La leyenda de Neil Marshall

Publicado originariamente en Panenka

 

Probablemente no te suene su nombre, pero Neil Marshall es una auténtica leyenda en la pictórica ciudad de Lancaster. Famosa por su castillo del siglo XIII y el particular encanto de sus empinadas calles adoquinadas, la localidad que ofrece su nombre al histórico condado de Lancashire, quizá la región más prolífica en lo que a fútbol se refiere, no ha logrado trascender en el contexto balompédico como sus vecinas BlackpoolPreston o, incluso, Morecambe, la cual formalmente forma parte de la llamada ‘City of Lancaster’. Sin embargo, eso no es óbice para que el club local, el Lancaster City, fundado en 1911, despierte las pasiones de aquellos vecinos que prefieren verse seducidos por la romántica idea del ‘Non-League football’.

Así me lo explicó una vez su presidente, Stuart Houghton, en la previa de un partido fuera de casa contra el Mossley AFC. En su caso, galés y aficionado al Liverpool FC, el Lancaster era la forma de integrarse y, a su vez fomentar, la comunidad local. Hasta tal punto que hacía varios años que no sentía la necesidad de acudir a Anfield Road. “¿Dónde más puedes tomarte una cerveza después del partido con ambos equipos y los aficionados desplazados?”, me dijo.

La intra historia de cómo acabé en aquel partido es curiosa y ejemplifica el carácter acogedor y familiar del City. Por medio de un conocido, el periódico local, el Lancaster Guardian, se puso en contacto conmigo para ofrecerme cubrir el partido. Pero, al no tener medio de locomoción propio, accedieron a que me desplazara hasta Mossley, al norte de Mánchester, en el autobús del club. Se trataba de una expedición pintoresca, con equipo, directivos, todos ellos ataviados con el reglamentario traje y la corbata con los colores de los Dolly Blues, aficionados y prensa -yo- viajando juntos y compartiendo sándwiches del Tesco. Fútbol semi-amateur en estado puro, cercano y profesional al mismo tiempo.

Evidentemente, situaciones como esta, o parecidas, se pueden dar cada fin de semana en los miles de clubes que conforman la interminable pirámide del fútbol inglés. Sin embargo, aunque el Lancaster pueda ser un equipo más, posee una leyenda que merece ser contada.

Neil Marshall era un chico local, nacido y criado a pocos metros de Giant Axe, el hogar de los Dolly Blues. Se trata de un pequeño estadio situado en la falda del icónico castillo, compuesto de gradas de chapa y con olor a ‘pie’ recién horneado procedente de la cantina, epítome de lo que a este lado de Europa solemos entender como campo británico. Marshall era alto, fuerte y duro, lo que al otro lado del Canal de la Mancha a veces traducen como delantero centro. Desde niño destacó por su pasión por el juego, lo que le granjeó una prueba con el Blackpool. Sin embargo, el destino quiso que capitaneara el club de su ciudad local.

Fontanero de profesión, Marshall progresivamente fue reconvirtiendo su posición a defensa central. Acumuló más de 400 partidos en diez años con la camiseta azul del Lancaster, lo que le granjeó un reconocimiento por parte del club en forma de pancarta en uno de los fondos de Giant Axe. Dicen que nunca le faltaron ofertas de otros equipos de la zona para saltar a categorías superiores, el City actualmente se encuentra en el octavo nivel de la pirámide inglesa, sin embargo, ‘El Capitano’, una vez desechado el fútbol como salida profesional, decidió permanecer fiel al equipo de su ciudad.

Retrotraigámonos ahora al 21 de enero de 2016. Marshall, aquejado de un complejo cáncer de piel con el que llevaba cinco años batallando, anunció su retirada del fútbol tras conocer que su enfermedad sería incurable. Su carta de despedida, publicada en el Guardian, no puede ser más esclarecedora. “Después de diez años esforzándome en entrenar y jugar, de pasar todos los martes, jueves y sábados fuera de casa, ha llegado el momento de dedicar todo mi tiempo a mi familia”, decía. Padre de dos hijos de corta edad, la decisión no podía ser más comprensible.

Sin embargo, ‘Marshy’, como era apodado en el vestuario, decidía reservarse un último rodeo. A pesar de las molestias y su previsible deterioro físico, terminaría la temporada en curso con los Dolly Blues.

Durante el curso, el Lancaster consiguió alcanzar la final de copa organizada por la Lancashire FA,que tuvo lugar el impresionante Macron Stadium, hogar del Bolton. El rival, el Chorley FC, un histórico conjunto de la zona, fue fundado en 1883, que actualmente se encuentra dos divisiones por encima de los azules, pero cuyas pretensiones pasan por regresar al escalón inferior al fútbol profesional. A pesar del favoritismo de los ‘magpies’, el City logró adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Lamentablemente, como bien sabemos en este texto, los finales felices raramente son la norma en la vida real y, después del tiempo reglamentario, el Chorley logró hacerse con el trofeo en la tanda de penaltis.

Marshall logró finalizar su última temporada con el Lancaster City sin problemas. Al término de la misma, el club le organizó un partido homenaje contra un combinado de veteranos del Liverpool FC, su equipo de la infancia. La relación de ‘El Capitano’ con sus héroes se extendería por un partido más, cuando la fundación de Jamie Carragher le invitó a jugar un partido benéfico entre leyendas del Liverpool y aficionados. En declaraciones a Liverpool Echo, Marshall relató la experiencia: “Tenía a Carra a un lado y a Fowler gritándome ‘Marshy’ al frente. A cualquiera que se lo cuentes no se lo creería”.

Aquel partido se celebró el pasado ocho de mayo y, lamentablemente, Marshall falleció el 16 de noviembre, con solo 31 años de edad. Esta es una historia triste, pero también una de las mayores declaraciones de amor al fútbol jamás realizadas. Quizá sea la primera vez que oigas su nombre, pero Neil Marshall ya es una leyenda, y no solo en Lancaster.

Spain need new ideas for young talents as dominance ends

Publicado originalmente en WSC.co.uk / Originally published on WSC.co.uk

 

It’s the end of an era. After Spain’s early exit of Euro 2016, Spanish fans and media agreed that La Roja’s dominance of international football is over. The so called “tranquil transition” led by manager Vicente del Bosque after the shocking flop at the 2014 World Cup hasn’t been successful. Now, broader changes are required.

