Gary Neal; ¡MVP!

¡MVP! ¡MVP! ¡MVP! El público del pabellón Príncipe Felipe lo tenía claro y poseía razones para ello. Gary Neal podría haber sido el MVP de la Liga Endesa, aunque no lo fue. En su lugar, el galardón acabó en manos de Luka Doncic. Una designación que, probablemente, le granjee a la Liga un mayor impacto global, aunque a orillas del Ebro deja un poso amargo. No solo por la sensación de agravio con el héroe local, sino porque lo conseguido por el de Baltimore esta temporada parece incluso más complicado que ganar la liga regular con el Real Madrid.

Llegó por casualidad y a última hora, debido a la baja causada por Torian Graham dada a su mala adaptación a la vida en Europa. Y, sin embargo, Gary Neal es el principal responsable de que Zaragoza siga observándose como una ciudad ACB. Tal cual. El baloncesto es un deporte de equipo, pero toda fórmula que hubiese excluido al norteamericano de la ecuación hubiese terminado con el conjunto aragonés de regreso a la Liga LEB.

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Su importancia en el conjunto zaragozano está fuera de toda duda. Tal es así que es el jugador que más tiempo ha permanecido en pista de toda la Liga Endesa, con 30,28 minutos por partido de media, así como el máximo anotador de la competición, promediando unos increíbles 20,6 tantos por encuentro. El dato no es baladí, pues si tomamos como referencia los diez últimos años solo Rudy Fernández en la 2007/08, con 21,2 puntos por partido, y Edwin Jackson la temporada pasada, con 21,4, han conseguido el galardón de máximo artillero superando la veintena por partido.

Su ‘usage’, esto es el porcentaje de jugadas en las que interviene un jugador mientras permanece en la pista, es de un 29,6%, el tercero más alto de toda la competición solo por detrás de Nemanja Nedovic y Sylven Landesberg. Gary Neal ha sido el alfa y el omega del Tecnyconta Zaragoza 2017/18.

Todo ello, con un acierto alucinante. Neal ha terminado la temporada con una carta de tiro irreal, que incluye un 42,52% en tiros de tres, un 51,60% en tiros de dos y un estratosférico 92,86% en tiros libres (especialmente si se tiene en cuenta que ha visitado la línea de personal en 182 ocasiones). Porcentajes de otro mundo, especialmente para un jugador que ha asumido tantos tiros como él.

Así se puede observar en el siguiente cuadro, en el que figuran aquellos jugadores que han efectuado 350 tiros de campo. De este selecto club, solo el escolta de Fuenlabrada Marko Popovic ha logrado terminar con un porcentaje de tiro efectivo superior. Esta estadística, recordemos, pone en valor el acierto en tiros de dos y tiros de tres, ajustando la mayor dificultad que supone el lanzamiento triple.

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Las exhibiciones han sido de videojuego. En total, Neal acumula siete partidos habiendo anotado 30 puntos o más. Landesberg, su gran rival por el cetro de máximo anotador, solo ha logrado sobrepasar la barrera de los 30 puntos en dos ocasiones (una de ellas fue la exhibición de 48 puntos en el Palau eso sí), mientras que Thornike Shengelia, quien ha terminado la Liga como tercer máximo anotador, no acumula ninguna actuación por encima de los 30.

Aunque lo realmente importante es que cuatro de esos siete ‘monster games’ se tradujeron en victoria del equipo rojillo. Esto es, a diferencia de otros superanotadores que pueden buscar el beneficio propio o maquillar la estadística, cada vendaval ofensivo llevado a cabo por Neal tenía el propósito de contribuir al bien común.

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Del juego de Neal también se destaca su capacidad para encontrar al compañero. El norteamericano, que ha debido lidiar con defensas dobles en casi todos sus partidos, ha aprovechado la atracción que su figura genera en pista para promediar 3,2 asistencias por partido. Un numero muy elevado, similar por ejemplo al del base titular del equipo, Tomás Bellas (3,5). De hecho, el número es tan alto que es capaz de compensar uno de los grandes puntos negros del estadounidense a lo largo de la temporada: las pérdidas de balón.

