Janis Blums, la decepción letona

La ACB no es país para viejos. Al menos, con Janis Blums no ha tenido piedad. El letón, internacional que participó con su país en el último Eurobasket con un papel destacado, ha fracasado flagrantemente en su regreso a la competición española, esa en la que llegó a acumular cuatro temporadas a buen nivel tiempo atrás. Amigo personal del director técnico de la entidad, Salva Guardia, la llegada del veterano escolta a finales de agosto pudo parecer una apuesta sobre seguro en una plantilla repleta de opciones de riesgo. Nada más lejos de la realidad. Si se buscaba fiabilidad, el patinazo ha sido de órdago.

Quizá por la falta de descanso, a diferencia del resto de sus compañeros no ha parado durante las llamadas ventanas FIBA, quizá por razones que se escapan al conocimiento del que ve al equipo desde fuera, el letón ha ido desapareciendo paulatinamente de la rotación del Tecnyconta Zaragoza hasta convertirse en un jugador meramente residual. Así lo expresan los 4,4 minutos de juego que ha promediado en las últimas cinco jornadas (a falta de contabilizar la jornada 34, todavía por jugarse al momento de escribir estas líneas).

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¿Y su juego cuando ha estado en pista? Pues triples y más triples, como tampoco podía ser de otra forma. Así, el 76,4% de los tiros a canasta ejecutados por Janis Blums ha sido desde más allá del 6,75. Además es, obviamente, el jugador del Tecnyconta que más lanzamientos de tres puntos ha intentado en esta temporada, con un total de 147.

En total, Blums es el decimocuarto jugador que más lanzamientos de tres puntos ha realizado en la Liga ACB. No obstante, cabe reseñar que el resto de competidores han gozado de mucho más tiempo de juego que él. De hecho, si se divide el número de lanzamientos de triples intentados por el número de minutos disputados, Blums asciende a la tercera posición, con 0,25 intentos por minuto jugado. Solo Marko Popovic, con 0,31 intentos por minuto, y Sasu Salin, con 0,29 tentativas, han cargado el brazo más que él.

Su porcentaje de acierto, 34%, puede resultar discreto, aunque tampoco es dramático. También es verdad que, si observamos el tanto por cierto de acierto de aquellos jugadores que se han jugado más de 140 triples en lo que va de temporada (recordemos, a falta de un partido por disputarse), el letón aparece más cerca del furgón de cola que de la zona noble.

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¿Y fuera de los triples? La nada más absoluta. Una vez excelso defensor, Salva Guardia llegó a decir de él que podría optar al premio a defensor del año. Sin embargo, dejando la maldad a un lado, se puede afirmar que el concurso del letón no ha supuesto ningún salto de calidad en un, por otro lado, más que débil sistema defensivo. Tampoco en ataque.

El dato del rating neto, en su caso es demoledor. Para hacer una muestra más fiable, aunque es recomendable tener siempre ciertas reservas a la hora de tratar este tipo de datos, vamos a seleccionar solo a aquellos jugadores que han jugado 20 partidos o más con el Tecnyconta y que, además, promedian más de 15 minutos por encuentro. Así, haremos la resta entre el llamado rating ofensivo, esto es los puntos creados por un jugador por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, los puntos anotados por el rival por cada 100 posesiones cuando el jugador está sobre el parqué. Seguramente, el dato de Blums nos ayude a comprender un poco más porque casi todo el mundo le adelantó en la rotación durante las jornadas finales.

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Janis Blums llegó en verano a Zaragoza con aires de salvador, recordemos que en aquel punto todavía no estaba prevista la llegada de Gary Neal a la capital aragonesa, y se marcha, en el mejor de los casos, por la puerta de atrás. Triste epitafio para un jugador cuya carrera no se ve reflejada en su última temporada en ACB.

Nota: 2/10

Paul Stoll; víctima de la urgencia

Importancia y urgencia son dos conceptos que van de la mano, aunque es conveniente diferenciarlos. Así, la importancia viene definida por las consecuencias, especialmente si hablamos de la toma de decisiones, mientras que, por su parte, la urgencia está marcada por el tiempo, o, mejor dicho, por la ausencia del mismo.

Cuando el Tecnyconta Zaragoza perdió definitivamente a Bo McCalebb, el 1 de marzo de 2018, importancia y urgencia jugaron su tradicional pulso en la elección de su sustituto. El cuadro aragonés necesitaba reemplazar al que, hasta el momento, era su segundo jugador más valorado (importancia), pero, además, debía hacerlo a la menor brevedad, pues la ACB no espera a nadie y una jornada tirada a la basura puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, especialmente cuando tu lucha es la de evitar el descenso (urgencia).

El 7 de marzo de 2018, el Tecnyconta Zaragoza anunciaba la contratación de Paul Stoll. No obstante, es importante recalcar otro hecho para poner en contexto la decisión. El 4 de marzo Jarvis Varnado cayó lesionado frente a Baskonia, abriendo así la puerta a la contratación de un jugador extracomunitario. Rendija por la que finalmente se coló el base estadounidense con pasaporte mexicano.

La decisión final se había tomado en tres días. La urgencia se había impuesto.

Stoll llegó a Zaragoza envuelto en dudas. Salva Guardia dijo de él que “tenía muchas ganas por jugar en la Liga Endesa y aunque su caché es alto hemos tenido la suerte de traerlo”. Poco después trascendió que se había sometido a una operación de rodilla a principio de temporada y que por ello estaba sin equipo. Finalmente se supo que compartía representante por Bo McCalebb, por lo que su llegada pudo responder a una compensación propuesta por la marcha del macedonio más que al convencimiento de que era el jugador ideal, ya que la primera opción siempre había sido Dylan Ennis.