It was good while it lasted but we are not longer the best was the front page headline in the influential sports newspaper Marca after Spain’s defeat against Italy. And that was, by far, the least critical media reaction. Catalan sports paper El Mundo Deportivo used a pun on La Roja – La Floja(Weak) – to describe Spain’s performance, meanwhile prestigious daily El País thanked Del Bosque for his services but called for a change in the team management.

Unlike Roy Hodgson, who resigned minutes after England’s defeat to Iceland, the former Real Madrid manager refused to confirm his departure. His comment that “I have to talk with the president of the federation first” was typical of his calm personality, but has not satisfied anyone. In a poll on Marca.com93 per cent of the 60,748 voters demanded a change on the bench.

Obviously, Del Bosque’s legacy is unquestionable. Considered more of a manager of egos rather than a tactical master, his ability to cope with a dressing room packed with world-class footballers and their strong personalities extended the Spanish dominance established at Euro 2008 under Luis Aragonés with another two major titles.

Sadly, the ability to keep everyone happy doesn’t look like enough now. In France there were press reports about a divided squad, with some players unhappy at being reserves – Spain being the only team along with Iceland to have played all their matches with the same starting XI.

The situation was publicly exposed when Chelsea’s Pedro told reporters that “being selected for not playing isn’t worth my time”. But it wasn’t the only evidence of lack of control by the Spanish manager. After Sergio Ramos missed a critical penalty kick against Croatia Del Bosque declared that his role “wasn’t to interfere on who has to take it” – a contentious stand for someone whose team has failed close to half their attempts from the spot since he took charge.

That wasn’t the most serious situation Del Bosque had to cope with. David de Gea’s alleged involvement in a sexual assault case, revealed days before the start of the tournament, created a major debate in Spain about whether he should be in the team. While De Gea was ultimately chosen as the No 1 ahead of Iker Casillas, the accusations continue to hang over him.

Tactically, Del Bosque was out-thought by Antonio Conte just as he had been by Louis van Gaal in Brazil two years ago. Even Georgia managed to beat La Roja in the last friendly before Euro 2016. Gerard Piqué reflected on what needs to be done: “We have young players coming through who are very promising and veterans who have to keep on bringing their experience to the team. But the level isn’t the same and we have to accept that”.

Finding a new boss has to be the priority. To create a team able to reach the final stages of Russia 2018 requires new ideas which suit the younger talents. If Spain is to rejoin the international elite, no time needs to be wasted.

Los 17 días críticos del Tottenham Hotspur

Texto publicado originalmente en Sphera Sports

 

Hace unos días, con motivo del regreso de las competiciones europeas tras su largo parón invernal, el ‘Evening Standard’, rotativo londinense de distribución gratuita y, por ello, de enorme difusión, se preguntaba si la Europa League podría resultar para los equipos ingleses, y más concretamente para el Tottenham Hotspur, único conjunto capitalino en liza, el camino más corto para disputar la próxima edición de la Champions League. En un intento de dotar de mayor atracción al torneo, la UEFA decidió este verano que el ganador de su segundo campeonato obtuviese como recompensa una plaza en el gran escenario del balompié de clubes. Suculento premio que no ha pasado desapercibido para nadie. Especialmente en Inglaterra, dónde la competencia por un lugar en la próxima edición de la Liga de Campeones se presume feroz. Si entendemos que Chelsea y Manchester City, salvo debacle inesperada, van a repartirse las dos primeras plazas de la Premier League, esto deja a SouthamptonManchester United, Arsenal, ‘Spurs’ y Liverpool en una dura pugna solo dos posiciones. Forzosamente, alguien va a sufrir una desilusión.

Por ello, intentar ganar la Europa League, con todas las complicaciones que ello supone, no parece una opción tan descabellada para el Tottenham Hotspur. Al menos sobre el papel, claro, pues varias son las escuadras que han visto en el trofeo que levantó el Sevilla la pasada campaña algo más que la opción de sumar una copa en sus vitrinas. Lejos quedan los días en los que los conjuntos británicos depreciaban la competición, con el Stoke City viajando bajo mínimos a Valencia o las alineaciones plagadas de dorsales superiores al número 30 del Birmingham, entonces en Championship. Ahora la Europa League importa, y mucho.

Quizá es un plan b, pero nada marginal. Mauricio Pochettino, de momento, prefiere no manifestarse al respecto. “Nunca se sabe, estamos en las dos competiciones, y las dos nos pueden dar el acceso a la Champions. Lo mejor es estar centrado en el próximo partido y no pensar mucho en el futuro”, reflexionó el técnico argentino en la rueda de prensa posterior al partido que su equipo había disputado ante la Fiorentina, perteneciente a la ida de la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Europa League. De sus actos, más que de sus palabras, se desprende que el ex del Espanyol sí piensa en poder llevarse el torneo. Así, este jueves, los ‘Spurs’ presentaron este jueves un once repleto de titulares. Con una excepción importante, es verdad. El hombre de moda en la parte blanca del norte de Londres, Harry Kane, vio comenzar el choque desde el banquillo. El impacto del joven delantero en una entidad de la grandeza del Tottenham es gigantesco. Así, lo primero que ve el visitante a Withe Hart Lane en día de partido, nada más bajarse en la estación de cercanías que comparte nombre con el estadio, es un puesto de bufandas y camisetas con el rostro del atacante de 21 años. En lo oficial, su imagen también es explotada por el club, siendo el principal reclamo en la tienda oficial. Además, su segundo gol frente al Arsenal, que sirvió a los de Haringey para adjudicarse el ansiado derbi norteño, ya figura entre el vídeo de imágenes históricas con el que, desde el videomarcador, la entidad calienta a su afición antes del partido.

Para justificar la ausencia de ‘HurriKane’, como es apodado, Pocehttino adujo a la carga de encuentros que poseen los suyos durante las próximas fechas. “En los próximos 17 días tenemos seis partidos de vital importancia, es por ello que tengo que rotar a lo jugadores”, señaló el técnico. El calendario le da la razón. Jugada ya la ida de la eliminatoria contra la Fiorentina, a los blancos les llega este domingo, 22 de febrero, el derbi contra el West Ham United, de gran rivalidad. Posteriormente, el jueves 26, será la vuelta en Florencia y, como colofón, el domingo 1 de marzo, los de White Hart Lane visitarán Wembley para disputarse la Capital One Cup frente al Chelsea. Los partidos ligueros contra Swansea City, 4 de marzo, y Queens Park Rangers, día 7, cierran lo que algunos medios ya han llamado el ‘march madness’ de los ‘Spurs’. “Cada partido es una final. Estamos en un punto crítico de la temporada, y debemos ir partido a partido”, espetó.

