Álex Suárez; el (pen)último tren

Jugador de formación local, de 2,06 metros de altura y buena mano. Sobre el papel, Álex Suárez lo tiene todo para hacer carrera profesional en el mundo del baloncesto. Sin embargo, el ala-pívot proyecta la sensación contraria. Todavía tiene 24 años y mucho margen de mejora. Claro, que la pregunta es; ¿tendrá más oportunidades? Después de un año ocupando el fondo del banquillo del Real Madrid, Zaragoza debía se el lugar en el que se reencontrase con el baloncesto. Sin embargo, terminó la temporada en la lista de jugadores inactivos. Sobre el papel, por lesión, aunque lo cierto es que ya nadie le esperaba en el parqué.

Suárez llegó a la capital aragonesa como una apuesta personal de Salva Guardia. El (ex) director técnico del club había sido su agente previamente, el encargado de moverle por los distintos equipos en los que ha militado desde que salió del Joventut en 2015. Y al parecer, creía fuertemente en el proyecto. Tanto como para poner parte de su reputación en sus manos al ficharle para completar la posición de ‘cuatro’ junto a Nikola Dragovic, a priori un jugador de similares características. Incluso, en su presentación, llegó a hablar de que podía jugar de ‘tres’. Curiosamente, la única vez que ambos compartieron pista, fue el serbio el que ejerció de alero.

Llegó el de Mahón, decíamos, con la necesidad de reivindicarse como jugador de nivel ACB. Algo más que un cupo cuyo valor radica en la nacionalidad de su pasaporte. No lo había logrado dos temporadas antes en Bilbao, equipo en el que fue perdiendo protagonismo progresivamente hasta convertirse en residual. Una dinámica que, lamentablemente, ha calcado en Zaragoza.

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La estadística comparada entre ambas temporadas demuestra una ligera mejora en sus números. Tan ligera, sin embargo, en un jugador tan joven, y con dos años de diferencia entre una y otra, se puede considerar un síntoma de estancamiento.

Llama poderosamente la atención, eso sí, es 40,8% de acierto en lanzamientos triples. Guarismos muy elevados, especialmente para un hombre grande. Esto se debe, en gran parte, al uso que de Álex Suárez se ha hecho en Tecnyconta. Especialmente mientras Jota Cuspinera estuvo ocupando el banquillo de la entidad zaragozana. En fase ofensiva, el ala-pívot ha sido un especialista. El clásico jugador de raza blanca, tirador, que decía Andrés Montes, que se coloca en una esquina para, con su amenaza, abrir el campo y anotar de tres si el balón llega a sus manos.

De hecho, el dato es obsceno. En total, Suárez ha intentado 76 lanzamientos triples, de los que ha convertido 31. Por contra, el balear solo ha realizado 24 tiros de dos puntos, anotando 11. Su juego no puede quedar mejor retratado.

Valorándolo como especialista, es bueno. Bueno, pero no élite. Por poner un ejemplo cercano, en su mejor temporada, Chad Toppert firmó un 53,4% de acierto (51/96) desde más allá del arco de 6,75). Aquel alero de Albuquerque, de juego unidensional, sí que era élite de la Liga. De hecho, en cuanto bajó sus porcentajes, 35,3% (35/99) en su última temporada, puso rumbo a Alemania para no volver. Por tanto: ¿puede justificar Suárez su lugar en una plantilla ACB gracias a su buena muñeca? La respuesta parece negativa.

Por ello, desde el banquillo del Tecnyconta siempre se le pidió más. Al menos, que ayudase a cargar el rebote ofensivo y que, en defensa, se aplicase para ponerle la vida complicada a su par. Empezó la temporada con buenos registros reboteadores e incluso fue llamado por la selección española absoluta para cubrir la baja por lesión de Pablo Aguilar. Sin embargo, conforme su presencia en pista se fue reduciendo, y debido a lo alejado del aro que siempre ha estado, poco a poco empeoró sus números hasta verse superado por todos sus compañeros en el juego interior.

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Por otro lado, cuantificar la defensa siempre es más complicado. Y, aunque no sobre su cabeza no pese la etiqueta de agujero negro, tampoco se trata de un aspecto del juego en el que haya logrado impactar.

