el partido de ida de los octavos de final de la Europa League, el Benfica lo inundó todo (1-3).

No existe un cálculo oficial sobre cuántos fans del club lisboeta se dieron cita en el norte de Londres, entre otras cosas porque muchos de ellos, seguramente procedentes de la gran comunidad portuguesa que reside en la capital británica, vieron el choque desde localidades teóricamente reservadas a la afición local. Sí que el área reservada para los hinchas visitantes, que generalmente ocupa el córner derecho del fondo sur, tuvo que ser ampliada hasta llegar, prácticamente, a la portería. Esto no solo ofrecía un punto de aliento claro a los ‘vermelhos’, sino que además desbarataba por completo el que es, por efusividad de sus ocupantes, el pulmón de White Hart Lane. Se anulaba, por tanto, el factor cancha y en el sonido ambiente se distinguía un nítido acento luso. Mal asunto para un conjunto, el Tottenham, preciso de confianza tras la bochornosa goleada, por forma y contenido, encajada en Stamford Bridge la pasada jornada.

Espoleados por un Tim Sherwood que ya era objeto de críticas cuando ganaba, los ‘Spurs’ comenzaron dominando el partido. La pareja formada por Sandro y Paulinho, que por lesiones de uno y otro apenas ha podido coger empaque en la presente temporada, se hacía con el control del balón ante un Benfica que se mostraba conforme con la situación. Conscientes del estado de nerviosismo en el que se mueve el club londinense, que se gastó en verano aproximadamente 100 millones de libras para conseguir un objetivo, jugar la Champions League, que ahora parece más que complicado, los portugueses solo tenían que jugar con el crono y esperar su oportunidad. La pareja de centrales formada por Luisao y Garay, bien apoyados por el pivote defensivo Fejsa, aguantaban sin problemas las llegadas de los blancos, que salvo un disparo lejano de Sandro apenas inquietaron la meta de Oblak. Más letal fue Rodrigo. En la primera tentativa para su equipo, el internacional español sub 21 español recogió un fantástico pase de Amorim y ajustó el esférico lejos de las manoplas de Lloris. La herida terminaría demostrándose mortal.

A raíz del primer tanto del Benfica, los fantasmas de Stamford Bridge comenzaron a aparecer en la, por otro lado, eternamente mermada zaga del Tottenham. Valga como ejemplo gráfico las dos veces en que Lloris midió mal el bote del balón a la hora de salir a despejar, llevando al Lane hasta la histeria. Ni el meta estaba seguro, ni tampoco los centrales o los laterales. Así, a la salida de un córner, Luisao, claramente el hombre a vigilar, lograba imponerse sin mucha dificultad para cabecear a la red el segundo tanto de los suyos en el partido. El zaguero brasileño sería el encargado de cerrar la cuenta para los portugueses. También tras un centro al área, aunque en esta ocasión tras recoger el esférico en el segundo palo. Dos acciones que retratan a toda una defensa. Dos acciones que, salvo catástrofe en la vuelta, valen una clasificación para cuartos de final.

Eriksen había logrado previamente establecer el 1-2 en el electrónico con un soberbio lanzamiento de falta. White Hart Lane se vino arriba, en una de las pocas veces que coreó el ‘Come on you Spurs!’ de manera unánime a lo largo de la tarde. La otra vez que se puso de acuerdo fue para, en el minuto 69, reclamar la presencia de Soldado sobre el terreno de juego. El ariete valenciano saldría poco después, aunque pasó totalmente desapercibido. Resulta curioso que, después de su tanto ante el Cardiff, y de que Sherwood le mostrara su apoyo diciendo en rueda de prensa que todavía tiene tiempo de “marcar 20 goles esta campaña”, haya comenzado como suplente ante Chelsea y Benfica.