En sustitución de Kane, que llevaba cinco goles en los tres últimos partidos, el preparador argentino confió en Roberto Soldado. La apuesta le salió cara y, en el minuto 5, el delantero valenciano puso fin a una racha de diez partidos consecutivos sin ver puerta. A pesar de que apenas ha logrado justificar los 26 millones de librasque el Tottenham pagó por él, los seguidores del conjunto londinense no dudaron en entonar la canción que poseen en honor del ariete al comienzo del encuentro, muestra del apoyo que todavía le mantiene la grada a pesar de sus discretas cifras goleadoras. El cántico, tras el tanto, claro, se tornó masivo. Liderados por un Andros Townsend estelar, los locales protagonizaron un comienzo de partido fulgurante, generando una ristra interminable de ocasiones que, sin embargo, no se vio reflejada en el marcador. La Fiorentina consiguió igualar el encuentro en el 36′, después de que Basanta consiguiese cazar en el área un balón suelto tras un despeje de Hugo Lloris a lanzamiento de falta de Matías Fernández. Entonces las tablas quizá parecían injustas, aunque los méritos realizados por los violas durante la segunda mitad calibraron dicha percepción inicial. Vincenzo Montella, preparador de los italianos, tampoco quiso mojarse sobre si la Europa League es la mejor opción de los suyos para alcanzar la próxima edición de la Champions League, “lo importante es estar, sea por una vía y otra”, llegó a decir. Será la vuelta quién decida qué equipo podrá seguir soñando con dicha vía.

Presión insoportable: el caso de Ched Evans

Texto publicado originalmente en Sphera Sports

 

El Oldham Athletic comunicó este jueves, 8 de enero, que no contratará a Ched Evans, delantero galés de 26 años que actualmente se encuentra en paro. El hecho, de relativo alcance deportivo, es sin embargo la noticia del día en el Reino Unido. Tanto que el club de League One tuvo que emitir un comunicado para explicar las razones por las que no se llegó a completar la operación. En su misiva, los ‘Búhos’, como son apodados, aducían a una “presión insoportable sufrida” como principal motivo por el que el internacional galés no había acabado por reforzar a su equipo en este mercado invernal. La razón; los dos años y medio de cárcel, de una condena total de cinco años, que el futbolista ha cumplido recientemente tras ser encontrado culpable de un delito de violación a una camarera que, cuando sucedieron los hechos, en 2011, tenía 19 años.

Debido a la repercusión y popularidad que posee el fútbol, de la mezcla escándalo -especialmente si este es de índole sexual- más balompié resulta una cóctel cuyos efectos sonrojarían al mismísimo Molotov. Un torbellino mediático que se produjo durante el juicio, y que ha retomado con fuerza una vez que Evans ha vuelto a la vida pública. Esto es, a intentar ejercer su profesión.

Así sucedió el pasado octubre, cuando el ariete, una vez puesto en libertad tras haber cumplido sus cuentas con la justicia, se acercó al que, hasta la fecha, había sido su anterior club: el Sheffield United. En 2009, los ‘Blades’ habían pagado por su traspaso al Manchester City la nada desdeñable cifra de tres millones de libras y, durante sus dos primeras temporadas, jugando en Championship, el segundo escalón del fútbol inglés, el atacante respondió con cuatro y nueve dianas respectivamente. Aunque no fue hasta el curso 2011/12 cuando surgió su despegue sobre los terrenos de juego. En aquella campaña, disputada en League One, tercer nivel profesional, el ariete logró 29 redes en 34 encuentros disputados. Sin embargo, su nombre llegó al público general por motivos menos prosaicos. Según la sentencia de su condena, el 8 de agosto de 2011, Evans, junto al también futbolista Clayton McDonald, abusó sexualmente en un hotel al norte de Gales de una joven que no se encontraba bajo sus facultades debido a la ingesta de alcohol.

Según el testimonio de la mujer, se despertó al día siguiente en la habitación sola y desnuda, sin saber qué había sucedido. La defensa, por su parte, alegó que McDonald se había encontrado a la víctima en la calle, habiéndola invitado a su habitación para mantener relaciones. Poco después se uniría Evans con el mismo fin. Según el juez Hughes, “las cámaras de seguridad mostraron que la camarera se encontraba altamente intoxicada aquella noche, fuera de toda condición para poder mantener un intercambio sexual consentido”. Algo que, en opinión del magistrado, “no podía haber sido pasado por alto” por el jugador. Por ese motivo, McDonald quedó libre de cargos mientras que Evans fue condenado a cinco años en la cárcel.

Hasta el momento, el internacional galés siempre ha defendido su inocencia, asegurando en cada aparición pública que nunca forzó a la mujer y que las relaciones que ambos mantuvieron se llevaron a cabo bajo consentimiento mutuo. “Fue una decisión estúpida. Lo que ocurrió fue un acto de infidelidad, no una violación”, aseguró el ex del Sheffield United en un vídeo difundido tras su puesta en libertad en el que figuraba junto a su pareja, Natasha Massey, escenificando el perdón de ésta y clamando que no iba a cejar en su empeño de limpiar su nombre.

El daño paralelo

Por ello, Evans nunca ha pedido publicamente disculpas por lo sucedido. Lo más cerca que ha estado de ello ha sido tras frustrarse su fichaje por el Oldham, cuando aseguró que “lamento profundamente todos los efectos causados tras aquella noche en Rhyl, no sólo en la mujer afectada”. Con dicha frase, el futbolista se refiere a la campaña de acoso cibernético que la víctima asegura sufrir desde que se conoció la sentencia en 2012. Así, poco después de que se publicase la decisión judicial, los datos de joven fueron difundidos a través de Internet mediante un ‘tuit’ en el que se incluían su nombre, apellido y una acusación de mentirosa. Aquel mensaje llegó a acumular más de 6.000 ‘retuits’, iniciando una campaña de hostigamiento que, según declaraciones del padre al diario ‘The Guardian’, le ha obligado a cambiar de nombre y, hasta en cinco ocasiones, de domicilio.