Lo cierto es que el internacional mexicano nunca se asentó como una alternativa fiable en el puesto de base. Al menos, no a la altura de sus dos predecesores en el puesto (Sergi García y Bo McCalebb). Así se observa en los minutos otorgados por Pep Cargol, con una media de 14,4 minutos jugados por partido al cierre de estas líneas. Sin duda, la falta de minutos determina su producción sobre el parqué. Stoll se ha exhibido como un base espectacular, capaz de dejar highlights cada vez que comanda el ataque, pero al que con frecuencia se le han achacado flagrantes desconexiones endefensa.

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Puede parecer anecdótico que en los dos partidos que más tiempo ha pasado en la cancha, en casa frente al Bilbao Basket y fuera contra Unicaja, hayan supuesto dos triunfos aragoneses, claves para la consecución de la permanencia en ACB. Sin embargo, el dato ilustra con fidelidad lo que ha echado de menos el equipo el tener un sustituto de garantías para Tomás Bellas (la importancia, una vez más). En su favor, se podría decir que Paul Stoll rara vez ha jugado minutos de la basura. Al contrario. Si ha estado en pista, ha sido porque el equipo estaba funcionando con él.

Numéricamente, la muestra es demasiado reducida para sacar conclusiones palmarias. Sus 5,1 puntos por partido lo sitúan como la novena opción ofensiva del equipo de entre los que han terminado la temporada, demasiado poco para un jugador de claro corte atacante. De hecho, Stoll ha encontrado muy complicado imponerse en la ACB. El hecho de que el 76,4% de los tiros que ha efectuado hayan sido triples, números más propios de un especialista, ejemplifica lo difícil que ha encontrado, por ejemplo, atacar el aro. Su físico, muy menudo para el estándar de la liga, le ha hecho sufrir en el cinco contra cinco, permitiéndole momentos de brillo únicamente cuando el contraataque se imponía en el encuentro.

En el haber, que lo hay, su capacidad para encontrar al compañero. Sus 2,8 asistencias por partido, que quizá no puede parecer mucha cosa a simple vista, aumentan a unas impresionantes 7,1 si se proyectan a 36 minutos. Para ponerlas en contexto, esta sería la octava mejor marca de la Liga, por delante de jugadores como Jaime Fernández, Andrew Albicy o Facundo Campazzo. La cifra es tan alta que, a pesar de acumular varias pérdidas, 1,3 por partido, solo Neal y Bjelica han extraviado más balones, le permite tener un ratio asistencia/pérdida de 2,2 (por ponerlo en contexto, Bellas firma 2,6 en dicha estadística).

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Lo último que llama la atención de Stoll es su curva de aprendizaje. A pesar de que, como siempre, la muestra es pequeña, y sin analizar el último partido en casa de FC Barcelona, se puede observar como el mexicano ha ido ganando importancia en el equipo, tanto en minutos en pista como en valoración, después de tocar fondo en Murcia. Aquel partido coincidió con la llegada de Dylan Ennis al equipo, que en principio debía dejarle en un papel residual. Sin embargo, Stoll se repuso a la competencia y, unido a la preferencia de Cargol por colocar al canadiense como escolta, ha terminado el curso con cierta relevancia en los partidos.

La conclusiones en su caso, no obstante, parecen claras. Con Stoll premió la urgencia de contar con un base para suplir a McCalebb, pero no se tuvo en cuenta la importancia del macedonio del equipo. Con la etiqueta de jugador de “caché alto” puesta por el Director Técnico del club, el internacional por México no ha logrado pasar de jugador de rotación, con algunas actuaciones para olvidar por el camino. Más allá de acciones puntuales, su concurso en el equipo ha bordeado la irrelevancia y parece difícil que continue un año más en ACB.

Nota: 3/10.

El regreso del Caballero Oscuro

Zaragotham, 2018 de un presente ucrónico. Han pasado diez partidos desde que Gary Neal fue nombrado MVP de noviembre. Diez partidos que bien parecen diez años. Diez partidos traducidos en nueve derrotas y una sola victoria.

Robin ya no está, una muerte en la familia se lo llevó demasiado pronto. Valencia Basket, el Joker obsesionado por todo aquello que huela a Basket Zaragoza, apartó a Sergi García de su proverbial destino.

El largo invierno de resultados también se llevó por delante toda esperanza previamente generada. Por el camino, Jota Cuspinera pasó de ser el rostro de la ilusión a héroe caído totalmente superado por la situación. El prometedor fiscal del distrito Harvey Dent ahora era el villano Dos Caras, lo que le acabó acarreando su salida del club.

¿Quién podría salvar a la ciudad?

Frente al caos absoluto, solo un hombre parece resignado a mantener el orden. Con semblante visiblemente cansado pero gesto sereno, Pep Cargol, ascendido a comisario por las circunstancias, se niega a dar todo por perdido. Aunque su papel en primera línea pudiese parecer temporal en primera instancia, una mera transición hasta la llegada de un futuro entrenador que salve el día y lidere el nuevo proyecto, será fundamental. Viejo aliado del murciélago, Cargol es consciente de que un posible regreso de Batman necesita unas condiciones óptimas en Zaragotham City para ser efectivo.

Y una tormentosa noche de domingo Batman regresó.

Más viejo, menos ágil pero mucho más sabio. Gary Neal encarna el perfecto Batman crepuscular. No es, desde luego, aquel superhéroe que anotó 24 puntos en el tercer partido de las Finales NBA de 2013. Sin embargo, consciente de sus limitaciones, es capaz de regular sus esfuerzos y batir el récord anotador del Basket Zaragoza en la Liga Endesa.