Tras el tercer tanto lisboeta, la atención se trasladó al área técnica, donde los dos entrenadores se enzarzaron en una caliente discusión. Jorge Jesús decidió celebrar el segundo gol de Luisao mostrando tres dedos al banquillo rival. Sherwood, como no puede ser de otra manera, más conociendo su carácter, no rehuyó el conflicto. “El problema es que aquí están las zonas técnicas demasiado juntas. Yo decía Luisao número tres -olvidando que el defensa porta el dorsal cuatro en las águilas-”, explicó el preparador luso con una de las justificaciones menos convincentes de la historia. “Creo que su equipo es muy bueno y mostró mucha clase hoy. Es una vergüenza que él no”, apostilló el técnico inglés en su comparecencia post partido.

Así cayó la noche, y los miles de seguidores benfiquistas se esparcieron dispuestos a extender la fiesta por las diversas zonas de ocio nocturno repartidas por el centro de Londres. Su equipo, que domina en el campeonato doméstico, en el que posee una ventaja de ocho puntos respecto al segundo clasificado, posee pie y medio en cuartos de final de la Europa League. Es el momento de soñar con alcanzar de nuevo la gran final como ya hicieran la pasada campaña, cambiando a poder ser el desenlace, claro. Para el Tottenham, sin embargo, no ha tiempo para lamentaciones. En solo tres días, su máximo rival, el Arsenal, les visita en Premier League. Seguramente, su último tren para salvar la temporada.

Durant contra sus fantasmas

“He sido el segundo toda mi vida. Fui el segundo mejor jugador de instituto. La segunda elección en el draft. He sido el segundo en las votaciones por el MVP en tres ocasiones. Llegué a las Finales y quedé segundo. Estoy cansado de ser el segundo… He terminado con esto ya”. Las palabras de Kevin Durant, realizadas a Sports Illustrated en abril de 2013, resuenan ahora con más fuerza que nunca. Entonces, una inoportuna lesión de Russell Westbrook truncó de forma irreversible la temporada de Oklahoma City y, con ella, la declaración de guerra realizada por su líder. Hoy, ni la ausencia de su segundo espada puede frenar la revolución iniciada.

En la madrugada del 29 al 30 de enero, según el huso horario español claro, la NBA asistió boquiabierta al golpe de estado formal realizado por Kevin Durant con el objetivo de alcanzar la supremacía individual en el planeta basket. Frente a los vigentes bicampeones, Miami Heat. En su casa. Ante el tiránico LeBron James. Con las cámaras de la televisión nacional como testigos. La paliza de OKC a los locales fue severa (112-95). La actuación de KD, sublime. En el partido más importante de la temporada regular, el alero firmó 33 puntos (12/23 en tiros de campo), siete rebotes y cinco asistencias. Alargando, además, su racha de partidos consecutivos anotando por encima de la treintena, van 12 y contando. Números de MVP.

Lo cierto es que la historia pudo ser diferente. Quizá por la responsabilidad de la cita, Durant comenzó pasado de revoluciones. Al fin y al cabo, era él quién tenía que demostrar que está listo para alcanzar el siguiente nivel. Se trataba de su exorcismo público. A estas alturas a Miami con llegar a tope para Playoffs le basta, por tanto la presión estaba en la acera visitante. Lo notaron los Thunder, que a los cinco minutos se veían abajo en el marcador por 22-4. Momento clave en el que comenzó la remontada. Con Derek Fisher sobre el parqué (15 tantos con 5/5 de triples), el equipo de Oklahoma comenzó a carburar y su estrella se soltó. Anotó la primera y comenzó a sonreir. Era su noche. Lo sabía. Lo anhelaba.

El gran duelo se produjo en el tercer cuarto. Quizá demasiado tarde para el transcurrir general del encuentro, ya prácticamente sentenciado para el cuadro visitante. Daba igual. Durant y James se retaban. Se buscaban. Pese a que, en un principio, era Sefolosha el encargado de estar sobre el Rey por parte de OKC, los dos astros coincidían en ambos lados de la pista. Sin rehuir el choque directo. Un pulso particular que podría quedar en tablas (LeBron terminó con 34 puntos, tres rebotes y tres asistencias), pero que sirvió para que Durant disparase al estómago de su principal fantasma. En su liberación faltó, por cerrar el círculo, la aparición, aunque fuera en forma de cameo, del hombre que le hizo sobra durante sus primeros pasos; Greg Oden. El pívot, que en el baloncesto profesional nunca pudo ser amenaza debido a la mala suerte en forma de lesiones, vio el partido completo desde el banquillo de los Heat.