De hecho, en líneas generales, el paso de Álex Suárez por la capital aragonesa difícilmente será recordado. ¿Será esta su última experiencia en ACB? Debido a la coyuntura actual, con escasez de jugadores de formación local solventes, y con los equipos de la parte baja ajustando su presupuesto al máximo, parece más que posible que el ala-pívot consiga acomodo en alguna plantilla de la parte baja de la Liga. Desde luego, su ambición de jugar con el Real Madrid, club por el que fichó en 2015, parece totalmente fuera de su alcance. El resto, dependerá exclusivamente de él.

Nota: 2/10

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Nikola Dragovic; dientes de sierra

De MVP de la jornada 15 a jugador descartado durante las últimas y trascendentales fechas de la Liga Endesa. Oficialmente, debido a una lesión de espalda. Extraoficialmente, por su falta de implicación, la cual fue escenificada mediante una actuación infame frente a Betis en el Príncipe Felipe, así como por su mala conexión con el cuerpo técnico. El periplo profesional de Nikola Dragovic en Zaragoza ha sido extremo, aunque queda notablemente marcado por su presencia fuera de la escuadra cuando el equipo aragonés se jugaba su ser o no ser. Valorar su paso y aportación al Tecnyconta Zaragoza 2017/18 es, quizá, una de las tareas más complicadas.

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Aunque suene a juego de palabras barato, si ha habido una constante en el rendimiento de Dragovic con el uniforme rojillo ha sido la inconstancia. Si tomamos la valoración como un medidor fiable para cuantificar el rendimiento de un jugador en un partido, la gráfica repleta de dientes de sierra muestra como el de Montenegro ha sido capaz de alternar actuaciones sobresalientes, no en vano es el jugador que más dobles-dobles ha firmado esta temporada en el Tecnyconta, con un total de tres, con otras en la que ha pasado desapercibido.

Así se observa en sus promedios finales. El de Montenegro abandona la entidad zaragozana con 8 puntos, 5,1 rebotes y 8,5 de valoración por partido. Números aceptables, aunque lejos del notable. De hecho, si comparamos el PER de aquellos jugadores rojillos que han jugado más de 20 partidos, promediando al menos 15 minutos por partido, podemos observar que Dragovic queda en mitad de tabla. Lejos, quizá, del peso específico que se podía esperar del que ha sido, sin duda, el líder del equipo durante algunos partidos.

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Durante la temporada, de él se dijo que era el auténtico termómetro del equipo. El jugador sobre el que calibrar las posibilidades de victoria del equipo rojillo. Si él estaba bien, el equipo podía ganar. En parte, también, por ser el único ala-pívot fiable tras el fiasco que supuso Álex Suárez como relevo.

Lo cierto es que si comparamos su rating ofensivo, esto es puntos logrados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, y su rating defensivo, puntos encajados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, podemos observar que Dragovic es el jugador que se encuentra más cercano a la media del equipo. Aunque, evidentemente, hay que añadir un contexto a las cifras ya que, por ejemplo, el jugador formado en UCLA posee mejores guarismos defensivos, aunque es importante recordar su no participación en el tramo final de la temporada, partidos que fueron un auténtico festín anotador en contra del Tecnyconta Zaragoza.

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Estadísticamente, llama profundamente la atención el poderío mostrado en el rebote defensivo. Parece plausible que, el haber estado en un equipo sin grandes ‘cincos’ reboteadores ha jugado en su favor, pero aún así sus números son impresionantes. Tanto que, incluso, llegó a liderar la Liga en esta faceta durante algunas jornadas.

Es, por supuesto, el jugador de Tecnyconta que más rechaces ha atrapado en aro propio, por delante de todos los pívtos e interiores que han jugado en el equipo. Además, sus 4 capturas en defensa por partido le sitúan como el tercer ala-pívot de la competición, solo por detrás de Deon Thompson (4,7) y O.D. Anosike (4,1).

Pero más allá de los números o del impacto logrado a lo largo de la temporada, que es importante, parece evidente que el hecho que marca el paso de Dragovic por el Tecnyconta Zaragoza es su desconexión total del equipo durante el tramo final de la temporada. Según la versión oficial, el jugador se perdió las tres últimas jornadas de Liga por lesión. Extraoficialmente, y según informaciones publicadas por periodistas que siguen el día a día del equipo, la mala sintonía del entrenador Pep Cargol y el jugador fue más determinante para la ausencia de este último que las molestias físicas.

