Paul Stoll; víctima de la urgencia

Importancia y urgencia son dos conceptos que van de la mano, aunque es conveniente diferenciarlos. Así, la importancia viene definida por las consecuencias, especialmente si hablamos de la toma de decisiones, mientras que, por su parte, la urgencia está marcada por el tiempo, o, mejor dicho, por la ausencia del mismo.

Cuando el Tecnyconta Zaragoza perdió definitivamente a Bo McCalebb, el 1 de marzo de 2018, importancia y urgencia jugaron su tradicional pulso en la elección de su sustituto. El cuadro aragonés necesitaba reemplazar al que, hasta el momento, era su segundo jugador más valorado (importancia), pero, además, debía hacerlo a la menor brevedad, pues la ACB no espera a nadie y una jornada tirada a la basura puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, especialmente cuando tu lucha es la de evitar el descenso (urgencia).

El 7 de marzo de 2018, el Tecnyconta Zaragoza anunciaba la contratación de Paul Stoll. No obstante, es importante recalcar otro hecho para poner en contexto la decisión. El 4 de marzo Jarvis Varnado cayó lesionado frente a Baskonia, abriendo así la puerta a la contratación de un jugador extracomunitario. Rendija por la que finalmente se coló el base estadounidense con pasaporte mexicano.

La decisión final se había tomado en tres días. La urgencia se había impuesto.

Stoll llegó a Zaragoza envuelto en dudas. Salva Guardia dijo de él que “tenía muchas ganas por jugar en la Liga Endesa y aunque su caché es alto hemos tenido la suerte de traerlo”. Poco después trascendió que se había sometido a una operación de rodilla a principio de temporada y que por ello estaba sin equipo. Finalmente se supo que compartía representante por Bo McCalebb, por lo que su llegada pudo responder a una compensación propuesta por la marcha del macedonio más que al convencimiento de que era el jugador ideal, ya que la primera opción siempre había sido Dylan Ennis.

Lo cierto es que el internacional mexicano nunca se asentó como una alternativa fiable en el puesto de base. Al menos, no a la altura de sus dos predecesores en el puesto (Sergi García y Bo McCalebb). Así se observa en los minutos otorgados por Pep Cargol, con una media de 14,4 minutos jugados por partido al cierre de estas líneas. Sin duda, la falta de minutos determina su producción sobre el parqué. Stoll se ha exhibido como un base espectacular, capaz de dejar highlights cada vez que comanda el ataque, pero al que con frecuencia se le han achacado flagrantes desconexiones endefensa.

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Puede parecer anecdótico que en los dos partidos que más tiempo ha pasado en la cancha, en casa frente al Bilbao Basket y fuera contra Unicaja, hayan supuesto dos triunfos aragoneses, claves para la consecución de la permanencia en ACB. Sin embargo, el dato ilustra con fidelidad lo que ha echado de menos el equipo el tener un sustituto de garantías para Tomás Bellas (la importancia, una vez más). En su favor, se podría decir que Paul Stoll rara vez ha jugado minutos de la basura. Al contrario. Si ha estado en pista, ha sido porque el equipo estaba funcionando con él.

Numéricamente, la muestra es demasiado reducida para sacar conclusiones palmarias. Sus 5,1 puntos por partido lo sitúan como la novena opción ofensiva del equipo de entre los que han terminado la temporada, demasiado poco para un jugador de claro corte atacante. De hecho, Stoll ha encontrado muy complicado imponerse en la ACB. El hecho de que el 76,4% de los tiros que ha efectuado hayan sido triples, números más propios de un especialista, ejemplifica lo difícil que ha encontrado, por ejemplo, atacar el aro. Su físico, muy menudo para el estándar de la liga, le ha hecho sufrir en el cinco contra cinco, permitiéndole momentos de brillo únicamente cuando el contraataque se imponía en el encuentro.