Estadísticamente, Neal es el jugador que más balones ha perdido de la ACB, con un promedio de 2,97 pelotas extraviadas por partido. Sin embargo, gracias a su capacidad pasadora, el escolta consigue mantener su ratio de asistencias/pérdidas en positivo, minimizando así el daño.

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¿Y qué hay de la defensa? No es un secreto que el apartado defensivo ha sido el único lunar negro en el juego de Neal esta temporada. El jugador, de 33 años y que llegó a Zaragoza después de un año prácticamente en blanco, tardó en encontrar la forma física y, gracias a su prodigioso talento para sumar en ataque, y a la necesidad del equipo porque estuviese en pista el mayor número de minutos posible, quizá alguna vez se dosificó cuando el balón estaba en campo propio.

Aún así, tal y como muestra el rating neto, esto es la resta entre el rating ofensivo de un jugador, formado por el número de puntos conseguido por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, el número de puntos encajados, demuestra que, una vez más, Gary Neal logra compensar lo que resta detrás con lo que aporta en ataque.

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Gary Neal ha sido cuatro veces jugador de la jornada y tres veces MVP del mes (noviembre, febrero y abril). Además, ha sido incluido en el mejor quinteto de la Liga, junto a titanes como Luka Doncic, Landesberg, Shengelia y Henk Norel, y ha recibido el trofeo al máximo anotador de la competición. Y, sin embargo, todo ello parece poco. Porque para Zaragoza, Gary Neal debió ser el MVP de la Liga Endesa. Porque sin él, la capital de Aragón no sería ciudad ACB y, quizá, hubiese vuelto a perder a su equipo profesional de baloncesto masculino.

Nota: 10/10

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El regreso del Caballero Oscuro

Zaragotham, 2018 de un presente ucrónico. Han pasado diez partidos desde que Gary Neal fue nombrado MVP de noviembre. Diez partidos que bien parecen diez años. Diez partidos traducidos en nueve derrotas y una sola victoria.

Robin ya no está, una muerte en la familia se lo llevó demasiado pronto. Valencia Basket, el Joker obsesionado por todo aquello que huela a Basket Zaragoza, apartó a Sergi García de su proverbial destino.

El largo invierno de resultados también se llevó por delante toda esperanza previamente generada. Por el camino, Jota Cuspinera pasó de ser el rostro de la ilusión a héroe caído totalmente superado por la situación. El prometedor fiscal del distrito Harvey Dent ahora era el villano Dos Caras, lo que le acabó acarreando su salida del club.

¿Quién podría salvar a la ciudad?

Frente al caos absoluto, solo un hombre parece resignado a mantener el orden. Con semblante visiblemente cansado pero gesto sereno, Pep Cargol, ascendido a comisario por las circunstancias, se niega a dar todo por perdido. Aunque su papel en primera línea pudiese parecer temporal en primera instancia, una mera transición hasta la llegada de un futuro entrenador que salve el día y lidere el nuevo proyecto, será fundamental. Viejo aliado del murciélago, Cargol es consciente de que un posible regreso de Batman necesita unas condiciones óptimas en Zaragotham City para ser efectivo.

Y una tormentosa noche de domingo Batman regresó.

Más viejo, menos ágil pero mucho más sabio. Gary Neal encarna el perfecto Batman crepuscular. No es, desde luego, aquel superhéroe que anotó 24 puntos en el tercer partido de las Finales NBA de 2013. Sin embargo, consciente de sus limitaciones, es capaz de regular sus esfuerzos y batir el récord anotador del Basket Zaragoza en la Liga Endesa.

Contra Obradoiro, Neal consiguió un nuevo MVP de la jornada tras terminar el encuentro con unos impresionantes 36 puntos y 33 de valoración, que incluyen un no menos increíble 6/9 en lanzamientos triples.

El regreso del Caballero Oscuro es un hecho. La noticia ha recorrido las calles y Zaragotham ya es consciente del hecho. La batalla todavía no está ganada, desde luego. De hecho, todavía quedan varios tomos para descubrir si Batman será el único hombre capaz de derrotar al Superman que supone el descenso a la LEB, pero por primera vez en mucho tiempo la ciudad ha recuperado la fe.