Contra Obradoiro, Neal consiguió un nuevo MVP de la jornada tras terminar el encuentro con unos impresionantes 36 puntos y 33 de valoración, que incluyen un no menos increíble 6/9 en lanzamientos triples.

El regreso del Caballero Oscuro es un hecho. La noticia ha recorrido las calles y Zaragotham ya es consciente del hecho. La batalla todavía no está ganada, desde luego. De hecho, todavía quedan varios tomos para descubrir si Batman será el único hombre capaz de derrotar al Superman que supone el descenso a la LEB, pero por primera vez en mucho tiempo la ciudad ha recuperado la fe.

 

Última posesión y tres arriba en el marcador; ¿falta o defensa?

Última posesión del partido, tu equipo va tres arriba en el marcador y el rival tiene el balón; ¿defender o hacer falta?

Para muchos, la opción está clara. Muy clara, de hecho. Falta, dos tiros libres para el rival, algún segundo descontado por el camino y, en el peor de los casos, ventaja de un punto y posesión.

Sin embargo, no se trata de una decisión unánime.

No lo fue, por ejemplo, en el pasado Tecnyconta Zaragoza – Estudiantes. Cuando, al final de la primera prórroga, con ocho segundos en el cronómetro y saque de banda para los colegiales, los aragoneses permitieron el más que previsible intento triple de Sylven Landesberg. ¿El resultado? Triplazo del máximo anotador de la Liga Endesa que llevaba al encuentro a su segundo tiempo extra.

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Visto desde la grada, existía la duda de si había decisión del banquillo o del jugador, que una vez iniciada la acción hubiese optado por no usar las manos e intentar puntear el más que previsible lanzamiento de la estrella estudiantil. Sin embargo, revisando el tiempo muerto por televisión, queda claro que no hubo orden explícita de hacer falta.

En rueda de prensa, Jota Cuspinera, que quiso alabar la actuación de Jonathan Barreiro a lo largo del encuentro (10 puntos, 4 rebotes en 25 minutos de juego), se refirió a dicha acción:

“Es un jugador que comete errores de jóvenes. El triple que deja a Landesberg al final es error de joven. No me importa. Bueno, me importa pero es joven. Tiene 20 años, los va a cometer”

Pero cuál fue el error de juventud: ¿no tener la iniciativa propia de hacer falta, o haber dado espacio suficiente al letal Landesberg para que efectuara su lanzamiento?

Dado que no hubo orden previa de mandar al norteamericano a la línea de tiros libres, la repuesta parece clara. Sin embargo, ¿tiene sentido no haber hecho falta por convicción?

A este respecto, la defensa más famosa se sustenta en el estudio que Ken Pomeroy, pionero en el uso de la estadística avanzada para analizar el baloncesto universitario en Estados Unidos, publicó en su blog en 2012.

En él, Pomeroy recogía una sorprendente conclusión. Después de 814 partidos analizados, el 93,5% de los equipos que habían optado por defender habían ganado el partido, mientras que el porcentaje de victorias lograda por aquellos equipos que habían optado por hacer falta era ligeramente menor, el 92%. La diferencia es mínima, aunque se decanta por aquellos que deciden defender. ¿Por qué?

1.- El bajo porcentaje de acierto

Según encontró Pomeroy, solo el 16% de los lanzamientos triples analizados durante su estudio habían conseguido forzar la prórroga. Se trata, por tanto, de una opción de bajo riesgo para el equipo que decide defender. Esto se debe, principalmente, a que se trata de una jugada fácilmente anticipable por la defensa, ya que el rival apenas posee capacidad de elección.

Con el cronómetro apretando, el triple es la única opción y, además, resulta fácil predecir quién será el encargado de jugárselo. De hecho, si analizamos la jugada del Tecnyconta – Estudiante vemos como Barreiro llega a tiempo para puntear el intento de Landesberg, y solo un pequeño instante de duda del gallego le permite al colegial armar el brazo.

2.- Riesgo cero de derrota sobre la bocina

Esto puede parecer una perogrullada, aunque no lo es. Al final, el lanzamiento de Landesberg no suponía la victoria del Estudiantes. De hecho, aunque entró, el Estudiantes terminó perdiendo el partido. De esta manera, en el peor escenario, el partido se va a la prórroga, o a la segunda prórroga como pasó el domingo. El equipo que decide defender tiene, por tanto, opción de reaccionar durante el tiempo extra.

Sin embargo, si el equipo opta por llevar al rival a la línea de tiros libres, el riesgo de derrota instantánea se convierte en real. Dos escenarios posibles:

2.1.- Posibilidad de tiro libre + rebote ofensivo

Según recoge Pomeroy, la posibilidad de rebote ofensivo tras tiro libre aumenta sensiblemente cuando la victoria está en juego. Normalmente, el 20% de los rechaces tras tiro libre suelen acabar en manos del equipo atacante, un porcentaje que se incrementa hasta el 40,6% cuando se trata de la última oportunidad.

2.2.- Carrusel de faltas

El otro escenario negativo para el equipo que opta por hacer falta es que el partido entre en un carrusel de faltas, un escenario imprevisible y mucho más difícil de controlar.

En la segunda prórroga se vivió una situación semejante cuando, con 100-97 en el marcador y 12 segundos por jugarse, Landesberg recibió el balón.

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Tecnyconta, una vez más, optó por defender de la mano de Barreiro, que esta vez denegó el triple. Para sorpresa de muchos, y gracias al mayor margen de maniobra que le ofrecía el cronómetro, el máximo anotador de la Liga Endesa optó por penetrar, probablemente buscando el contacto con De Jong. Sin embargo, el pívot franco-holandés le denegó el paso de manera limpia y el triunfo se quedó en Zaragoza.