La presión también azuza al verdugo, que lleva sin trabajar desde octubre a pesar de que son varios los clubes que se han mostrado interesados en contar con su olfato goleador sobre el campo. Legalmente, el futbolista ya ha cumplido su deuda con la sociedad y se encuentra en posición de reinsertarse a ella a través del mercado laboral. Sin embargo, siempre que su nombre ha sido unido a un conjunto, la operación no ha llegado a ningún puerto debido a la asfixia popular realizada. Así sucedió en el Sheffield United, que terminó por prohibirle, incluso, entrenarse en sus instalaciones después de que un sí inicial provocase con la dimisión de la patrona del club, Charlie Webster, la petición de la medallista olímpica Jessica Ennis-Hill de que se retirase su nombre a una de las gradas de Barmall Lane, así como la amenaza de dos patrocinadores de finalizar su acuerdo comercial si el jugador volvía a vestir los dos sables cruzados sobre su pecho. Ésta vía, la de presionar a través de los diferentes sponsors es la que finalmente ha acabado por ahogar el acuerdo entre el jugador y el Oldham Athletic.

Poco después de que su propietario, Simon Corney, asegurara al diario ‘Jewish Chronicle’ de Nueva York que la operación estaba al 80% de realizarse, varias fueron las empresas que anunciaron su intención de desligar su nombre de los ‘Owls’ si esto sucediese. “Llevar a cabo la operación hubiese supuesto poner al club en una situación de presión financiera que podría haber causado un gran daño. Como consecuencia, el acuerdo no podía seguir adelante”, explica el comunicado llevado a cabo por el Oldham. Un texto en el que, además, se condena las amenazas, incluso de muerte, que han recibido miembros de la entidad, aficionados e, incluso, patrocinadores a lo largo de la negociación.

El debate abierto tras este nuevo portazo a Evans trasciende, con mucho, lo deportivo. ¿El cumplimiento de la condena, rehabilita al futbolista para su inserción en la sociedad? ¿Si es así, qué legitimidad moral tiene la presión popular para impedirlo? ¿Sería la vuelta a la vida de Ched Evans tan complicada en caso de no dedicarse profesionalmente al mundo del fútbol? A pesar de ser personas públicas, ¿qué grado de responsabilidad poseen sus actos? ¿Cambiaría algo el hecho de que Evans se hubiese disculpado públicamente con la víctima? Demasiadas incógnitas que, quizá, no tengan una única respuesta válida.

El Benfica lo inundó todo

Publicado originalmente en Sphera Sports.

 

 Dos horas antes del partido, las calles de Haringey, el distrito que da hogar al Tottenham Hotspur, se encontraban teñidas de color rojo. Ya desde el tren que partía desde la estación de Liverpool Street, la presencia de aficionados del Benfica se visualizaba masiva. Incrementándose más y más conforme el convoy se acercaba a los aledaños de White Hart Lane. Se podría pensar, claro, que en un encuentro que se juega en día laboral lo lógico es que los seguidores locales apuren más su llegada al estadio. Y los que ya se encuentren por los alrededores, pues estarán reunidos en los diferentes pubs colindantes para tomar la clásica pinta pre-partido. Sin embargo, en esta ocasión, y de principio a fin, las fuerzas no se equilibrarían. Ni en la grada, ni tampoco sobre el verde. Este jueves, en el partido de ida de los octavos de final de la Europa League, el Benfica lo inundó todo (1-3).

No existe un cálculo oficial sobre cuántos fans del club lisboeta se dieron cita en el norte de Londres, entre otras cosas porque muchos de ellos, seguramente procedentes de la gran comunidad portuguesa que reside en la capital británica, vieron el choque desde localidades teóricamente reservadas a la afición local. Sí que el área reservada para los hinchas visitantes, que generalmente ocupa el córner derecho del fondo sur, tuvo que ser ampliada hasta llegar, prácticamente, a la portería. Esto no solo ofrecía un punto de aliento claro a los ‘vermelhos’, sino que además desbarataba por completo el que es, por efusividad de sus ocupantes, el pulmón de White Hart Lane. Se anulaba, por tanto, el factor cancha y en el sonido ambiente se distinguía un nítido acento luso. Mal asunto para un conjunto, el Tottenham, preciso de confianza tras la bochornosa goleada, por forma y contenido, encajada en Stamford Bridge la pasada jornada.

Espoleados por un Tim Sherwood que ya era objeto de críticas cuando ganaba, los ‘Spurs’ comenzaron dominando el partido. La pareja formada por Sandro y Paulinho, que por lesiones de uno y otro apenas ha podido coger empaque en la presente temporada, se hacía con el control del balón ante un Benfica que se mostraba conforme con la situación. Conscientes del estado de nerviosismo en el que se mueve el club londinense, que se gastó en verano aproximadamente 100 millones de libras para conseguir un objetivo, jugar la Champions League, que ahora parece más que complicado, los portugueses solo tenían que jugar con el crono y esperar su oportunidad. La pareja de centrales formada por Luisao y Garay, bien apoyados por el pivote defensivo Fejsa, aguantaban sin problemas las llegadas de los blancos, que salvo un disparo lejano de Sandro apenas inquietaron la meta de Oblak. Más letal fue Rodrigo. En la primera tentativa para su equipo, el internacional español sub 21 español recogió un fantástico pase de Amorim y ajustó el esférico lejos de las manoplas de Lloris. La herida terminaría demostrándose mortal.

A raíz del primer tanto del Benfica, los fantasmas de Stamford Bridge comenzaron a aparecer en la, por otro lado, eternamente mermada zaga del Tottenham. Valga como ejemplo gráfico las dos veces en que Lloris midió mal el bote del balón a la hora de salir a despejar, llevando al Lane hasta la histeria. Ni el meta estaba seguro, ni tampoco los centrales o los laterales. Así, a la salida de un córner, Luisao, claramente el hombre a vigilar, lograba imponerse sin mucha dificultad para cabecear a la red el segundo tanto de los suyos en el partido. El zaguero brasileño sería el encargado de cerrar la cuenta para los portugueses. También tras un centro al área, aunque en esta ocasión tras recoger el esférico en el segundo palo. Dos acciones que retratan a toda una defensa. Dos acciones que, salvo catástrofe en la vuelta, valen una clasificación para cuartos de final.

