La leyenda de Neil Marshall

Publicado originariamente en Panenka

 

Probablemente no te suene su nombre, pero Neil Marshall es una auténtica leyenda en la pictórica ciudad de Lancaster. Famosa por su castillo del siglo XIII y el particular encanto de sus empinadas calles adoquinadas, la localidad que ofrece su nombre al histórico condado de Lancashire, quizá la región más prolífica en lo que a fútbol se refiere, no ha logrado trascender en el contexto balompédico como sus vecinas BlackpoolPreston o, incluso, Morecambe, la cual formalmente forma parte de la llamada ‘City of Lancaster’. Sin embargo, eso no es óbice para que el club local, el Lancaster City, fundado en 1911, despierte las pasiones de aquellos vecinos que prefieren verse seducidos por la romántica idea del ‘Non-League football’.

Así me lo explicó una vez su presidente, Stuart Houghton, en la previa de un partido fuera de casa contra el Mossley AFC. En su caso, galés y aficionado al Liverpool FC, el Lancaster era la forma de integrarse y, a su vez fomentar, la comunidad local. Hasta tal punto que hacía varios años que no sentía la necesidad de acudir a Anfield Road. “¿Dónde más puedes tomarte una cerveza después del partido con ambos equipos y los aficionados desplazados?”, me dijo.

La intra historia de cómo acabé en aquel partido es curiosa y ejemplifica el carácter acogedor y familiar del City. Por medio de un conocido, el periódico local, el Lancaster Guardian, se puso en contacto conmigo para ofrecerme cubrir el partido. Pero, al no tener medio de locomoción propio, accedieron a que me desplazara hasta Mossley, al norte de Mánchester, en el autobús del club. Se trataba de una expedición pintoresca, con equipo, directivos, todos ellos ataviados con el reglamentario traje y la corbata con los colores de los Dolly Blues, aficionados y prensa -yo- viajando juntos y compartiendo sándwiches del Tesco. Fútbol semi-amateur en estado puro, cercano y profesional al mismo tiempo.

Evidentemente, situaciones como esta, o parecidas, se pueden dar cada fin de semana en los miles de clubes que conforman la interminable pirámide del fútbol inglés. Sin embargo, aunque el Lancaster pueda ser un equipo más, posee una leyenda que merece ser contada.

Neil Marshall era un chico local, nacido y criado a pocos metros de Giant Axe, el hogar de los Dolly Blues. Se trata de un pequeño estadio situado en la falda del icónico castillo, compuesto de gradas de chapa y con olor a ‘pie’ recién horneado procedente de la cantina, epítome de lo que a este lado de Europa solemos entender como campo británico. Marshall era alto, fuerte y duro, lo que al otro lado del Canal de la Mancha a veces traducen como delantero centro. Desde niño destacó por su pasión por el juego, lo que le granjeó una prueba con el Blackpool. Sin embargo, el destino quiso que capitaneara el club de su ciudad local.

Fontanero de profesión, Marshall progresivamente fue reconvirtiendo su posición a defensa central. Acumuló más de 400 partidos en diez años con la camiseta azul del Lancaster, lo que le granjeó un reconocimiento por parte del club en forma de pancarta en uno de los fondos de Giant Axe. Dicen que nunca le faltaron ofertas de otros equipos de la zona para saltar a categorías superiores, el City actualmente se encuentra en el octavo nivel de la pirámide inglesa, sin embargo, ‘El Capitano’, una vez desechado el fútbol como salida profesional, decidió permanecer fiel al equipo de su ciudad.

Retrotraigámonos ahora al 21 de enero de 2016. Marshall, aquejado de un complejo cáncer de piel con el que llevaba cinco años batallando, anunció su retirada del fútbol tras conocer que su enfermedad sería incurable. Su carta de despedida, publicada en el Guardian, no puede ser más esclarecedora. “Después de diez años esforzándome en entrenar y jugar, de pasar todos los martes, jueves y sábados fuera de casa, ha llegado el momento de dedicar todo mi tiempo a mi familia”, decía. Padre de dos hijos de corta edad, la decisión no podía ser más comprensible.

Sin embargo, ‘Marshy’, como era apodado en el vestuario, decidía reservarse un último rodeo. A pesar de las molestias y su previsible deterioro físico, terminaría la temporada en curso con los Dolly Blues.

Durante el curso, el Lancaster consiguió alcanzar la final de copa organizada por la Lancashire FA,que tuvo lugar el impresionante Macron Stadium, hogar del Bolton. El rival, el Chorley FC, un histórico conjunto de la zona, fue fundado en 1883, que actualmente se encuentra dos divisiones por encima de los azules, pero cuyas pretensiones pasan por regresar al escalón inferior al fútbol profesional. A pesar del favoritismo de los ‘magpies’, el City logró adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Lamentablemente, como bien sabemos en este texto, los finales felices raramente son la norma en la vida real y, después del tiempo reglamentario, el Chorley logró hacerse con el trofeo en la tanda de penaltis.