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Batman y Robin

 

“Las personas necesitan ejemplos drásticos para salir de la apatía. Como hombre soy de carne y hueso, pueden matarme o destruirme. Pero como símbolo puedo ser invencible… puedo ser inmortal”.

Bruce Wayne. Batman Begins (2005)

 

Zaragotham, 2017. Una ciudad antaño vanguardista y esplendorosa se encuentra sumida en la más profunda de las depresiones. Son días oscuros, tenebrosos, en los que la entropía del presente resulta inquietante y el futuro se muestra más incierto que nunca. El miedo es real y afecta a todos los estamentos por igual. El pesimismo es el estado anímico preponderante y parece imposible escapar a él. Especialmente, porque la esperanza es sólo un acto de fé.

No hay palabras de un mejor porvenir que parezcan aliviar la situación. Hace falta algo más. Hechos. Luz. Algo.

Nunca sabremos qué hubiese ocurrido de haberse seguido el guión original, y la verdad da igual. La casualidad, el destino o el saber hacer, o más probablemente los tres factores combinados en porcentajes indeterminados, han encontrado un salvador para Zaragotham, y eso es lo que importa. Más que un hombre, un símbolo. El recordatorio sobre el parqué de que la grandeza de la ciudad permanece latente, a la espera de alguien que guíe sus pasos.

Gary Neal ha transformado al Tecnyconta Zaragoza. Y, con él, a la ciudad que lo apoya. Una metrópoli que presume de tener el baloncesto entre sus pilares fundacionales, pero que fue capaz de quedarse sin él durante siete largos inviernos. El miedo a que la historia repita sus caprichos cíclicos siempre estará ahí, pero con superhéroes dispuestos a dar un paso adelante es más fácil obviarlo.

La exhibición de Neal frente a Iberostar Tenerife queda para la historia del baloncesto zaragozano. Sus 30 puntos en 14 minutos del segundo tiempo valen mucho más que el MVP de la jornada en la ACB. Significan esperanza. Todo un flechazo que ha puesto al basket en la primera plana local, en una época cuyo seguimiento a través de televisiones de pago hace que el acercamiento del aficionado requiera de un esfuerzo proactivo por su parte.

A diferencia de lo que sucedía con el Caballero Oscuro durante la segunda entrega de la trilogía dirigida por Christofer Nolan, Gary Neal no es sólo el héroe que la ciudad se merece, sino también el que la ciudad necesita. Un héroe crepuscular, sí, pero que bajo su actual uniforme rojo sangre todavía porta aquella armadura negra y plata con la que logró anotar 24 puntos durante el tercer partido de las Finales de la NBA de 2003.

Además, este Batman no trabaja solo. A pesar de lo que esos aclarados constantes en ataque puedan indicar, Neal se hace acompañar por un Robin de 20 años capaz de sostener al equipo a la espera de que el Caballero Oscuro se zafase de la trampa de las tres faltas personales impuesta por el Acertijo durante la primera parte. En otras circunstancias, Sergi García ya podría volar solo bajo el nombre de Nightwing. Sin embargo, Zaragotham lo necesita al lado del hombre murciélago. Y, esto, sin duda, es lo más destacado del chico maravilla.

Durante la primera mitad, con el equipo ahogado por la defensa impuesta por el Iberostar, a la sazón considerada la mejor de la Liga, García consiguió mantener al equipo en la contienda gracias a su habilidad anotadora. Después del descanso, y ya que con Batman a pleno rendimiento, le ofreció soporte en tareas más oscuras. Un tapón espectacular a Llompart, que ilustra a la perfección el cambio generacional, y un rebote ofensivo que certificó el triunfo local, quedan para la posteridad como el complemento ideal a la exhibición de Neal. Batman y Robin habían salvado a la ciudad.

 

“Veo surgir de este abismo una ciudad hermosa y un pueblo inteligente. Veo las vidas, por las que hoy doy la mía, tranquilas, útiles, prósperas y felices. Veo que tengo un santuario en esos corazones. Y también en los de sus descendientes, de generación en generación. Esto que hago es mejor, infinitamente mejor, que cuánto he hecho. La paz que ahora me espera, es una paz infinitamente mayor que la que he conocido hasta ahora”.

James Gordon. The Dark Knight Rises (2012)

 

 

¿Se atasca el Tecnyconta con Sergi García en pista?

Sensación de alivio en la parroquia rojilla tras la derrota del Tecnyconta en Santiago por 80-76 el pasado sábado. Aunque resulte paradójico, el resultado negativo ha sido acogido mayoritariamente como buenas noticias, pues las expectativas generadas durante la pretemporada apuntaban a un desastre que no se llegó a producir. Por contra, el equipo de Jota Cuspinera se mostró capaz de competir, nunca perdió la cara al partido y varios jugadores enseñaron esa versión idílica de sus capacidades que espera cada aficionado cuando se anuncia su fichaje.

En líneas generales, se puede afirmar que figuras como Dragovic (16p, 5r y 21v), Neal (16p), Blums (17p y 13v con 4/7 en triples), Barreiro (6p con un sólido 2/3 en triples), Suárez o De Jong (ambos en su papel de jugadores de rotación) salieron reforzadas de Fontes do Sar.

Pero claro, el partido se perdió y hay que buscar razones por las que el casillero de victorias permanece a cero. Máxime, cuando el Obra no dio muestras de ser un equipo muy superior y todo parece indicar que acompañará a los zaragozanos en el grupo que ha de luchar por evitar el descenso.