Eriksen había logrado previamente establecer el 1-2 en el electrónico con un soberbio lanzamiento de falta. White Hart Lane se vino arriba, en una de las pocas veces que coreó el ‘Come on you Spurs!’ de manera unánime a lo largo de la tarde. La otra vez que se puso de acuerdo fue para, en el minuto 69, reclamar la presencia de Soldado sobre el terreno de juego. El ariete valenciano saldría poco después, aunque pasó totalmente desapercibido. Resulta curioso que, después de su tanto ante el Cardiff, y de que Sherwood le mostrara su apoyo diciendo en rueda de prensa que todavía tiene tiempo de “marcar 20 goles esta campaña”, haya comenzado como suplente ante Chelsea y Benfica.

Tras el tercer tanto lisboeta, la atención se trasladó al área técnica, donde los dos entrenadores se enzarzaron en una caliente discusión. Jorge Jesús decidió celebrar el segundo gol de Luisao mostrando tres dedos al banquillo rival. Sherwood, como no puede ser de otra manera, más conociendo su carácter, no rehuyó el conflicto. “El problema es que aquí están las zonas técnicas demasiado juntas. Yo decía Luisao número tres -olvidando que el defensa porta el dorsal cuatro en las águilas-”, explicó el preparador luso con una de las justificaciones menos convincentes de la historia. “Creo que su equipo es muy bueno y mostró mucha clase hoy. Es una vergüenza que él no”, apostilló el técnico inglés en su comparecencia post partido.

Así cayó la noche, y los miles de seguidores benfiquistas se esparcieron dispuestos a extender la fiesta por las diversas zonas de ocio nocturno repartidas por el centro de Londres. Su equipo, que domina en el campeonato doméstico, en el que posee una ventaja de ocho puntos respecto al segundo clasificado, posee pie y medio en cuartos de final de la Europa League. Es el momento de soñar con alcanzar de nuevo la gran final como ya hicieran la pasada campaña, cambiando a poder ser el desenlace, claro. Para el Tottenham, sin embargo, no ha tiempo para lamentaciones. En solo tres días, su máximo rival, el Arsenal, les visita en Premier League. Seguramente, su último tren para salvar la temporada.

Manchester City y Arsenal se cobran revancha

Publicado originalmente en Sphera Sports

 

A falta de ocho jornadas para el final de la Premier League, la parte alta de la clasificación todavía está por configurarse. En un pañuelo, Chelsea (57 puntos), Arsenal (56) y Manchester City (54 y un partido menos) parecen destinados a disputarse el título liguero, sin perder nunca de vista a Liverpool (53) o incluso Tottenham (50). Una igualdad que, sin embargo, hace no mucho fue puesta en tela de juicio. Concretamente, el 3 de febrero. Fecha en la que el conjunto de Jose Mourinho consiguió hacer saltar todas las alarmas al coronarse como el primer equipo que lograba vulnerar el, hasta entonces, impenetrable Etihad Stadium. Comandada por un sólido Matic y un estelar Hazard, la escuadra londinense dominó por completo a su rival y se llevó el triunfo por 0-1. Victoria que, en cierto modo, suponía un órdago a la Liga. Declaración que, cinco días más tarde, se vio fortalecida cuando el Arsenal, entonces cabeza de la tabla, cayó de manera estrepitosa en su desplazamiento a Anfield Road (5-1). Afortunadamente para ‘citizens’ y ‘gunners’, la Copa les ha ofrecido la oportunidad de redimirse.

Mourinho: “Ha ganado el mejor”
Mismo escenario y mismos rivales. Este sábado, el Chelsea visitó de nuevo la vertiente azul de Manchester en el que, sin duda, fue el partido estrella de la quinta ronda de la FA Cup. De fondo, el ya tradicional ruido de declaraciones que envuelve cada duelo que enfrenta a Jose Mourinho y Manuel Pellegrini. El chileno, más preocupado por el enfrentamiento que le medirá al Fútbol Club Barcelona en Champions League que por lo que tenía delante, no dudó en reservar a Hart y Negredo. Ausencias que, unidas a las bajas de Fernandinho, Agüero y Nastasic, dibujaron un once cargado de teóricos suplentes. Claro que, en un plantel con el potencial del City, las fronteras entre titulares y reservas se difuminan y, en esta ocasión, los locales consiguieron anular la propuesta con la que el Chelsea había arrasado hace apenas dos semanas.

Tal fue la superioridad local que los visitantes finalizaron el encuentro sin probar en ninguna ocasión los reflejos de Pantilimon. Las buenas noticias para los de Manchester no se quedaban únicamente en el marcador. Jovetic, que poco a poco va entrando en la dinámica del equipo, certificó su mejoría al materializar el 1-0. Aunque, sin duda, la mejor nueva para Manuel Pellegrini supuso el regreso, con gol incluido, de Samir Nasri. El mediapunta francés llega a punto para el momento crucial de la temporada. Algo totalmente necesario, más si se tiene en cuenta que su equipo es el único que  permanece vivo en las cuatro competiciones que disputa este curso.

Fabianski salva al Arsenal
En un torneo menos se encuentra el Arsenal. El conjunto entrenado por Arsene Wenger, eso sí, ha conseguido colar su nombre entre los ocho mejores de la FA Cup. No sin sufrimiento, pues los del norte de Londres tuvieron que sudar a mares para conseguir eliminar al Liverpool (2-1). De hecho, el jugador más destacado de los ‘gunners’ fue su portero; Lukasz Fabianski. El meta polaco, relevo de su compatriota Wojciech Szczesny para la competición copera, agrandó su figura ante un tridente, el formado por Sterling, Suárez y Sturridge, que hace apenas una semana había conseguido endosar una manita a los de Islington.

Con la portería cerrada a cal y canto, el Arsenal hizo valer una mayor pegada. Así, a los 15 minutos, Oxlade-Chamberlain adelantó a los locales tras recoger en el área el rechace a un remate de Sanogo, sorprendente delantero centro titular del cuadro armero. La cercanía del cruce de Champions ante el Bayern de Munich, así como el escándalo en el que se ha visto envuelto Giroud, pillado por el diario ‘The Sun’ engañando a su mujer en el hotel de concentración, permitieron al internacional sub 20 francés tomar la alternativa. El ariete no defraudó y, a pesar de no marcar, fue de los más destacados gracias, sobre todo, a su fortaleza en el juego aéreo. El 2-0 llegó nada más comenzar la segunda parte. Özil, mucho más participativo después de las críticas recibidas tras la debacle de Anfield, encontró a Oxlade-Chamberlain en profundidad. El inglés levantó la vista y sirvió para Podolski, que llegando desde atrás marcó a placer.