Marshall logró finalizar su última temporada con el Lancaster City sin problemas. Al término de la misma, el club le organizó un partido homenaje contra un combinado de veteranos del Liverpool FC, su equipo de la infancia. La relación de ‘El Capitano’ con sus héroes se extendería por un partido más, cuando la fundación de Jamie Carragher le invitó a jugar un partido benéfico entre leyendas del Liverpool y aficionados. En declaraciones a Liverpool Echo, Marshall relató la experiencia: “Tenía a Carra a un lado y a Fowler gritándome ‘Marshy’ al frente. A cualquiera que se lo cuentes no se lo creería”.

Aquel partido se celebró el pasado ocho de mayo y, lamentablemente, Marshall falleció el 16 de noviembre, con solo 31 años de edad. Esta es una historia triste, pero también una de las mayores declaraciones de amor al fútbol jamás realizadas. Quizá sea la primera vez que oigas su nombre, pero Neil Marshall ya es una leyenda, y no solo en Lancaster.

Lancaster honours skipper whilst maintaining their unbeaten run

By Javier Mercadal

Lancaster City drew in their match against Droylsden FC, 1-1, and extended their winning streak to seven games without losing. The Lancastrian side is now seventh in the table, with the play-off positions only two points away. City are in good form, reflected in the mood around the club.

Last Thursday, the captain of the Dolly Blues and local legend, Neil Marshall, announced his decision to leave football at the end of the season, sadly battling cancer. The news sent shockwaves around Giant Axe, with all concerned offering their good wishes to Marshall. What better tribute than potentially being promoted in his final season.

Nicknamed ‘El Capitano’, Marshall has played more than 400 matches for the Dolly Blues wearing the shirt with pride, an achievement which is proudly commemorated with a plaque at the Shed End of the Lancaster football ground. Marshall has battled cancer for several years and has finally decided to end his career in order to spend more time with his family.

“Over the last 10 years I have put a lot of time and effort into training and playing so now I need to spend some quality time with my young family”, said Marshall in an open letter published in his weekly column in the Lancaster Guardian.

However, there is still work to do this season. The skipper, Lancaster born and bred, has decided to carry on until the end of the season, and certainly did that on Saturday versus Droylsden, leading his team on the pitch as always.

It was an unexpected tough match for the Dolly Blues. There was a crowd of 266 at Giant Axe and a supportive atmosphere against a rival struggling to avoid relegation. The scene was set for a fifth consecutive victory for Lancaster City, however, from the first whistle, it became clear that this wouldn’t be an easy match for the hosts.

The home team manager, Phil Brown decided to start the match with a 4-1-4-1formation, with midfielder Jacob Davis acting as a third centre back when the opponents had the ball. This was clearly a defensive tactic which was reflected in Droylsden’s tentative approach, also not effective in what City were perhaps aiming to achieve, as they lacked dominance and control. In the first half, Lancaster resorted to long ball tactics, continually trying to free striker, Tom Kilifin, and a wide range of set-pieces, almost all of them delivered by Ryan Winder with various outcomes.

The best attempt by the hosts came in the 13th minute, when central half Ricky Mercer connected to a cross from Winder following a foul on the halfway line. Unfortunately, the header went over the bar.

At the other end, goalkeeper Mike Hale had a fabulous game in what was a man of the match performance. In the 21th minute, following a dangerous foul by right back Rob Henry on the  visitor’s captain Domaine Rouse, Hale saved a free-kick curled in by Billy Hasler-Cregg which was heading to the corner of the net. Only 10 minutes later, Hasler-Cregg had another chance, this time with a powerful shot from inside the six yard box which Hale saved brilliantly.

“We’ve got the best keeper in the League”, chanted the crowd at the Shed End. Certainly, they had a point.

In the second half, City manager Brown decided to change his strategy. He brought on Tom Watson as a substitute for Terry Cummings, and moved Winder from the right wing to the left reverting to a 4-3-3 formation. This was a significant decision, as, Lancaster’s football became more fluent and chances started to be created.

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Evolution of the tactics used by manager Phil Brown during the match. Pic: Javier Mercadal using sharemytactics.com

In the 54th minute, Billy Akrigg split Droylsden’s defence with a through pass to Winder. The winger drove the ball into the box, dribbled past two opponents and crossed to Kilifin, who hit the net but was offside. City were starting to turn the screw as they tried to win the three points. Brown brought on striker Zach Clark for defensive midfielder Davis, a gamble which paid off as in the 75th minute, Craig Carney pounced on a mistake, crossed the ball and supersub Clark found the net to make it, 1-0.

Disapointingly for the locals however, Droylsden managed to equalise a few minutes later, thanks a penalty kick converted by Hasler-Cregg. It could have been worse, but Hale made another miraculous save off the line and the match finished all square. Lancaster keep themselves in sight of the for the play-offs, a worthy reward for captain Neil Marshall.