Lo cierto es que, antes de que el ala-pívot pasase a engrosar la lista de jugadores inactivos, su pérdida de protagonismo había sido evidente. Especialmente tras la llegada de Milko Bjelica, quien asumió un papel protagonista en el juego interior desde su llegada al club en la jornada 29.

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De hecho, según se puede observar en la gráfica, durante las jornadas 29 y 30, Dragovic prácticamente acapara la totalidad de minutos en los que Bjelica descansa. Aunque, poco a poco, otras opciones de juego interior, especialmente después de la incorporación de De Jong tras lesión, van ganando peso.

Fuera del cuadro estadístico, el partido en casa frente a Betis, que supuso una victoria trascendental para los aragoneses, parece el verdadero punto de no retorno para el serbio como integrante de la disciplina zaragozana. En total, el ala-pívot estuvo 7 minutos en pista (0 puntos, 2 rebotes y -2 de valoración). Siete minutos de pura apatía, una imagen bochornosa, en un partido crucial, que seguramente debieron suponer la gota que colmó el vaso de la paciencia de Cargol.

Aún así, el ‘cuatro’ tuvo una oportunidad más; frente a Burgos. En el Coliseum, Dragovic jugó algo más de 9 minutos, en los que produjo 0 puntos, 3 rebotes y -2 de valoración. Ese sería, ya sí, su último partido con el león en el pecho, perdiéndose la trascendental victoria en Málaga una semana después.

¿Pudo haberse anticipado un final así? Lo cierto es que la conducta humana es difícil de predecir, y tampoco es correcto juzgar a nadie por errores pasados. Sin embargo, llama la atención que el propio jugador ya fuese apartado de su anterior equipo por problemas de ego. Así, durante el curso 2016/17, Dragovic fue cortado por el ASVEL antes del Playoff por, según palabras de Tony Parker, presidente de la entidad, no respetar al cuerpo técnico. Un precedente que, quizá, debió tener más peso a la hora de su contratación como jugador del Tecnyconta.

Con todo en la mesa, una valoración ligera al paso de Nikola Dragovic por la capita aragonesa sería, como poco, atrevida. Es cierto tan cierto que el serbio jugó un papel protagonista durante gran parte de la temporada, y la consecución de ocho victorias, como que si Bjelica y Rey no hubiesen llegado nunca a la capital aragonesa, a costa de los minutos del de UCLA, el equipo no hubiese podido lograr la salvación. Luces y sombras en la figura de uno de los jugadores más controvertidos del Tecnyconta 2017/18.

Nota: 4/10

Dylan Ennis; la larga espera

No hay peor cliché en el género épico que la llegada del héroe a última hora para salvar el día. Una fórmula que se repite una y otra vez, convirtiéndose en predecible y restando emoción al producto final. En la vida real, sin embargo, el timming de los sucesos rara vez se puede controlar a voluntad. De lo contrario, Dylan Ennis hubiese llegado a Zaragoza como sustituto de Bo McCalebb en primer lugar y, quizá, los aragoneses hubiesen podido amarrar la permanencia con menos suspense y sufrimiento del vivido finalmente. O quizá no, quién sabe. La única certeza son los hechos acaecidos y lo que sucedió es que el jugador canadiense llegó a la entidad rojilla con solo seis jornadas de la Liga Endesa por jugarse. Afortunadamente, la apuesta, que según informaciones de Luis Alberto Noriega, de Aragón TV, corrió de parte del patrimonio personal del presidente Reyanldo Benito, salió bien y el Tecnyconta continuará en ACB un años más.

Dylan Ennis es un jugador atípico en todos los sentidos. Adquirió cierta relevancia internacional al ser uno de los jugadores de mayor edad en participar en una Final Four de la NCAA. Su periplo universitario de seis años es una rara avis en un mundo en el que la mayoría de proyectos de jugador profesional permanecen en sus equipos el año que les obliga el sistema. Sin embargo, el canadiense está empecinado en romper el molde.