En el haber, que lo hay, su capacidad para encontrar al compañero. Sus 2,8 asistencias por partido, que quizá no puede parecer mucha cosa a simple vista, aumentan a unas impresionantes 7,1 si se proyectan a 36 minutos. Para ponerlas en contexto, esta sería la octava mejor marca de la Liga, por delante de jugadores como Jaime Fernández, Andrew Albicy o Facundo Campazzo. La cifra es tan alta que, a pesar de acumular varias pérdidas, 1,3 por partido, solo Neal y Bjelica han extraviado más balones, le permite tener un ratio asistencia/pérdida de 2,2 (por ponerlo en contexto, Bellas firma 2,6 en dicha estadística).

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Lo último que llama la atención de Stoll es su curva de aprendizaje. A pesar de que, como siempre, la muestra es pequeña, y sin analizar el último partido en casa de FC Barcelona, se puede observar como el mexicano ha ido ganando importancia en el equipo, tanto en minutos en pista como en valoración, después de tocar fondo en Murcia. Aquel partido coincidió con la llegada de Dylan Ennis al equipo, que en principio debía dejarle en un papel residual. Sin embargo, Stoll se repuso a la competencia y, unido a la preferencia de Cargol por colocar al canadiense como escolta, ha terminado el curso con cierta relevancia en los partidos.

La conclusiones en su caso, no obstante, parecen claras. Con Stoll premió la urgencia de contar con un base para suplir a McCalebb, pero no se tuvo en cuenta la importancia del macedonio del equipo. Con la etiqueta de jugador de “caché alto” puesta por el Director Técnico del club, el internacional por México no ha logrado pasar de jugador de rotación, con algunas actuaciones para olvidar por el camino. Más allá de acciones puntuales, su concurso en el equipo ha bordeado la irrelevancia y parece difícil que continue un año más en ACB.

Nota: 3/10.

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Tomás Bellas; el último servicio del capitán

No es oficial pero parece claro que esta podría haber sido la última temporada de Tomás Bellas en el Basket Zaragoza. Al menos, de una primera etapa, pues el futuro es incierto y en opinión del que escribe nada está escrito. Aquel al que bautizaron como Capitán Bellas en su etapa en Gran Canaria le ha tocado navegar las aguas más turbulentas en la historia del club aragonés. Nada sencillo para un jugador que, independientemente del entorno o su nivel de juego, siempre ha mostrado un compromiso con la entidad que nadie puede negar. Equivocadamente o no, Bellas siempre ha intentado hacer lo que consideraba mejor para el equipo y solo por ello nunca será uno más de todos los jugadores que han vestido la casaca rojilla a lo largo de estos años.

Pero el temporal ha sido fuerte. La mejor muestra de ello son los otros cuatro bases que le han acompañado en la posición de uno a lo largo de la temporada. Inestabilidad máxima en una demarcación que, por definición, debería ser la más centrada. Bellas ha sido la única constante en un mundo de incertidumbres. De hecho, sus 26,4 minutos por partido le convierten en el segundo jugador más utilizado del Tecnyconta, solo por detrás de Gary Neal, y, lo que es más significativo, en el noveno jugador que más tiempo ha estado en cancha de toda la Liga.

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Tal y como se puede observar en el gráfico, solo la llegada de un tótem del baloncesto europeo como Bo McCalebb le redujo la carga de responsabilidad. En total, Bellas acumula nueve partidos jugando 30 minutos o más. En líneas generales, se podría decir que ha estado muy solo.

No obstante, no se debe negar la realidad. La temporada de Bellas, como la de todo el equipo, ha sido más bien mala. Si tomamos el PER como medida orientativa para medir la eficiencia de un jugador, podemos observar como la 2017/18 sería la peor temporada de Tomás Bellas en Zaragoza. Peor, incluso, que el curso pasado, cuando unos problemas físicos le condicionaron su rendimiento durante todo el año. Y, sobre todo, muy lejos de sus dos últimas temporadas en Gran Canaria, en las que fue uno de los bases punteros de la competición y le granjearon un sabroso contrato en la ciudad del cierzo.

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De hecho, si proyectamos la estadística a 36 minutos por partido y comparamos el rendimiento de Bellas con el resto de bases titulares de la ACB, se puede observar como el madrileño no logra destacar ni en puntos producidos ni en asistencias repartidas por minuto. De hecho, se queda en el furgón de cola en ambos apartados.