Finalmente, el choque se embarullaría debido al desacierto de Howard Webb. El árbitro señaló un penalti de Podolski sobre Luis Suárez, que Gerrard convirtió en el 2-1 definitivo. Sin embargo, no pitó otro mucho más claro realizado por Oxlade-Chamberlain, también con el uruguayo como objeto. Un golpe de Fabianski a Agger tras una mala salida y una patada de Skrtel a Cazorla en el  área contraria también se quedaron sin señalar. Retales de polémica en un partido en el que los locales, quizá, consiguieron más premio del que merecieron.

Everton y Sunderland, los otros representantes Premier
A expensas de lo que haga el Hull City en su enfrentamiento con el Brighton & Hove Albion, Everton y Sunderland son los otros supervivientes Premier en una FA Cup en la que siempre tienen un hueco los equipos más modestos. Ambos, además, tuvieron que eliminar a sendos rivales de su  categoría; Swansea y Southampton respectivamente.

Más cómodo de lo esperado fue el triunfo para el cuadro de Roberto Martínez, que busca repetir el título que ya lograra con el Wigan la pasada campaña. Los de Goodison Park se impusieron por 3-1 a un Swansea mucho más preocupado por corregir su mala andadura liguera que por avanzar rondas en la FA Cup. Así, Garry Monk sacó una alineación plagada de suplentes que se vio rápidamente sorprendida por el inmejorable debut de Lacina Traoré. En el minuto 4 de su primer partido con la elástica ‘toffee’, el punta marfileño, de 203 centímetros de altura, consiguió marcar con un remate de semi tacón. De Guzman logró empatar para los galeses, pero, en la segunda parte, Martínez movió el banquillo y dio entrada a Naismith, que marcó el 2-1 y provocó el penalti que dio lugar al 3-1 final, materializado desde los once metros por el infalible Leighton Baines.

Por su parte, Gustavo Poyet continúa acumulando méritos a los mandos del Sunderland. Después de alcanzar la final de la Copa de la Liga, el conjunto norteño se cuela ahora en cuartos de final de la FA Cup tras eliminar al Southampton por 1-0. En un partido bastante gris, lo único en technicolor fue la red conseguida por Gardner con un zambombazo a la escuadra desde fuera del área. Una obra de arte que bien merece una ronda más para los ‘black cats’.

Wigan y Sheffield United, los modestos no se rinden
Las grandes sorpresas de la jornada las protagonizaron Wigan y Sheffield United. Los vigentes campeones, actualmente en Championship, consiguieron eliminar al Cardiff City en su estadio (1-2). Watson, el futbolista que les otorgara el trofeo la pasada temporada, volvió a servir de revulsivo al convertir el segundo y definitivo gol de los ‘latics’. Antes McCann había adelantado a los de Uwe Rosler (18′) y Campbell había puesto el empate para los galeses (27′).

Finalmente, en el partido loco del fin de semana, el Sheffield United, conjunto de League One, consiguió apear al Nottingham Forest, de Championship, tras un final de infarto. Cuando Chris Porter saltó al campo, en el minuto 86, el partido marchaba con empate a uno en el marcador. Instantes después, el delantero revolucionó el choque e hizo el 2-1 en el 90′ y el 3-1 en el 92′. El público de Bramall Lane acabó invadiendo el césped al ver como los suyos conseguían el pase. En el horizonte, un posible derbi del acero en la sexta ronda de la FA Cup.

 

Un maldito deja vu

La Whatever Cup es un estorbo. Especialmente, para los equipos considerados grandes. Para aquellos que inician cada campaña con la obligación de pelar por los títulos, la Copa de la Liga solo tiene sentido si la ganas. Pero, al tratarse de un trofeo tan menor, ni en ese caso podría salvar la temporada. Sin ir muy lejos, el Liverpool consiguió alzarla hace dos cursos y nadie consideró que los del Merseyside salieran de su histórica crisis a raíz de ello. En sus eliminatorias, a partido único y sin posibilidad de ‘replay’, hay mucho que perder y poco que ganar.

Así lo dejó ver Cesc Fábregas en una entrevista concedida a ‘The Guardian’ la pasada semana. En un repaso a sus ocho años como ‘gunner’, el ex capitán fechó como uno de sus peores recuerdos la final perdida ante el Birmingham en 2011. El cómo la tiraron por la borda, tras un fallo imperdonable entre Koscielny y Szczesny, y el hecho de que los ‘blues’ terminaran descendiendo, provocaron que el cuadro londinense se desinflara por completo en la carrera por los demás títulos. El golpe fue demasiado duro.

Personalmente, sin embargo, la Whatever Cup posee un pequeño lugar en mi corazón. Y no por ninguna victoria precisamente. Al contrario, por una derrota. Concretamente, Arsenal 0-1 Manchester City. Sin embargo, para mi, aquel encuentro fue especial. Más que nada porque supuso mi primera visita al Emirates. Al interior, claro, que acudir a sus aledaños fue lo primero que hice en mi primera visita a Londres. Lo asequible del precio de las entradas, el que no hubiese excesiva demanda, aunque después el campo estuviese lleno, y el disputarse entre semana, cuestión vital para mi entonces, permitieron que pudiera asistir al choque.

Evidentemente, a pesar de lo decepcionante del resultado, lo pasé bien. Acudí al encuentro con mis amigos Quike y José y cumplimos paso por paso el ritual que la ocasión merecía. Esto es, previa en un pub situado cerca de Holloway Road, de esos en cuya entrada solo permite el acceso a los colores locales, butacas en la célebre North Bank, más civilizada que la relatada por Nick Hornby en su recomendable ‘Fiebre en las gradas’, y post partido comentando la derrota en un pub de Shoreditch.