En su revancha personal, Kevin Durant ha golpeado primero. Se ha liberado. Sin embargo, la pelea está lejos de ser cerrada.

‘Made in Texas’

Texas no es un estado más. Su especial idiosincrasia y folclore lo convierten en un territorio único, con una fuerte personalidad que permanece marcada a fuego en el imaginario popular. Hasta seis países han llegado a reclamar sus interminables páramos en un momento u otro de la historia. Un legado cultural cristalizado a través de sus característicos ranchos y regado por los dólares procedentes del petróleo. “Todo es más grande en Texas”, dice con orgullo uno de sus eslóganes más reconocibles. Una máxima que llevan a la práctica en todos los ámbitos de la vida.

A pesar de contar con numerosas franquicias en las diferentes ligas profesionales, los texanos, como casi todos los estadounidenses, vuelcan su devoción en el deporte universitario. Algo que en el estado de la estrella solitaria se dibuja, fundamentalmente, en dos colores; el ocre de la Universidad de Texas (UT) y el granate de Texas A&M (TAMU). Los dos centros públicos más numerosos, con aproximadamente 50.000 alumnos cada uno. Dos equipos, Longhorns y Aggies, que paralizan el estado cada vez que se miden entre ellos. Especialmente en fútbol americano, el deporte por excelencia en Texas. Casi, una religión. Así lo refleja la recomendable serie de televisión ‘Friday Night Lights’, ambientada eso sí en el ámbito de instituto.

El primer partido de fútbol americano entre ambos colosos data de 1894. Una rivalidad que poco a poco iría impregnando al resto de modalidades. Tanto que, a lo largo de los años, llegaría a generar el llamado ‘Lone Star Showdown”, una pequeña competición que contabilizaría todos los enfrentamientos directos entre las dos universidades en cada disciplina. Esto es, cada victoria de un equipo sobre otro, sea cual sea la disciplina, supone un punto para la general. Asunto de estado. Con tal competitividad, sumada al placer de poder derrotar al eterno rival, cada partido entre la UT y TAMU es una batalla. También en baloncesto, claro. Un ambiente especial que bien conoce Joseph Jones, actual jugador del CAI Zaragoza y máximo referente en el que seguramente ha sido el mejor equipo de los Aggies en el presente siglo.

Así, en 2006, el equipo de la A&M se desplazó al Frank Erwing Center, hogar de su eterno rival, con la intención de tumbar al que por entonces estaba considerado como el séptimo mejor equipo del país. En una actuación memorable, Joseph Jones acumulaba 31 puntos en su casillero particular a falta de, aproximadamente, cuatro minutos para el término del partido. Una auténtica masacre al poste bajo que los Longhorns eran incapaces de frenar. Hasta que Brad Buckman, su par, decidió simular falta tras un contacto en ataque del actual poste rojillo. Quinta personal y al banquillo. “No estaba fallando ningún tiro y tenía que intentar hacer algo”, dijo después el interior de la UT. En aquel asalto, los locales se apuntaron el tanto (70-83).

Afortunadamente, en el partido de vuelta, los Aggies pudieron vengarse. En un choque trabado, los de la A&M consiguieron vencer a sus máximos rivales (46-43) y desataron la locuraen el Reed Arena. Tanto que el público terminó por invadir la pista, tal y como se muestra en este vídeo. “El partido más importante de la historia”, dice el narrador.