Evidentemente la estadística requiere un contexto y el Tecnyconta 2017/18 ha resultado un entorno muy especial. La presencia de Gary Neal, el jugador que más minutos ha disputado de la liga y el tercero en toda la competición que más balón ha acaparado en ataque, con un 29,6% de usage, hacen que el protagonismo de Bellas se haya visto ampliamente reducido, especialmente en ataque. Esto también le sucede, por ejemplo, a Gregory Vargas, de Fuenlabrada, quién, al compartir backcourt con Marko Popovich, también ve minimizada su influencia en el juego de ataque de su equipo.

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Queda la defensa, claro. Un apartado prácticamente imposible de cuantificar. Es ahí donde el madrileño se ha ganado el pan. Tanto para Jota Cuspinera, como para Pep Cargol después, Bellas ha resultado el defensor exterior más fiable en un equipo que, por otro lado, ha sido un auténtico agujero negro en su conjunto. Así se ha visto en los numerosos minutos que ha compartido no solo con Gary Neal, sino con cualquiera de los bases que han pasado por la plantilla a lo largo del año.

Decíamos al principio que esta ha sido, probablemente, la última temporada de Tomás Bellas en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, de esta hipotética primera etapa. Podría decirse que ha sido amarga, aunque la salvación lograda con dos jornadas de antelación ha reducido cualquier daño mayor. La nave, pues, ha llegado a buen puerto, por lo que puede descansar su capitán.

Nota: 5/10

El regreso del Caballero Oscuro

Zaragotham, 2018 de un presente ucrónico. Han pasado diez partidos desde que Gary Neal fue nombrado MVP de noviembre. Diez partidos que bien parecen diez años. Diez partidos traducidos en nueve derrotas y una sola victoria.

Robin ya no está, una muerte en la familia se lo llevó demasiado pronto. Valencia Basket, el Joker obsesionado por todo aquello que huela a Basket Zaragoza, apartó a Sergi García de su proverbial destino.

El largo invierno de resultados también se llevó por delante toda esperanza previamente generada. Por el camino, Jota Cuspinera pasó de ser el rostro de la ilusión a héroe caído totalmente superado por la situación. El prometedor fiscal del distrito Harvey Dent ahora era el villano Dos Caras, lo que le acabó acarreando su salida del club.

¿Quién podría salvar a la ciudad?

Frente al caos absoluto, solo un hombre parece resignado a mantener el orden. Con semblante visiblemente cansado pero gesto sereno, Pep Cargol, ascendido a comisario por las circunstancias, se niega a dar todo por perdido. Aunque su papel en primera línea pudiese parecer temporal en primera instancia, una mera transición hasta la llegada de un futuro entrenador que salve el día y lidere el nuevo proyecto, será fundamental. Viejo aliado del murciélago, Cargol es consciente de que un posible regreso de Batman necesita unas condiciones óptimas en Zaragotham City para ser efectivo.

Y una tormentosa noche de domingo Batman regresó.

Más viejo, menos ágil pero mucho más sabio. Gary Neal encarna el perfecto Batman crepuscular. No es, desde luego, aquel superhéroe que anotó 24 puntos en el tercer partido de las Finales NBA de 2013. Sin embargo, consciente de sus limitaciones, es capaz de regular sus esfuerzos y batir el récord anotador del Basket Zaragoza en la Liga Endesa.

Contra Obradoiro, Neal consiguió un nuevo MVP de la jornada tras terminar el encuentro con unos impresionantes 36 puntos y 33 de valoración, que incluyen un no menos increíble 6/9 en lanzamientos triples.

El regreso del Caballero Oscuro es un hecho. La noticia ha recorrido las calles y Zaragotham ya es consciente del hecho. La batalla todavía no está ganada, desde luego. De hecho, todavía quedan varios tomos para descubrir si Batman será el único hombre capaz de derrotar al Superman que supone el descenso a la LEB, pero por primera vez en mucho tiempo la ciudad ha recuperado la fe.

 

Última posesión y tres arriba en el marcador; ¿falta o defensa?

Última posesión del partido, tu equipo va tres arriba en el marcador y el rival tiene el balón; ¿defender o hacer falta?

Para muchos, la opción está clara. Muy clara, de hecho. Falta, dos tiros libres para el rival, algún segundo descontado por el camino y, en el peor de los casos, ventaja de un punto y posesión.