Después de su paso por las universidades de Rice y Villanova, Ennis, quien tiene un hermano pequeño jugando en la NBA, Tyler Ennis, decidió darse una última oportunidad estudiando un máster en Oregon. Tras conseguir la aprobación de la NCAA para disputar su última temporada en el baloncesto universitario, en los Ducks se juntó con un grupo de ensueño. Jordan Bell, Tyler Dorsey y Dillon Brooks finalizaron la temporada siendo seleccionados en segunda ronda del draft. El canadiense, por su parte, emprendió el camino a Europa.

Su siguiente paso, no obstante, fue tan poco frecuente como el resto de su carrera. El KK Mega Bemax es un equipo especial. Controlado por el super agente Misko Raznatovic, la escuadra serbia se ha especializado en dar espacio a jóvenes talentos como escaparate de sus habilidades. De hecho, desde 2014, nueve jugadores del Mega Bemax han sido seleccionados en el draft de la NBA, siendo Nikola Jokic su máximo exponente. Pero esta vez, un club tradicionalmente exportador de talento, ejercía de importador. Aunque la finalidad era la misma, Ennis disponía de minutos, muchos balones y se situaba en el escaparate europeo.

Por ello, el 9 de diciembre, después de haber promediado 18,6 puntos, 5,4 asistencias y 4,6 rebotes, Raznatovic concluyó que su pupilo estaba listo para el siguiente paso y lo colocó en el mercado. El Tecnyconta, que buscaba un sustituto tras la marcha de Bo McCalebb por asuntos familiares, se interesó por él. Pero ya era tarde. El Estrella Roja ofrecía a Ennis baloncesto de Euroliga sin tener que cambiar de país. El jugador que había necesitado seis años para salir de la universidad conseguía en media temporada llegar a la máxima competición continental.

Ennis continuó haciéndolo bien en su nuevo equipo (6,1 puntos, 1,8 rebotes y 1,6 asistencias en Euroliga), aunque no tanto su equipo, que perdió la final de la Liga Adriática frente al Buducnost VOLI Podgorica. Con solo la competición serbia en juego, y sin posibilidad de jugar Euroliga la próxima temporada, el Estrella Roja decidió soltar lastre económico. ¿Quién estaba en el mercado buscando desesperadamente una solución a una mala temporada? Otra vez, el Tecnyconta Zaragoza.

El exterior canadiense llegó a la capital aragonesa en un pack junto a Milko Bjelica con la misión de evitar el descenso en seis partidos. Así, desde su llegada, dispuso de todos los minutos que hicieran falta para ello, a pesar de que su debut no fuese todo lo prometedor que se deseaba.

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La pista del UCAM Murcia, una de las defensas más duras de la competición, probablemente no sea el mejor lugar para una primera toma de contacto con la ACB. Así, en su debut, Ennis recibió cinco tapones que le daban la bienvenida a la competición doméstica más exigente a este lado del Atlántico.

Afortunadamente, el canadiense se repuso al severo revés y ya en su segundo encuentro con el uniforme rojillo, en toda una final frente al Betis jugada en el Príncipe Felipe, jugó un papel más que importante anotando 13 puntos, algunos de ellos en los momentos cruciales, y ayudando a asegurar un triunfo que a la postre sería imprescindible para lograr la salvación.

A diferencia de lo esperado en un principio, durante su corta estancia en Zaragoza, Ennis se ha empleado como escolta a tiempo completo. Su bote alto de balón, que le ha generado alguna que otra pérdida en principio evitable, y su estilo de juego, quizá demasiado orientado a la consecución de canasta en penetración con tráfico en la zona, no convencieron a Pep Cargol para darle la batuta del equipo. Aún así, Ennis ha logrado dejar su huella en la Liga Endesa, principalmente gracias a su habilidad para anotar auténticos canastones.

Porque, pese a tener buenos porcentajes desde la línea de tres puntos a lo largo de su carrera, llama la atención el 40,6% de acierto que realizó en Euroliga, lo cierto es que sus números desde más allá del arco de 6,75 en España han sido más bien pobres, con solo 7 aciertos de 24 intentos (29%).