 

Batman y Robin

 

“Las personas necesitan ejemplos drásticos para salir de la apatía. Como hombre soy de carne y hueso, pueden matarme o destruirme. Pero como símbolo puedo ser invencible… puedo ser inmortal”.

Bruce Wayne. Batman Begins (2005)

 

Zaragotham, 2017. Una ciudad antaño vanguardista y esplendorosa se encuentra sumida en la más profunda de las depresiones. Son días oscuros, tenebrosos, en los que la entropía del presente resulta inquietante y el futuro se muestra más incierto que nunca. El miedo es real y afecta a todos los estamentos por igual. El pesimismo es el estado anímico preponderante y parece imposible escapar a él. Especialmente, porque la esperanza es sólo un acto de fé.

No hay palabras de un mejor porvenir que parezcan aliviar la situación. Hace falta algo más. Hechos. Luz. Algo.

Nunca sabremos qué hubiese ocurrido de haberse seguido el guión original, y la verdad da igual. La casualidad, el destino o el saber hacer, o más probablemente los tres factores combinados en porcentajes indeterminados, han encontrado un salvador para Zaragotham, y eso es lo que importa. Más que un hombre, un símbolo. El recordatorio sobre el parqué de que la grandeza de la ciudad permanece latente, a la espera de alguien que guíe sus pasos.

Gary Neal ha transformado al Tecnyconta Zaragoza. Y, con él, a la ciudad que lo apoya. Una metrópoli que presume de tener el baloncesto entre sus pilares fundacionales, pero que fue capaz de quedarse sin él durante siete largos inviernos. El miedo a que la historia repita sus caprichos cíclicos siempre estará ahí, pero con superhéroes dispuestos a dar un paso adelante es más fácil obviarlo.

La exhibición de Neal frente a Iberostar Tenerife queda para la historia del baloncesto zaragozano. Sus 30 puntos en 14 minutos del segundo tiempo valen mucho más que el MVP de la jornada en la ACB. Significan esperanza. Todo un flechazo que ha puesto al basket en la primera plana local, en una época cuyo seguimiento a través de televisiones de pago hace que el acercamiento del aficionado requiera de un esfuerzo proactivo por su parte.

A diferencia de lo que sucedía con el Caballero Oscuro durante la segunda entrega de la trilogía dirigida por Christofer Nolan, Gary Neal no es sólo el héroe que la ciudad se merece, sino también el que la ciudad necesita. Un héroe crepuscular, sí, pero que bajo su actual uniforme rojo sangre todavía porta aquella armadura negra y plata con la que logró anotar 24 puntos durante el tercer partido de las Finales de la NBA de 2003.

Además, este Batman no trabaja solo. A pesar de lo que esos aclarados constantes en ataque puedan indicar, Neal se hace acompañar por un Robin de 20 años capaz de sostener al equipo a la espera de que el Caballero Oscuro se zafase de la trampa de las tres faltas personales impuesta por el Acertijo durante la primera parte. En otras circunstancias, Sergi García ya podría volar solo bajo el nombre de Nightwing. Sin embargo, Zaragotham lo necesita al lado del hombre murciélago. Y, esto, sin duda, es lo más destacado del chico maravilla.

Durante la primera mitad, con el equipo ahogado por la defensa impuesta por el Iberostar, a la sazón considerada la mejor de la Liga, García consiguió mantener al equipo en la contienda gracias a su habilidad anotadora. Después del descanso, y ya que con Batman a pleno rendimiento, le ofreció soporte en tareas más oscuras. Un tapón espectacular a Llompart, que ilustra a la perfección el cambio generacional, y un rebote ofensivo que certificó el triunfo local, quedan para la posteridad como el complemento ideal a la exhibición de Neal. Batman y Robin habían salvado a la ciudad.

 

“Veo surgir de este abismo una ciudad hermosa y un pueblo inteligente. Veo las vidas, por las que hoy doy la mía, tranquilas, útiles, prósperas y felices. Veo que tengo un santuario en esos corazones. Y también en los de sus descendientes, de generación en generación. Esto que hago es mejor, infinitamente mejor, que cuánto he hecho. La paz que ahora me espera, es una paz infinitamente mayor que la que he conocido hasta ahora”.

James Gordon. The Dark Knight Rises (2012)