La crítica de aficionados y prensa, tendente siempre a analizar el juego como una suma de individualidades, subraya en negativo en el papel desarrollado por los dos bases del equipo, así como el poco impacto que Jarvis Varnado, hasta la llegada de Gary Neal presunta estrella del equipo, tuvo en el partido. Lo cierto es que la estadística es clara. Entre Bellas y García sumaron 4 puntos, 6 asistencias (todas ellas logradas por Bellas) y 3 de valoración (también aportados por el ’11’ rojillo). Números pobres que prueban la necesidad de mejora en el ‘uno’.

Sin embargo, a pesar de ello, el equipo pareció funcionar durante, al menos, tres cuartos. Se vio una defensa intensa, con ayudas y muchas menos desconexiones que en la pretemporada. En ataque, el equipo jugaba rápido, con posesiones cortas y porcentajes de acierto más que interesantes. Así, al término del tercer cuarto, los rojillos mandaba por 56-61.

Lamentablemente, al inicio del último acto todo se torció. El Tecnyconta entró en barrena y, tras un parcial en contra de 12-1, la derrota se percibió como la opción más probable. Varios son los ojos que miran a Sergi García como máximo responsable, no en vano era el director de juego en pista.

La estadística es demoledora en su contra pero, ¿realmente es el responsable del atasco que sufrió el equipo?

Veamos las posesiones ofensivas jugadas por el Tecnyconta durante dicho parcial:

Min 9.41 – Sergi ordena un sistema y acto seguido se va a una esquina. La jugada termina con penetración de Blums, falta sobre el letón y dos tiros libres que suponen el único punto de los aragoneses durante el parcial.

Min 9.02 – El balón vuelve a Blums, que actúa de facto como generador una vez más. Pérdida del letón cuando intentaba jugar pick’n’roll con Suárez.

Min 8.30 – Contraataque defectuoso que Michalak termina con un triple porque sí. Acto seguido, el polaco se va al banco.

Min 8.25 – Sergi, el base, saca de banda. Balón a Blums que se juega un triplazo de ocho metros y con un defensor encima. Falla.

Min 8.11 – Afortunadamente, Suárez coge el rebote ofensivo. Éste se la da a Sergi, que penetra. Después de saltar, el joven balear dobla a De Jong, que está solo bajo canasta. El internacional holandés falla incomprensiblemente lo que hubiese sido una asistencia de libro. “Este tipo de fallos mata el esfuerzo del equipo”, dice Piti Hurtado en la retrasmisión.

Min 7.49 – Neal, que acaba de entrar en pista, sube la bola. Se la da a Sergi, que vuelve a penetrar. En el último momento vuelve a doblar el balón, en esta ocasión a Suárez, que está libre de marca en la línea de triple. El ala-pívot, a pies quietos, falla  un lanzamiento que para un especialista como él es lo más parecido a un tiro libre. Sergio sigue con cero asistencias; ¿pero es realmente su culpa?

Min 7.27 – Neal vuelve a subir la bola, le hacen falta y Sergi saca de banda. ¿De verdad es Sergi el base? La jugada termina con una penetración lastimosa de Varnado, que se lleva un tapón.

Min 7.05 – Ahora sí, Sergi sube la bola y recibe falta de Laksa en la presión. Acto seguido, el sistema consiste en darle la pelota a Varnado en el poste alto, bloquear al defensor de Neal y que este tenga vía libre para anotar. Lamentablemente el americano falla una bandeja.

Min. 6.40 – Tiempo muerto. Entra Bellas y Sergi se sienta. El equipo todavía permanecería sin anotar algo más de dos minutos y medio.

La lectura de la estadística nos indica que, con García, el Tecnyconta acumuló -6 en total, no dio ninguna asistencia y solo anotó dos puntos (desde el tiro libre). Sin embargo, la simple revisión de un extracto del partido, del peor tramo llevado a cabo por los aragoneses, no hay ni un fallo achacable al balear -en ataque-.

¿De verdad se puede hablar de que Sergi es uno de los problemas del Tecnyconta Zaragoza?

¿Por qué no me gusta el fichaje de Nicolas De Jong?

El fichaje del pívot Nicolas De Jong (2.10, 28 años) ha puesto el broche final a la plantilla del Tecnyconta Zaragoza para la temporada 2017/18. Después de un larguísimo verano, marcado por las estrecheces presupuestarias y el largo culebrón #FreeSebas, de infausto final, Jota Cuspiera ya conoce a los 11+1 hombres con los que deberá asegurar la continuidad del baloncesto ACB en la capital aragonesa.

Sobre el papel, el director deportivo Salva Guardia ha tratado de construir un equipo joven y agresivo, diseñado para conseguir una salvación holgada al mismo tiempo que entretiene a la grada. La mala experiencia vivida durante la 2016/17, en la que una plantilla formada por jugadores de talento Eurocup casi desciende a LEB mostrando una escandalosa apatía sobre la pista, marcó las directrices impuestas desde los despachos: era necesario un cambio radical. Ocho incorporaciones (nueve si finalmente se quedase Juanjo Triguero), además de un cuerpo técnico completamente renovado, dan fe de ello.

¿El denominador común? Casi todos ellos son jugadores semidesconocidos, procedentes de ligas menores, a los que se le presupone mucha hambre por hacerse un hueco en el baloncesto FIBA. Muchos de ellos son jóvenes o muy jóvenes. Además, la gran mayoría poseen un perfil atlético que, sobre el papel, les permite cubrir varias demarcaciones o realizar cambios en defensa.

Quizá por ello desentona la última incorporación de todas. Quizá por ello, me rechina particularmente el fichaje de Nicolas De Jong para completar la pintura. He aquí algunas razones:

1. Cualidades atléticas

Nicolas De Jong es un jugador grande, de 2.10 m de altura., aunque tampoco se le puede considerar una de las grandes cimas de la Liga. Sobre el papel, y sin contar a Triguero, se trata del techo de un Tecnyconta que, eso sí, sufre para cumplir aquello de que la altura media de la plantilla ha de situarse como mínimo en torno a los 2 metros.