Por contra, Ennis se ha mostrado como un auténtico especialista en penetraciones suicidas en tráfico por la zona. Buscando el aro sin importar la oposición que se pueda encontrar por el camino. Su 28/52 en tiros de dos así lo demuestra. De hecho, se trata de números más frecuentes en un jugador interior, muy similares a los que presenta su compañero de operación rescate Milko Bjelica, quien terminó la temporada con 35/58 en tiros de dos.

Toda una fuerza ofensiva, Ennis desató todo su potencial en el último partido en el Príncipe Felipe frente a Fuenlabrada. Con Gary Neal lesionado, el canadiense se echó el equipo a la espalda y firmó un partido de 30 puntos, 5 rebotes y 33 de valoración. Números monstruosos que, lamentablemente, no pudieron cerrar la victoria para el cuadro local.

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El camino de Ennis hasta el club aragonés ha sido largo e inusual, igual que el resto de su carrera. Sin embargo, el sabor de boca que deja su paso por la capital aragonesa puede calificarse de positivo. Además de jugar un papel importante en la consecución de la salvación del conjunto rojillo, su juego de estilo espectacular ha logrado conectar con la grada. Por lo poco que se puede extraer de lo que cada individuo ofrece a través de sus redes sociales, parece que la ambición del canadiense pasa por hacerse un nombre en Euroliga. Le llevó seis años jugar una Final Four de la NCAA, pero al final lo consiguió. Probablemente, establecerse en la mejor competición continental no le tome tanto tiempo.

Nota: 7/10

Michal Michalak; fuera de lugar

La primera vez que el mundo escuchó hablar de Michal Michalak fue en 2010, durante el primer Mundial sub17 de la historia. Aquel verano, Polonia, un país entonces algo olvidado en lo que a los grandes escenarios del baloncesto internacional se refiere, conseguía sorprender a propios y extraños coronándose como subcampeones del Mundo, solo por detrás de los todopoderosos Estados Unidos. Se trataba de la generación de oro plata del baloncesto polaco. Un grupo de jugadores aparentemente salidos de la nada, pero con la actitud competitiva necesaria para hacerse un hueco en el panorama internacional.

Corte a: verano de 2017. Aquellos mismos chavales protagonizan ahora un sonoro desembarco en la Liga Endesa, todavía la más potente a este lado del Atlántico. Mateusz Ponitka, quién formó parte del quinteto ideal del Mundial sub17, llega a Ibersotar Tenerife con la etiqueta de estrella continental. Su compañero en aquel cinco ideal, el pívot Przemyslaw Karnowski, ficha por Andorra. Por su parte, el tercer jugador en valoración de aquel equipo, el escolta Michal Michalak, ficha por el Tecnyconta Zaragoza. Los tres coincidirán en la Liga con Tomasz Gielo, quien había llegado un año antes al Joventut de Badalona.

Los cuatro juntos conforman el núcleo de la generación polaca de 1993. Un grupo de jugadores ya asentados en el baloncesto profesional que también han sustituido a tótemes como Marcin Gortat o Marciej Lampe como la base de la selección absoluta de su país. Sobre el papel, el presente les pertenece.

Sin embargo, el 4 de agosto una noticia rompe con lo previsto. El seleccionador polaco, Michael Richard, comunica el roster final que competirá en el Eurobasket y una ausencia sorprende por encima de las demás. Michalak no supera el corte y verá la competición por televisión. El inicio de su particular annus horribilis había sido fechado.

La noticia, sobre el papel, fue bien recibida en Zaragoza. De esta manera, el jugador podría hacer la pretemporada completa con su nuevo equipo. Etiquetado de jugador muy importante desde el club, se creía que su potencial físico, su polivalencia en el exterior y su todavía joven edad encarnaban a la perfección los valores que debían caracterizar al proyecto liderado por el entrenador Jota Cuspinera. La única duda, sobre el papel, era si él o Torian Graham, otro joven escolta nacido en 1993, partiría como el dos titular del equipo.

Ninguna coincidencia con la realidad, por otro lado. La caótica planificación deportiva del equipo hizo que, todavía en pretemporada, el Tencyntona anunciase el fichaje de Janis Blums, otro escolta. Poco después, Graham abandonaría la entidad debido a su mala adaptación al baloncesto profesional europeo. Su lugar fue ocupado por Gary Neal, estrella absoluta que también ejercía de ‘shooting guard’. Por si fuese poco, la eclosión de Sergi García, cuyas características le hacían poder compartir minutos en pista junto a Tomás Bellas, acabó reduciendo todavía más el número de minutos disponibles en los puestos exteriores.