Este miércoles, Buckman, actualmente en el Besiktas turco, y Jones se volvieron a encontrar las caras sobre el parqué. En esta ocasión, con la Eurocup como telón de fondo. A pesar de la evidente motivación mostrada por tener en frente a su viejo rival, el pívot del CAI tuvo un mal partido con solo dos tiros de campo de los siete anotados. Cobrándose, eso sí, un brutal tapón a su favor. El triunfo, como ocurrió en Texas, fue para el equipo de Buckman. Claro que todavía queda la vuelta…

Cinco euros

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal para AragónSport.com

 

No suele ocurrir, menos en tiempos de crisis, pero hace no mucho me encontré un billete de cinco euros en la calle. No había nadie alrededor así que, no sé si de manera correcta o incorrecta, decidí echármelo al bolsillo. El hecho, por inhabitual en mi vida, sirvió para alegrarme la tarde. Desde luego, el botín hallado no es una fortuna precisamente. Aquel papel grisáceo y arrugado no supone mi pase a una vida mejor ni un cambio sustancial en mi día a día, pero al que le amargue un dulce posee un serio problema en sus papilas gustativas. Evidentemente, no voy a negar que todo aquello que se consigue a través del esfuerzo conlleva una recompensa superior. Es verdad que la satisfacción de lograr aquello que ha sido largamente deseado resulta plena. “Si nunca has ahorrado para unas Nike, nunca has disfrutado unas Nike”, cantaba Toteking cuando parecía que iba a molar. La rima es cuestionable pero el fondo se hace entender.

 

Este domingo, el CAI Zaragoza se encontró un billete de cinco euros en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Bueno, no exactamente. De hecho, lo conseguido por los aragoneses posee un valor superior. La victoria, aderezada con una renta de 27 puntos de diferencia, puede ser un lingote de oro si los pupilos de José Luis Abós consiguen mantener la octava plaza que ocupan en la actualidad, y que les daría derecho a participar en la próxima Copa del Rey. Sin embargo, existe el peligro de que se devalúe por el escaso nivel mostrado por un Tuenti Móvil Estudiantes que no tiene fly, ni party, ni siquiera una sabrosura. Los colegiales no tienen nada, papi. Acaso un Ivanov voluntarioso y una cantera prometedora que no saltó a la pista hasta que la Demencia lo demandó de manera insistente en el último cuarto.

 

El CAI, por tanto, hizo lo que debía. Borró a su rival desde la defensa, jugó en ataque como acostumbraba, con un pívot referencia y una batería de tiradores abiertos para aprovechar los espacios, y, prácticamente, no se dejó llevar en ningún momento. Quizá cuando dobló en el marcador a su rival, 30-60, hubo un atisbo de relajación. Situación que, eso sí, fue corregida para terminar el encuentro con un abultado 62-89. Misión cumplida, y ahorrando fuerzas para el exigente compromiso que espera el miércoles ante el Besiktas en Estambul. El CAI se encontró cinco euros en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, sí, pero los invirtió hasta multiplicar los beneficios. Yo, sin embargo, apenas recuerdo en qué me los gasté.

Décimas de segundo

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal para AragónSport.com

Futurama no es Los Simpsons, pero a veces es incluso mejor. La inteligente idea de situar la acción en un futuro fantástico dotó a Matt Groening de una libertad ilimitada a la hora de enfrentar a sus personajes con algunas situaciones impensables para la popular familia amarilla. En uno de mis capítulos preferidos, el disparatado profesor Famsworth fabrica un artilugio, llamado la máquina y si, gracias al cual los protagonistas de la serie pueden visualizar qué sería de su vida si, en un momento determinado, hubieran tomado una decisión diferente a la que llevaron a cabo. El invento, lógicamente, es solo un pretexto para dar paso a una serie de universos paralelos y desenlaces hilarantes. Tantas fueron las posibilidades del artefacto que llegó a articular algún episodio más.