Por desgracia, también es lento.

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Sorprende que, en un equipo que quiere jugar rápido, se haya optado por un cinco poco móvil y de corte clásico. No parece el jugador adecuado para cambiar en todas las defensas, aunque sí para fajarse con las grandes torres que pueblan la ACB.

En su debe atlético, además, figura la capacidad de salto.

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De Jong no es un jugador que pueda jugar por encima del aro habitualmente. Tiene sus virtudes, especialmente destaca su toque cerca del aro, lo que le permite anotar con frecuencia a pesar de lo hosco de sus movimientos, pero su capacidad de salto es limitada, lo que nos lleva al segundo punto.

2. Falta de rebote

Llama poderosamente la atención de que un cinco grande como De Jong solo haya promediado 3,8 rebotes por partido durante su última temporada en la Pro A francesa. Especialmente si se tiene en cuenta que ha jugado 21,2 minutos de media.

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De hecho, si proyectamos sus números a 40 minutos, nos sale una media de 7,1 capturas, muy lejos de los 10,4 rebotes por 40 minutos de Henk Norel o, incluso, de los 8,3 que proyectaría Filip Kraljevic. Estos guarismos, además, son sostenidos a lo largo de su carrera. De hecho, en partidos internacionales con la selección holandesa su tope son seis capturas en un partido.

Curiosamente, este debe particular cerca del aro no se corresponde con su capacidad para taponar, que aunque discreta puede ser aceptable. Durante la pasada campaña, De Jong promedió 0,94 tapones por 40 minutos de juego. Evidentemente, muy lejos de un especialista como Jarvis Varnado, que durante la temporada 2015/16 promedió 2,03 tapones por cada 40 minutos de juego, aunque cercanos a los 1,19 blocks por 40 minutos que registró su compatriota Henk Norel en la pasada Liga Endesa.

3. Diferencia con el plan inicial

En una extensa entrevista en el programa #ADBasket al inicio del verano, Salva Guardia definió el juego interior que deseaba para su Tecnyconta con una hoja de ruta que, durante gran parte del estío, pareció seguir a raja tabla. Sintetizando, la fórmula era la siguiente: un cinco atlético y muy móvil, dos 4,5 que pudiesen alternar ambas posiciones y, como colofón, un strech four que amenazase desde el triple en ataque. El resultado final, con dos ala-pívots abiertos, un cinco físico, otro de corte clásico y la baza de Triguero nada tiene que ver.

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Sorprende todavía más que la llegada de De Jong obedezca al revés sufrido por la marcha de Sebas Saíz a Burgos. Dejando a un lado lo que Saíz pueda aportar o no en su primer año como profesional, lo que está claro es que el ex de los Rebels y el holandés no se parecen absolutamente en nada. O dicho de otra forma, son dos jugadores completamente diferentes, por lo que resulta difícil tildar a uno como plan b del otro. Como bien se puede observar en la foto panorámica del juego interior, ha habido un cambio de criterio.

4. Factor Romaior

Vaya por delante que no es mi intención levantar más suspicacias de las necesarias. Sin embargo, a nadie se le escapa el papel que la agencia de representación Romaior Sports juega en la actual plantilla del Tecnyconta Zaragoza. De hecho, hasta seis jugadores rojillos, además del entrenador, provienen de la empresa de Juan Lasso. La misma que empleó al director general del club, Salva Guardia, antes de su desembarco en la entidad.  Estas sinergias entre clubes y agentes no son novedad, ni exclusivas de la capital aragonesa. Además, no tienen porque ser negativas, pues suelen generar situaciones en las que el quid pro quo beneficia a las dos partes.

Dicho esto, sí que me escama el hecho de que De Jong provenga de la misma empresa que Saíz. Máxime cuando son dos jugadores tan distintos entre sí. Sobre todo, cuando el propio Guardia había realizado declaraciones en las que afirmaba que no le importaba esperar a que se conociesen los descartes NBA para fichar al jugador adecuado.

El pasado 27 de julio, cuando Saíz desbloqueó su situación contractual con Estudiantes para aceptar su oferta, a mi me vino a la mente en qué lugar quedaba su agente en todo aquello.

La trama era mucho más enrevesada y, entonces, estaba lejos de solucionarse. Al final, el 28 de agosto, y con el jugador rumbo a Burgos cedido por el Real Madrid, ha habido contrapartida. Se suele decir que “piensa mal y acertarás”. Por ello, no me gusta haber acertado.

5. ¿Un nuevo Kraljevic?

Expuestos mis motivos, no me gusta cerrar en negativo. Varios son los que, por Twitter, han sacado a relucir el nombre de Filip Kraljevic, en lo que se ha convertido ya en la medida universal del jugador bluff para el entorno del Tecnyconta Zaragoza.

Pero no creo que el caso sea comparable, y si aquí están numeradas las razones por las que el fichaje me causa cierto rechazo, no es menos cierto que también hay argumentos para alabarlo. El problema de Kraljevic fue, fundamentalmente, de nivel. Mis dudas, son más bien de encaje en el equipo y, también, de procedencia.

Es obvio que, a pesar de haber tenido una carrera hasta ahora en segundo plano, el jugador también aúna virtudes. Entre ellas, un fantástico toque en las cercanías del aro. Pero para resaltarlas ya se encuentran los canales oficiales.