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Así, Michalak pasó de jugar 24 minutos por partido durante el Circuito Movistar de pretemporada a tener una posición volátil en el banquillo aragonés, alternando choques en los que contaba con alguna oportunidad con otros en los que raramente pisaba el parqué para algo que no fueran los minutos de la basura. Lo cierto es que ni Jota Cuspinera primero, ni Pep Cargol después, llegaron a confiar plenamente en él. La ACB, una competición dura para sus debutantes a pesar de que haya perdido caché y poderío económico en los últimos años, estaba siendo cruel con él.

Su escasa continuidad en pista hace que sea muy difícil realizar una valoración de su juego o aportación al equipo. Aunque las principales críticas a sus actuaciones han sido fruto de una falta de adaptación a la Liga Endesa: mala selección de tiro y despistes imperdonables en defensa.

En ataque, se puede observar su problema en la toma de decisiones a partir de sus porcentajes de acierto, muy bajos para un jugador exterior. Especialmente pobre es el 35,8% de acierto en tiros de campo. De hecho, solo Tomás Bellas, con un 35,4%, posee peores registros que el polaco. Por otro lado, el 32,4% de acierto que acredita desde el 6,75 mantiene mejor el tipo, aunque tampoco supone una cifra especialmente seductora si se pone en relación al resto de escoltas de la Liga.

Aunque es un dato más anecdótico que absoluto, por el gran número de condicionantes que posee, es llamativo que Michalak haya terminado con un acumulado de -106 en el apartado +/-, el cuál cuantifica los parciales acumulados por el equipo mientras un jugador está en cancha. Un número tremendamente llamativo para un jugador que apenas ha disputado 351 minutos en toda la temporada.

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En líneas generales, Michalak se ha mostrado como un jugador fuera de sitio en todo momento, al que la exigencia de la Liga Endesa le ha pasado por encima. Entregado y dubitativo a partes iguales, ha sido capaz de lo mejor y de lo peor en dos posesiones consecutivas. Por ello, puede quedar la duda de si, con un año de adaptación al campeonato más, pudiese terminar siendo un jugador útil en la rotación. ¿Tiene Zaragoza ese tiempo que demanda el polaco? Probablemente no, y por eso parece difícil que cuente con una nueva oportunidad en el cuadro rojillo.

¿Y qué hay del resto de la invasión polaca? Ponitka, líder indiscutible de la generación del 93, encontró en Tenerife el entorno ideal para su crecimiento. No en vano, el alero ha terminado incluido en el segundo quinteto de la Liga, con un promedio de 14,3 puntos, 5,8 rebotes y 18,9 de valoración por partido. Por su parte, Karnowski, el otro gran estandarte de aquel equipo sub17 que llegó a ser subcampeón del mundo, ha experimentado la otra cara de la moneda, al no contar con tiempo de juego ni en Andorra primero, ni en Fuenlabrada después. Finalmente, Gielo, que contaba con un año de experiencia en la Penya, se ha consolidad como un jugador de rotación, disputando 22 minutos por encuentro en los que ha promediado 9 puntos y 4 rebotes.

Nota: 2/10

Tomás Bellas; el último servicio del capitán

No es oficial pero parece claro que esta podría haber sido la última temporada de Tomás Bellas en el Basket Zaragoza. Al menos, de una primera etapa, pues el futuro es incierto y en opinión del que escribe nada está escrito. Aquel al que bautizaron como Capitán Bellas en su etapa en Gran Canaria le ha tocado navegar las aguas más turbulentas en la historia del club aragonés. Nada sencillo para un jugador que, independientemente del entorno o su nivel de juego, siempre ha mostrado un compromiso con la entidad que nadie puede negar. Equivocadamente o no, Bellas siempre ha intentado hacer lo que consideraba mejor para el equipo y solo por ello nunca será uno más de todos los jugadores que han vestido la casaca rojilla a lo largo de estos años.