¿Y si hubiera valido el último triple de Roll en Gran Canaria? Este domingo, el CAI Zaragoza vio como, en un nuevo final apretado, la victoria volvía a resultarle esquiva. Esta vez con polémica incluida. Según se pudo ver en directo, los encargados de mesa tardaron más de lo debido en parar el crono tras un triple desde siete metros de Albert Oliver que ponía a los amarillos tres puntos por delante con algo menos de un segundo por jugarse -nota al lector; mirar siempre el tiempo situado encima de canasta, nunca el de televisión-. Desde la banda, José Luis Abós se quejó amargamente. Sin embargo, no hubo opción a vídeo y los zaragozanos solo contaron con tres décimas para intentar empatar el partido. Roll lo logró, pero la bocina ya había sonado. Si hubiera contado con algo más de tiempo, se hubiera tenido que jugar tiempo extra. Y en él, el CAI podría haber ganado en el Centro Insular de Deportes. O quizá no. La polémica estaba servida y la máquina del profesor Famsworth a punto de explotar.

El debate es profundo, más en un deporte que acepta abiertamente la tecnología como herramienta de precisión para hacer más justas sus condiciones de juego. Hubo ‘instant replay’ para comprobar que el triple lanzado por Roll se produjo con el encuentro terminado, pero no se pudo comprobar in situ que a los rojillos les debía quedar más tiempo para poder armar su última tentativa. Con la clasificación tan apretada en la lucha por entrar en la Copa, el enfado aragonés fue morrocotudo. El acta está cerrada y nada se puede hacer en ese sentido, aunque el club se encuentra valorando si presentar una queja formal que, al menos, promueva la discusión. Con la ACB organizando diferentes reuniones sobre cómo poder mejorar el campeonato, parece el momento idóneo.

Respecto al partido, cabe resaltar que el CAI Zaragoza no perdió en las décimas finales. Antes hubo poco menos de 40 minutos en los que el equipo de José Luis Abós no se supo imponer a un desacertado Herbalife Gran Canaria. El marcador final, 58-55, con mucho el tanteo más bajo de la jornada, lo dice todo. Los locales presentaron un 18% de acierto en lanzamientos triples, y tiraron 33. Resulta justo decir, además, que dicha falta de puntería no fue siempre provocada por la defensa rojilla. Especialmente en la primera mitad, en la que varios fallos locales llegaron tras intentonas totalmente liberadas. También es cierto que, tras el descanso, y a pesar de mostrarse totalmente obcecado en campo contrario, el cuadro rojillo supo bajar al fango en el que se movía el choque y pelear por la victoria con intensidad. Ninguno de los dos mereció ganar, pero el tanto se lo apuntaron los de Pedro Martínez. El “y si…” queda para Futurama.

Kingda CAI

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal realizada para Aragonsport.com

La montaña rusa más alta del mundo, al menos hasta que se construya su sucesora, está situada en Nueva Jersey, Estados Unidos. La atracción, que pasa de cero a 206 kilómetros por hora en aproximadamente tres segundos y medio, está compuesta por una pronunciada caída cuyo punto más alto se encuentra a 139 metros del suelo. Su nombre es Kingda Ka, aunque bien podría ser CAI Zaragoza. Así lo ha demostrado el conjunto aragonés en la última semana. Capaz de vapulear al Alba de Berlín el miércoles (75-50) y recibir de su propia medicina sólo cuatro días después en Barcelona (73-50). Arriba y abajo, sin tiempo siquiera para el clásico interludio en forma de foto de recuerdo con los brazos en alto y cara de velocidad.

Son las consecuencias propias de la frenética campaña en la que anda montado el club aragonés. Dos partidos por semana en los que no existen palanca de freno ni bolsa para el mareo. El calendario no ofrece tregua alguna y la mejor muestra de ello es que el próximo miércoles, en el Príncipe Felipe, los rojillos poseen programado un nuevo choque trascendental, en esta ocasión con el Telekom Bonn como rival. En él, el conjunto dirigido por José Luis Abós se juega la práctica totalidad de sus opciones de continuar su participación en la Eurocup. Ganar, y recuperar los cuatro puntos de ‘average’, es la exigencia. El digerir la pesada derrota sufrida en el Palau Blaugrana deberá ser, como todo lo que ilustra a este artículo, un ejercicio ‘express’.