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El día que nos hicimos mayores

La gran mayoría de culturas poseen ritos o celebraciones que marcan el paso del individuo de la etapa infantil a la edad adulta. Sin embargo, en la cultura cada vez más global de occidente en la que nos encontramos inmersos, los límites son cada vez más difusos, por no decir que en algunos casos han sido completamente borrados. Pese a que la comunidad judía todavía celebre el Bar Mitzva o en México exista la fiesta de la Quinceañera, aunque en MTV podamos ver pomposas celebraciones de Sweet Sixteen, lo cierto es que dichos actos solo son simples vestigios tradicionales, cuando no meras ostentaciones del consumismo, y no eventos con unas consecuencias tangibles en la vida del iniciado.

Hace mucho que la sociedad posmoderna eliminó la figura del adulto tradicional de sus manuales. La adolescencia se prolonga hasta años después de sus consecuencias fisiológicas y, tras ella, llega ese éter que supone la juventud. Ahora, todos somos jóvenes.

Actualmente hay treinañeros con carné joven y otros que nunca han cotizado a la Seguridad Social. Treintañeros de Erasmus y cuarentones copando los garitos nocturnos, porque los chavales hace años que encontraron alternativas de ocio diferentes a ponerse como las Grecas al ritmo de esa amalgama musical que hemos acordado calificar como ‘pachanga’. Los videojuegos ya no son para niños, porque los que eran niños cuando éstos aparecieron nunca dejaron de jugar. Películas de superhéroes y Pokémon Go.

Hace ya muchos años que un amigo, para más inri ya emanzipado por aquel entonces, le comentó a su padre que había quedado con sus amigos para ir a jugar a los bolos un viernes por la noche. La contestación de su padre no pudo ser más gráfica: “dile a tus amigos que ya es hora de madurar”. Nunca la brecha generacional estuvo mejor expresada.

Los medios suelen hablar de la generación perdida, la que pasó de usar el término mileurista como adjetivo peyorativo a verlo como una aspiración profesional. Una generación fracasada, que sin embargo triunfó en su cruzada por no tener que llevar zapatos nunca y poder utilizar camisetas del Capitán América sin ser repudiados socialmente. Es la generación de la nostalgia, de la continua mirada atrás. Moda retro y artículos vintage. Camisetas de Charles Barkley en los Phoenix Suns en El Corte Inglés y la de Fernando Arcega en ‘Yo los vi jugar’. Las Jordan III que no te pusiste permitir en su momento, en unos materiales muchos más pobres que las originales, y todos los artículos y películas de ‘Star Wars’ que tu padre imaginó en los 70’. Actualmente se puede ir a ver al cine la nueva de ‘Ben Hur’ y de ‘Los 7 Magníficos’. Lamentablemente, llegas tarde para ‘Las Cazafantasmas’.

En 2002, un grupo de empresarios aragoneses se plantearon devolver el baloncesto a la ciudad de Zaragoza. Era un proyecto ambicioso, que pretendía llegar a ACB en un solo año, pero cuya aceptación quedó fuera de toda previsión.

En la rueda de prensa de presentación, el nuevo club anunció su nombre y colores corporativos. El club se llamaría Basket Zaragoza 2002 y vestiría de rojo. Además, un detalle relevante, dejaría el número 6 deserto en reconocimiento a Fernando Arcega, tal y como había hecho el antiguo club de referencia de la ciudad, el histórico CB Zaragoza. La intención era clara y nada disimulada, se trataba de conectar en la memoria colectiva al recién llegado con los días de gloria del balón naranja en la capital aragonesa. El plan se redondeó cuando consiguieron que la Caja de Ahorros de la Inmaculada se involucrase en el proyecto.

Había vuelto el CAI Zaragoza; shut up and take my money.

Los planes de tapar el segundo anillo del Príncipe Felipe con unas lonas para hacerlo más acogedor quedaron automáticamente desfasados. La locura desatada aquellos años es difícil de explicar y, a buen seguro, estaba fuera de toda previsión, pero nada fue casual. CAI Zaragoza es mucho más que una mera denominación comercial. El club de baloncesto de Zaraoza es el CAI, sin importar lo que CAI signifique. Por eso en 2011 el equipo nunca se llamó Caja3, como si hizo el BM Aragón, ni pasó a ser el Ibercaja Zaragoza en 2013.

Pero la situación era anómala y era cuestión de tiempo que tuviese un final. Esta temporada el equipo será denominado Tecnyconta Zaragoza y todos nos sentimos raros. Han sido 14 años consecutivos de CAI Zaragoza y el nuevo club posee un legado que incluso se sostiene por sí mismo, sin el apoyo sentimental del viejo CBZ. Donde antes veíamos unas formas y colores por todos reconocibles, ahora el club ha presentado unas letras blancas sobre fondo negro y un pequeño cuadrado amarillo en la esquina superior derecha. Y todos sabemos que es el mismo equipo, el mismo club, pero al mismo tiempo hemos visto como un pequeño capítulo de nuestra vida ha llegado a su fin de manera irremediable.

Quizá, con la marcha definitiva del CAI Zaragoza hayamos madurado un poco.

Supersticiones

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal para AragónSport.com

 

No creo en Dios. Lo tengo claro, aunque no lo pueda explicar con la precisión de un científico. Acepto que haya gente que prefiera creer en la figura de un ser superior, pero yo no de esos. Lo mio es peor. A lo largo de mi vida he tendido a creer en cosas menos razonables. Soy consciente del absurdo, pero no lo puedo evitar. Por ejemplo,en el instituto estuve convencido de que si hacía los exámenes con un boli determinado iba a aprobar. Cuando se le acabó la tinta, me lo llevaba igualmente y, a duras penas, escribía mi nombre con él esperando que su magia se extendiera por el resto de las respuestas. Ojo, que ya no era un niño, la selectividad la hice así. En la universidad cambié de ritual y, cuando llegaba febrero o junio -y septiembre, desgraciadamente-, dejaba de afeitarme. Lo hice siempre, me hubiera ido bien o mal en el anterior cuatrimestre. Además, como Jim Carrey en ‘El número 23’, mantengo una extraña obsesión con el dorsal de Michael Jordan. Es lo que hay.