Sobre el choque en sí, no hay mucho que comentar, pues fue el típico de Whatever Cup. Esto es, el Arsenal saltó al campo repleto de suplentes. Por ejemplo, a Van Persie, por entonces todavía ídolo, solo se le pudo ver por el plasma del video marcador. La dupla atacante, formada por Chamakh y Park, da una fidedigna idea de la alineación dispuesta por Wenger. Por contra, en frente, Mancini salió con bastantes titulares en su once. Entre ellos, Nasri. Fue la primera visita del francés al Emirates tras su fuga, por lo que los abucheos cada vez que tocó el balón fueron altamente audibles. Fue, también, el partido en el que Frimpong, que jugó bastante bien, todo sea dicho, terminó encarándose con él. En líneas generales, los gunners dominaron el encuentro pero -oh sorpresa- no supieron rematar la faena. Desgraciadamente, tras la salida de un córner a favor de los locales, el City, por medio de Agüero y un velocísimo Dzeko, montó una contra que les dio el pase a los visitantes. ¿Suena familiar, no?

Esta noche, conmigo presenciándolo a través del ordenador, el Arsenal recibió al Chelsea en partido de Copa de la Liga. Como mandan los cánones, tanto rojiblancos como azules presentaron sendas alineaciones plagadas de suplentes. En la primera parte, los locales dominaron. Sin embargo, tras botar un córner a favor, facilitaron que el cuadro de Jose Mourinho abriera el marcador con una contra llevada a cabo por Azpilicueta. Para más recochineo, con la colaboración necesaria de Jenkinson y Fabianski. Un maldito deja vu.

Resacón en La Romareda

El cerebro abotargado, los reflejos congelados bajo cero y la ley de mínimo esfuerzo como única legislación vigente. El dolor de cabeza y la consecuente escasez de ideas lo domina todo. Apatía generalizada en su máxima expresión. Malestar evidente que secuestra tu cuerpo en el sofá. No te mueves. No piensas. Enciendes la tele, eliges una película que no obligue a realizar esfuerzo intelectual alguno y dejas transcurrir las horas. Más o menos, así fue el Real Zaragoza 2 – Ponferradina 1. La gran resaca del conjunto blanquillo a las recién finalizadas Fiestas del Pilar.

Como si de un peñista que ha cerrado Interpeñas las últimas nueve noches se tratase, el Real Zaragoza saltó a La Romareda con la empanada por bandera. Estado anímico que rápidamente contagió a su contrario, dando pie a un espectáculo difícil de digerir. En el que las imprecisiones y el hastío anularon al fútbol, y que afortunadamente se saldó con el triunfo local aunque bien pudo ser considerado partido nulo por carencia de interés. En los primeros minutos, Santamaría, meta de los bierzanos, no acertaba a controlar con el pie una cesión de un defensa y el balón se marchó a córner. Una jugada sin peligro aparente, intrascendente incluso, que sin embargo ilustra a la perfección lo que fue el encuentro.

El siguiente despropósito acabó como el primer tanto local. Barkero centró desde la derecha, Henríquez no llegó a cabecear y, tras un bote, Ramírez se introdujo el balón en su propia meta. De error a error, pues la ‘Ponfe’ empataría al filo del descanso en el enésimo descalabro aéreo de la zaga zaragocista. Falta lateral, falló en las marcas y Samuel, que había partido en fuera de juego, remata totalmente solo a la red. Final de la primera parte, pero no del sufrimiento.

Afortunadamente, la moneda al aire salió cara y, en otra jugada aislada, el Real Zaragoza consiguió asegurarse los tres puntos. En el minuto 69, Víctor, en el saque de una falta, ajustó el balón al palo y Santamaría, que seguía tan tembloroso como cuando no supo controlar el balón en la primera parte, pero al que no se le había tirado entre los tres palos todavía, ayudó para que el esférico acabase dentro de los tres palos. El meta protestó amargamente porque, en una jugada de estrategia, Laguardia se había paseado delante de él para impedirle la visión. Nada ilegal pues el zaguero no hizo en ningún momento ademán de jugar el balón, por lo que no incurrió en fuera de juego.

El cerebro abotargado, los reflejos congelados bajo cero y la ley de mínimo esfuerzo como única legislación vigente. El dolor de cabeza y la consecuente escasez de ideas lo domina todo. Apatía generalizada en su máxima expresión. Malestar evidente que secuestra tu cuerpo en el sofá. No te mueves. No piensas. Enciendes la tele, eliges una película que no obligue a realizar esfuerzo intelectual alguno y dejas transcurrir las horas. Más o menos, así estoy yo hoy.

Flamini con Red Bull

Ahora, cuando salgo, bebo vodka con Red Bull. Antes el Red Bull ni siquiera me gustaba y creo que no me he bebido una lata entera, sin combinar, nunca. Sin embargo, cuando salgo por la noche, en plena fiebre por el Gin Tonic, yo parezco un maquinero del 2000 en busca de un poco de velocidad legal. Aunque mi motivación se deba más al simple hastío respecto a otros brebajes más estandarizados.

Con esta poca interesante historia quiero plasmar que los gustos cambian. Dependen, en gran medida, del contexto existente, tanto global como individual. Se trata, por tanto, de mi excusa no pedida. De mi acusación manifiesta. El preámbulo innecesario que da acceso a mi conversión al flaminismo, si es que este existiese. Porque con el Arsenal líder, con Ramsey habiendo anotado ocho goles en ocho partidos oficiales, con los gunners batiendo su récord de victorias consecutivas como visitantes… se debe reconocer la aportación del francés. Quizá, la adquisición más trascendente de los realizados por Arsene Wenger este verano. Algo difícil de aseverar, aunque solo sean tres las caras nuevas que presentan los londinenses para el presente curso.

Porque entre ellas se encuentra Mesut Özil. El fichaje más caro en la historia del club. Seguramente, el mejor jugador del equipo libra por libra -no necesariamente esterlina-. El futbolista que, con su mudanza de Madrid al norte de Londres a sus 24 años de edad, mejor representa el cambio de mentalidad que pretende el Arsenal para la campaña actual. El alemán es la estrella y, además, está ejerciendo como tal. Pero la sorprendente eficiencia del equipo no se puede argumentar únicamente en su fabuloso fútbol de campanillas.