Es la tónica general de la temporada. Su parte negativa, la cual es esgrimida en voz alta cada vez que se buscan argumentos y razones por los que el CAI no termina de adoptar la regularidad competitiva que maravilló el año pasado. ¿Por qué apenas se encadenan victorias? ¿Cuáles son los motivos por los que, incluso dentro de un mismo partido, el equipo es capaz de mostrar dos caras tan diferenciadas como las del villano de ‘Batman’? La ausencia de una pretemporada efectiva debido a la tardía llegada de los internacionales así como la inoportuna lesión de Michael Roll, la merma de entrenamientos semanales debido a la cantidad de viajes realizados y la lenta integración de los fichajes, algunos de ellos llamados a ser referentes del nuevo equipo, son las respuestas más aparentes. Una realidad que, en ocasiones, obvia el hecho que subyace tras ella, y que no es otro que la actual situación responde al premio obtenido a la machada realizada el curso anterior

La experiencia en Kingda Ka apenas dura un minuto, lo que no impide que entusiastas de las montañas rusas de todo el mundo viajen hasta su falda para vivirlos en primera persona. Seguramente, aguardarán pacientemente la pertinente cola y, si está en su mano, se sentarán en primera fila. En el parque de atracciones ‘Six flags great aventure‘, donde se encuentra alojada la atracción, también habrá visitantes circunstanciales que decidan subirse a uno de sus vagones más preocupados por la seguridad que de disfrutar del viaje. Ojos cerrados y nudillos tan apretados que la piel pierde su coloración natural para adquirir un inconfundible tono blanco son su seña de identidad. Bienvenidos al ‘traspiés’, aquí soltamos las manos cuando llega la bajada.

Radiografía de una enemistad manifiesta

“We don’t like them, they don’t like us. It’s not unheard of. We all know how it is” – LeBron James

Las palabras de LeBron James no pueden ser más clarificadoras. A lo largo de estos años de pugna por el dominio del Este, entre Miami y Chicago se ha gestado una rivalidad imposible de disimular. Se trata de un roce profundo, creado en la cancha pero que trasciende más allá del parqué. A su manera, Heat y Bulls representan las dos vías hacia el éxito. El ataque y la defensa. El smokin de lentejuelas y el mono de trabajo. La playa y el viento. Thibodeau y Spoelstra. James y Rose.

Protohistoria

Esta madrugada, como parte del programa de inauguración de la nueva temporada, los Bulls visitan el American Airlines Arena, donde los Heat recibirán elevarán al cielo la bandera que les acredita como el mejor equipo de la NBA en la pasada temporada. No será una estampa inédita. En 2006, la franquicia de Florida celebró el que fue el primer campeonato de su historia. Como convidados, un equipo de Chicago que no dudó en aguar la fiesta. Tras las celebraciones, el cuadro entonces entrenado por Scott Skiles sometió a los vigentes campeones en un vergonzante 108-66. De aquella, solo Wade y Haslem, por parte local, y Deng y Hinrich, por los visitantes, repiten.

Génesis

Claro que los actuales Miami Heat no se pueden comprender sin la figura de LeBron James, quién, antes de llevarse sus talentos a South Beach, persiguió el anillo en su Ohio natal. En su última tentativa con la camiseta de los Cavs, ‘El Elegido’ comenzó su particular disputa con el conjunto de Illinois. Seguramente, el verdadero origen de la rivalidad. Así, en la primera ronda de los playoffs de 2010, se iniciaron las hostilidades. La serie fue dura, aunque las tropas del ‘Rey James’ consiguieron el pase de ronda por un inapelable 4-1. Nada fuera de lo previsto, teniendo en cuenta que acudían a la eliminatoria como el mejor récord de la liga regular mientras que los Bulls se habían colado in extremis desde la octava posición del Este. Para el recuerdo las palabras de Joakim Noah sobre la ‘Ciudad Bosque’: “Cleveland realmente apesta. No hay nada que hacer allí. ¿Conoces a alguien que haya dicho alguna vez, ‘ey, tío, me voy de vacaciones a Cleveland’?”.