 

Durante un tiempo también estuve convencido de que era gafe. Como muchos, me aboné al CAI Zaragoza en el verano de 2002. Lo que vino después es historia conocida: el ‘playout’ de la primera temporada, los batacazos ante Granda, León o Murcia, el descenso… Decepción tras decepción. El pabellón casi siempre estaba lleno, pero yo me acabé culpando por ello. A mi y a mi amigo Jorge, que me acompañó en la butaca desde el primer día. Estaba convencido de que le dábamos mala suerte a nuestro equipo. El hecho de que los rojillos no hayan ganado nunca fuera de casa cuando yo he estado presente en la grada, o incluso en la tribuna de prensa, incrementó la sensación. ¿Otra píldora? El ascenso de 2010 lo vi desde Inglaterra. “Ahora que no estoy yo seguro que ganan”, pensé mientras intentaba descifrar que estaba pasando en el ‘stream’ de FEB TV. Acerté.

 

Paso a paso, el CAI Zaragoza ha ido creciendo casi sin darnos cuenta. Sin prisa, sin pausa; aceptando las etapas que le ha tocado vivir en cada momento. Con los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. Seguramente, la fórmula del éxito. De manera natural, la marea roja se ha acostumbrado a ganar. A ver a su equipo como una alternativa frente a los poderosos, y no como el conjunto que intenta evitar el regreso a la LEB. Un proceso que, gradualmente, ha ido retirando de mi cabeza la estúpida teoría del gafe. De hecho, ya ni me acordaba de ella… Hasta este domingo.

 

Estoy fuera de España pero el CAI jugaba contra Valencia y yo tenía que ver el partido. Resulta que, según su propia nota de prensa, la Liga Endesa se ve esta temporada en 115 países, pero el Reino Unido no es uno de ellos. A pesar de que no hay ninguna cadena de televisión con derechos que violar, Orange Arena corta la señal y conseguir un ‘stream’ que emita sin píxeles del tamaño de Joseph Jones cuando aterrizó en Zaragoza resulta misión imposible. Afortunadamente quedaba la radio autonómica, que emite por Internet. Mi conexión al que, según Willy Villar en Twitter, ha sido el partido con mejor ambiente en el Príncipe Felipe. Máxima igualdad como tónica general y momentos de máxima tensión en el último cuarto. Pau Ribas, como casi siempre, haciéndonos daño hasta ser, en esta ocasión, el MVP de la jornada. Por si fuera poco, tengo que salir de casa y el 3G vacila. Todavía me quedaban Twitter y Whatsapp, pero aquello solo incrementaba los nervios. “No estoy en el pabellón, así que seguro que ganan”, me intento tranquilizar mientras voy en el autobús. Acerté, claro que en esta ocasión no se trata de que yo sea gafe, sino de que el equipo es muy bueno.

Cinco euros

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal para AragónSport.com

 

No suele ocurrir, menos en tiempos de crisis, pero hace no mucho me encontré un billete de cinco euros en la calle. No había nadie alrededor así que, no sé si de manera correcta o incorrecta, decidí echármelo al bolsillo. El hecho, por inhabitual en mi vida, sirvió para alegrarme la tarde. Desde luego, el botín hallado no es una fortuna precisamente. Aquel papel grisáceo y arrugado no supone mi pase a una vida mejor ni un cambio sustancial en mi día a día, pero al que le amargue un dulce posee un serio problema en sus papilas gustativas. Evidentemente, no voy a negar que todo aquello que se consigue a través del esfuerzo conlleva una recompensa superior. Es verdad que la satisfacción de lograr aquello que ha sido largamente deseado resulta plena. “Si nunca has ahorrado para unas Nike, nunca has disfrutado unas Nike”, cantaba Toteking cuando parecía que iba a molar. La rima es cuestionable pero el fondo se hace entender.

 

Este domingo, el CAI Zaragoza se encontró un billete de cinco euros en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Bueno, no exactamente. De hecho, lo conseguido por los aragoneses posee un valor superior. La victoria, aderezada con una renta de 27 puntos de diferencia, puede ser un lingote de oro si los pupilos de José Luis Abós consiguen mantener la octava plaza que ocupan en la actualidad, y que les daría derecho a participar en la próxima Copa del Rey. Sin embargo, existe el peligro de que se devalúe por el escaso nivel mostrado por un Tuenti Móvil Estudiantes que no tiene fly, ni party, ni siquiera una sabrosura. Los colegiales no tienen nada, papi. Acaso un Ivanov voluntarioso y una cantera prometedora que no saltó a la pista hasta que la Demencia lo demandó de manera insistente en el último cuarto.

 

El CAI, por tanto, hizo lo que debía. Borró a su rival desde la defensa, jugó en ataque como acostumbraba, con un pívot referencia y una batería de tiradores abiertos para aprovechar los espacios, y, prácticamente, no se dejó llevar en ningún momento. Quizá cuando dobló en el marcador a su rival, 30-60, hubo un atisbo de relajación. Situación que, eso sí, fue corregida para terminar el encuentro con un abultado 62-89. Misión cumplida, y ahorrando fuerzas para el exigente compromiso que espera el miércoles ante el Besiktas en Estambul. El CAI se encontró cinco euros en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, sí, pero los invirtió hasta multiplicar los beneficios. Yo, sin embargo, apenas recuerdo en qué me los gasté.