Pero el temporal ha sido fuerte. La mejor muestra de ello son los otros cuatro bases que le han acompañado en la posición de uno a lo largo de la temporada. Inestabilidad máxima en una demarcación que, por definición, debería ser la más centrada. Bellas ha sido la única constante en un mundo de incertidumbres. De hecho, sus 26,4 minutos por partido le convierten en el segundo jugador más utilizado del Tecnyconta, solo por detrás de Gary Neal, y, lo que es más significativo, en el noveno jugador que más tiempo ha estado en cancha de toda la Liga.

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Tal y como se puede observar en el gráfico, solo la llegada de un tótem del baloncesto europeo como Bo McCalebb le redujo la carga de responsabilidad. En total, Bellas acumula nueve partidos jugando 30 minutos o más. En líneas generales, se podría decir que ha estado muy solo.

No obstante, no se debe negar la realidad. La temporada de Bellas, como la de todo el equipo, ha sido más bien mala. Si tomamos el PER como medida orientativa para medir la eficiencia de un jugador, podemos observar como la 2017/18 sería la peor temporada de Tomás Bellas en Zaragoza. Peor, incluso, que el curso pasado, cuando unos problemas físicos le condicionaron su rendimiento durante todo el año. Y, sobre todo, muy lejos de sus dos últimas temporadas en Gran Canaria, en las que fue uno de los bases punteros de la competición y le granjearon un sabroso contrato en la ciudad del cierzo.

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De hecho, si proyectamos la estadística a 36 minutos por partido y comparamos el rendimiento de Bellas con el resto de bases titulares de la ACB, se puede observar como el madrileño no logra destacar ni en puntos producidos ni en asistencias repartidas por minuto. De hecho, se queda en el furgón de cola en ambos apartados.

Evidentemente la estadística requiere un contexto y el Tecnyconta 2017/18 ha resultado un entorno muy especial. La presencia de Gary Neal, el jugador que más minutos ha disputado de la liga y el tercero en toda la competición que más balón ha acaparado en ataque, con un 29,6% de usage, hacen que el protagonismo de Bellas se haya visto ampliamente reducido, especialmente en ataque. Esto también le sucede, por ejemplo, a Gregory Vargas, de Fuenlabrada, quién, al compartir backcourt con Marko Popovich, también ve minimizada su influencia en el juego de ataque de su equipo.

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Queda la defensa, claro. Un apartado prácticamente imposible de cuantificar. Es ahí donde el madrileño se ha ganado el pan. Tanto para Jota Cuspinera, como para Pep Cargol después, Bellas ha resultado el defensor exterior más fiable en un equipo que, por otro lado, ha sido un auténtico agujero negro en su conjunto. Así se ha visto en los numerosos minutos que ha compartido no solo con Gary Neal, sino con cualquiera de los bases que han pasado por la plantilla a lo largo del año.

Decíamos al principio que esta ha sido, probablemente, la última temporada de Tomás Bellas en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, de esta hipotética primera etapa. Podría decirse que ha sido amarga, aunque la salvación lograda con dos jornadas de antelación ha reducido cualquier daño mayor. La nave, pues, ha llegado a buen puerto, por lo que puede descansar su capitán.

Nota: 5/10

¿Se atasca el Tecnyconta con Sergi García en pista?

Sensación de alivio en la parroquia rojilla tras la derrota del Tecnyconta en Santiago por 80-76 el pasado sábado. Aunque resulte paradójico, el resultado negativo ha sido acogido mayoritariamente como buenas noticias, pues las expectativas generadas durante la pretemporada apuntaban a un desastre que no se llegó a producir. Por contra, el equipo de Jota Cuspinera se mostró capaz de competir, nunca perdió la cara al partido y varios jugadores enseñaron esa versión idílica de sus capacidades que espera cada aficionado cuando se anuncia su fichaje.

En líneas generales, se puede afirmar que figuras como Dragovic (16p, 5r y 21v), Neal (16p), Blums (17p y 13v con 4/7 en triples), Barreiro (6p con un sólido 2/3 en triples), Suárez o De Jong (ambos en su papel de jugadores de rotación) salieron reforzadas de Fontes do Sar.