Una nueva rivalidad

Seguramente, cuando el pívot francés pronunció esas palabras, LeBron consideraba a Cleveland como su territorio. Sin embargo, en verano, pareció alinearse con el poste y, en una criticada ceremonia televisada, anunció que cambiaba de aires hacia un lugar mucho más excitante; Miami. Entre medias quedó, claro, la frustrada intentona de los Bulls por hacerse con sus servicios. O con los de Chris Bosh, que también marchó hacia el sur en una operación que ponía a los Heat como máximos aspirantes a todo. Sin embargo, cuando todos los focos apuntaban a los chicos de la playa, Chicago se puso por medio para hacer sombra. Al menos, en temporada regular, en la que lograron 62 triunfos y 20 derrotas, la mejor marca de la Liga. En las Finales del Este, sin embargo, las cosas fueron distintas y los Heat alcanzaron una Finales que acabarían perdiendo ante Dallas Mavericks. Oficialmente, había nacido una rivalidad.

Rose-James

La temporada 2010/11 reflejó, además, un salto generacional. La sorprendente actuación de los Bulls en temporada regular deparó a su estrella, Derrick Rose, el MVP. Con 22 años, el base se convertía en el jugador más joven en conseguirlo. Un hito que LeBron James, empeñado en pulverizar todos los récords individuales, no podrá batir. Además, el del base es el único trofeo Maurice Podoloff que no ha ido a parar a manos del ‘Elegido’ en los últimos cinco años. El único capacitado para discutir el tiránico reinado de ‘King James’.

Estilos contrapuestos

Ambos jugadores franquicia evidencian, además, las diferencias irreconciliables entre el estilo adoptado por cada equipo. Desde la implantación del llamado big three, Miami son flashes de cámara y opulencia. Ropa hortera, rituales pre partido llamativos y una forma de entender el show bussines que en muchas ocasiones ha generado controversia. Sobre la pista, los Heat trasladan esta manera de ser al baloncesto, siendo el ‘alley-oop’ en contragolpe su principal seña de identidad. Los Bulls, sin embargo, son todo lo contrario. Es evidente que su máxima estrella es Derrick Rose, aunque el mérito de los Bulls reside en hacer de Luol Deng y Joakim Noah dos tótems absolutos. Sin duda, ambos jugadores simbolizan mejor que nadie el sacrificio y el trabajo sobre una pista de baloncesto. Obreros en servicio del equipo. El colectivo es lo más importante y el brillo individual es solo una consecuencia. Esta filosofía casa a la perfección con la personalidad de Rose, más reservado y poco amigo de la ostentación que se tanto gusta en South Beach. Para el recuerdo queda, sin duda, la presentación del All-Star de 2012. Mientras James, Wade, Howard y Melo bailaban, el base, totalmente concentrado, les miraba con el gesto fruncido, en claro gesto de desaprobación.

Batallas recientes

La larga lesión de Derrick Rose ha borrado las dos últimas temporadas a los Bulls de la lista de aspirantes al título. Sin embargo, eso no significa que la rivalidad con los Heat se haya enfriado. Al contrario. A pesar de las mil lesiones que asolaron la pasada campaña a los de Illinois, el equipo entrenado por Tom Thibodeau se coronó como uno de los rivales más duros de batir. Así, no extrañó a nadie que fuese Chicago quien pusiese fin a la racha de 27 victorias consecutivas que acumulaban los Heat, la segunda más larga de la historia. El hecho enfureció públicamente a los de Miami, que buscaban sin tapujos el récord absoluto. La respuesta del técnico chicagüense -a mi también me suena raro- en sala de prensa no pudo ser más gráfica: “¿Qué racha?” En playoffs ambos contendientes se volverían a juntar, en esta ocasión en segunda ronda. A pesar de sus innumerables bajas, los de la Ciudad del Viento consiguieron anotarse un triunfo que se consideró todo un éxito. La serie, además, se caracterizó por lo duro de sus encuentros, quedando para el recuerdo una falta de Mohammed sobre James y algunos conatos de tangana.

Esta madrugada, esta enemistad escribe un nuevo capítulo.