El actual Arsenal mucho tiene que ver con el antiguo. Por momentos, toca y combina como en la mejor época del wengerismo ilustrado, es cierto, pero también sabe sufrir y amarrar el resultado como en los días del plomo. Todo ello a pesar de contar con la poco fiable línea defensiva de siempre. Sagna, Mertesacker, Koscielny y Gibbs que, por primera vez en mucho tiempo, cuentan con un referente en el centro del campo. Un líder. El mediocentro defensivo que conjunta al equipo, pone los cojones encima de la mesa y asegura que, por los mismos, la victoria va para los de rojo y blanco, últimamente más de amarillo y azul. Ya saben: ‘Flattuso’.

“Siento que Flamini no haya costado 25 millones de libras”, dijo irónicamente Arsene Wenger en medio de aquella tormenta de críticas cuando aún no había conseguido firmar una traspaso que no fuera libre. Aquello, que parecía una bravuconada, no dejaba de ser un nuevo capítulo del serial que, en ocasiones, suele enfrentar al técnico francés contra el mundo. El tiempo, en esta ocasión, le ha dado la razón y, con el regreso de Arteta tras su lesión, el quebradero de cabeza se concentra en cómo integrarlo en el equipo sin sustituir al francés, ya indiscutible en el doble pivote junto al renacido Ramsey.

Bendtner 104

Llevar una camiseta de fútbol en un festival de música es una mala idea. Yo siempre lo había sospechado, aunque lo constaté empíricamente en el FIB de 2011. Ante la ausencia de ropa ‘neutral’ limpia en mi mochila, decidí vestir una remera del Arsenal para presenciar el último día de conciertos. Ese al que vas por pura inercia y porque lo has pagado ya, pues fuerzas quedan pocas. Lamentablemente, la prenda adquirió su temido efecto y, como si de un cartel de chupitos gratis se tratase, atrajo a todos los ebrios ávidos por compartir sus inquietudes futbolísticas que poblaban el recinto. Mujeres ninguna, claro. Entre aquellos que se acercaron ante mi descarada provocación, guardo buen recuerdo de un seguidor gunner ansioso por contrastar lo que el creía que era una gran noticia. “Perdona, ¿sabes si hemos vendido a Bendtner? Acabo de ver a un fulano con la camiseta del Leverkusen y su nombre en la espalda”, me preguntó ilusionado. “Creo que no. Me parece que ese ‘Bendtner’ -escrito en realidad Bender- es otro jugador diferente”, le respondí mientras en su cara se dibujaba la expresión del que recibe ropa por Reyes Magos. Poco después, aquel aficionado tendría su recompensa con la cesión del ariete al Sunderland. Séneca ampliada a Erasmus la pasada campaña en Turín.

Sin embargo, Bendtner ha vuelto. Ahora lleva barba y recoge su creciente melena en un ridículo moño estilo samurai. Como si regresase de un retiro que, por lo que suele trascender de su vida social, cuesta imaginar que hay sido espiritual. Tampoco voluntario. El danés regresa al Arsenal dos años después de su último partido como gunner por motivos de fuerza mayor. Concretamente, las 52.000 libras semanales que posee firmadas con la entidad londinense y que nadie en su sano juicio ha accedido a asumir. El Crystal Palace estuvo cerca, en un incomprensible intento por reunir de nuevo la fatídica dupla Chamakh – Bendtner. El jugador llegó a desplazarse hasta Selhurst Park el último día de mercado para pasar reconocimiento médico, pero la operación finalmente se echó atrás ante la incapacidad de los ‘norteños’ para hacerse con un delantero que diese respiro a Giroud.

De esta manera, Wenger perdonaba públicamente a su díscolo discípulo y, poco después, le prometía una oportunidad cuando estuviese en forma. O cuando llegase la Capital One Cup, lo cual que se ha producido antes. Debido a las numerosas lesiones que -oh sorpresa- pueblan la enfermería del Arsenal, el técnico francés decidió utilizar la eliminatoria contra el West Bromwich Albion para hacer jugar a los jóvenes, a los jugadores en proceso de recuperación física, a los reservas habituales y a Bendtner, que en cierta manera podría ser encuadrado en cualquiera de las tres categorías anteriores.

De esta manera, el internacional danés volvió a portar el cañón sobre su pecho. Circunstancia que no se repetía desde el pasado 20 de agosto de 2011, cuando jugó 10 minutos ante el Liverpool antes de ser cedido al Sunderland. Después llegó el préstamo a la Juventus, donde las lesiones y las acusaciones de sobrepeso le hicieron transitar sin pena ni gloria por un equipo que dominó Italia a su antojo. Por el camino, el atacante ha sustituido su característico dorsal 52, el cual según las malas lenguas usó para simbolizar que había mejorado el doble respecto a la campaña en la que había utilizado el número 26. Ahora lleva el 23, como Lady. Aunque se desconoce si dicho cambio conlleva una asimilación de sus limitaciones. Algo difícil teniendo en cuenta que se trata, en palabras del psicólogo deportivo Jaques Crevoisier, del “futbolista con mayor autoestima del mundo”. Auto candidaturas al Balón de Oro como la realizada por él mismo en 2009 fortalecieron su fama de ‘bocachancla’.

Una serie de fallos inexplicables sobre el terreno de juego hicieron el resto. Colocando al bueno de Bendtner a medio camino entre la hilaridad y la desesperación, según el estado de ánimo que poseyese el paciente aficionado gooner a cada momento. Sensaciones resucitadas en el minuto 7 del encuentro contra el WBA, cuando, tras un centro servido desde banda izquierda, el danés golpeó el poste… con su cuerpo. Después, en la prórroga, evidenciaría una clara falta de forma al dejarse robar el balón cuando todo parecía predispuesto para un mano a mano entre él y meta Daniels.

Las sombras de un encuentro en el que, sin embargo, el danés filtró un preciso pase de gol al joven Eisfeld, que abrió el marcador para el cuadro visitante. Nada nuevo por otro lado. No en vano, Bendtner acumula con la de esta noche 27 asistencias con el Arsenal. Más que, por ejemplo, Rosicky, que lleva 23. Además, el delantero no marró su lanzamiento en la tanda de penaltis, favoreciendo el 4-3 final con el que los gunner se adjudicaron el pase de ronda en la Whatever Cup. La siguiente parada, en octavos de final, será el Chelsea de Jose Mourinho.  Quizá, el momento en el que Bendtner pueda elevar un poquito la cantidad de su dorsal.