Pero claro, el partido se perdió y hay que buscar razones por las que el casillero de victorias permanece a cero. Máxime, cuando el Obra no dio muestras de ser un equipo muy superior y todo parece indicar que acompañará a los zaragozanos en el grupo que ha de luchar por evitar el descenso.

La crítica de aficionados y prensa, tendente siempre a analizar el juego como una suma de individualidades, subraya en negativo en el papel desarrollado por los dos bases del equipo, así como el poco impacto que Jarvis Varnado, hasta la llegada de Gary Neal presunta estrella del equipo, tuvo en el partido. Lo cierto es que la estadística es clara. Entre Bellas y García sumaron 4 puntos, 6 asistencias (todas ellas logradas por Bellas) y 3 de valoración (también aportados por el ’11’ rojillo). Números pobres que prueban la necesidad de mejora en el ‘uno’.

Sin embargo, a pesar de ello, el equipo pareció funcionar durante, al menos, tres cuartos. Se vio una defensa intensa, con ayudas y muchas menos desconexiones que en la pretemporada. En ataque, el equipo jugaba rápido, con posesiones cortas y porcentajes de acierto más que interesantes. Así, al término del tercer cuarto, los rojillos mandaba por 56-61.

Lamentablemente, al inicio del último acto todo se torció. El Tecnyconta entró en barrena y, tras un parcial en contra de 12-1, la derrota se percibió como la opción más probable. Varios son los ojos que miran a Sergi García como máximo responsable, no en vano era el director de juego en pista.

La estadística es demoledora en su contra pero, ¿realmente es el responsable del atasco que sufrió el equipo?

Veamos las posesiones ofensivas jugadas por el Tecnyconta durante dicho parcial:

Min 9.41 – Sergi ordena un sistema y acto seguido se va a una esquina. La jugada termina con penetración de Blums, falta sobre el letón y dos tiros libres que suponen el único punto de los aragoneses durante el parcial.

Min 9.02 – El balón vuelve a Blums, que actúa de facto como generador una vez más. Pérdida del letón cuando intentaba jugar pick’n’roll con Suárez.

Min 8.30 – Contraataque defectuoso que Michalak termina con un triple porque sí. Acto seguido, el polaco se va al banco.

Min 8.25 – Sergi, el base, saca de banda. Balón a Blums que se juega un triplazo de ocho metros y con un defensor encima. Falla.

Min 8.11 – Afortunadamente, Suárez coge el rebote ofensivo. Éste se la da a Sergi, que penetra. Después de saltar, el joven balear dobla a De Jong, que está solo bajo canasta. El internacional holandés falla incomprensiblemente lo que hubiese sido una asistencia de libro. “Este tipo de fallos mata el esfuerzo del equipo”, dice Piti Hurtado en la retrasmisión.

Min 7.49 – Neal, que acaba de entrar en pista, sube la bola. Se la da a Sergi, que vuelve a penetrar. En el último momento vuelve a doblar el balón, en esta ocasión a Suárez, que está libre de marca en la línea de triple. El ala-pívot, a pies quietos, falla  un lanzamiento que para un especialista como él es lo más parecido a un tiro libre. Sergio sigue con cero asistencias; ¿pero es realmente su culpa?

Min 7.27 – Neal vuelve a subir la bola, le hacen falta y Sergi saca de banda. ¿De verdad es Sergi el base? La jugada termina con una penetración lastimosa de Varnado, que se lleva un tapón.

Min 7.05 – Ahora sí, Sergi sube la bola y recibe falta de Laksa en la presión. Acto seguido, el sistema consiste en darle la pelota a Varnado en el poste alto, bloquear al defensor de Neal y que este tenga vía libre para anotar. Lamentablemente el americano falla una bandeja.

Min. 6.40 – Tiempo muerto. Entra Bellas y Sergi se sienta. El equipo todavía permanecería sin anotar algo más de dos minutos y medio.

La lectura de la estadística nos indica que, con García, el Tecnyconta acumuló -6 en total, no dio ninguna asistencia y solo anotó dos puntos (desde el tiro libre). Sin embargo, la simple revisión de un extracto del partido, del peor tramo llevado a cabo por los aragoneses, no hay ni un fallo achacable al balear -en ataque-.

¿De verdad se puede hablar de que Sergi es uno de los problemas del Tecnyconta Zaragoza?