Sin embargo, no se trata de una decisión unánime.

No lo fue, por ejemplo, en el pasado Tecnyconta Zaragoza – Estudiantes. Cuando, al final de la primera prórroga, con ocho segundos en el cronómetro y saque de banda para los colegiales, los aragoneses permitieron el más que previsible intento triple de Sylven Landesberg. ¿El resultado? Triplazo del máximo anotador de la Liga Endesa que llevaba al encuentro a su segundo tiempo extra.

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Visto desde la grada, existía la duda de si había decisión del banquillo o del jugador, que una vez iniciada la acción hubiese optado por no usar las manos e intentar puntear el más que previsible lanzamiento de la estrella estudiantil. Sin embargo, revisando el tiempo muerto por televisión, queda claro que no hubo orden explícita de hacer falta.

En rueda de prensa, Jota Cuspinera, que quiso alabar la actuación de Jonathan Barreiro a lo largo del encuentro (10 puntos, 4 rebotes en 25 minutos de juego), se refirió a dicha acción:

“Es un jugador que comete errores de jóvenes. El triple que deja a Landesberg al final es error de joven. No me importa. Bueno, me importa pero es joven. Tiene 20 años, los va a cometer”

Pero cuál fue el error de juventud: ¿no tener la iniciativa propia de hacer falta, o haber dado espacio suficiente al letal Landesberg para que efectuara su lanzamiento?

Dado que no hubo orden previa de mandar al norteamericano a la línea de tiros libres, la repuesta parece clara. Sin embargo, ¿tiene sentido no haber hecho falta por convicción?

A este respecto, la defensa más famosa se sustenta en el estudio que Ken Pomeroy, pionero en el uso de la estadística avanzada para analizar el baloncesto universitario en Estados Unidos, publicó en su blog en 2012.

En él, Pomeroy recogía una sorprendente conclusión. Después de 814 partidos analizados, el 93,5% de los equipos que habían optado por defender habían ganado el partido, mientras que el porcentaje de victorias lograda por aquellos equipos que habían optado por hacer falta era ligeramente menor, el 92%. La diferencia es mínima, aunque se decanta por aquellos que deciden defender. ¿Por qué?

1.- El bajo porcentaje de acierto

Según encontró Pomeroy, solo el 16% de los lanzamientos triples analizados durante su estudio habían conseguido forzar la prórroga. Se trata, por tanto, de una opción de bajo riesgo para el equipo que decide defender. Esto se debe, principalmente, a que se trata de una jugada fácilmente anticipable por la defensa, ya que el rival apenas posee capacidad de elección.

Con el cronómetro apretando, el triple es la única opción y, además, resulta fácil predecir quién será el encargado de jugárselo. De hecho, si analizamos la jugada del Tecnyconta – Estudiante vemos como Barreiro llega a tiempo para puntear el intento de Landesberg, y solo un pequeño instante de duda del gallego le permite al colegial armar el brazo.

2.- Riesgo cero de derrota sobre la bocina

Esto puede parecer una perogrullada, aunque no lo es. Al final, el lanzamiento de Landesberg no suponía la victoria del Estudiantes. De hecho, aunque entró, el Estudiantes terminó perdiendo el partido. De esta manera, en el peor escenario, el partido se va a la prórroga, o a la segunda prórroga como pasó el domingo. El equipo que decide defender tiene, por tanto, opción de reaccionar durante el tiempo extra.

Sin embargo, si el equipo opta por llevar al rival a la línea de tiros libres, el riesgo de derrota instantánea se convierte en real. Dos escenarios posibles:

2.1.- Posibilidad de tiro libre + rebote ofensivo

Según recoge Pomeroy, la posibilidad de rebote ofensivo tras tiro libre aumenta sensiblemente cuando la victoria está en juego. Normalmente, el 20% de los rechaces tras tiro libre suelen acabar en manos del equipo atacante, un porcentaje que se incrementa hasta el 40,6% cuando se trata de la última oportunidad.

2.2.- Carrusel de faltas

El otro escenario negativo para el equipo que opta por hacer falta es que el partido entre en un carrusel de faltas, un escenario imprevisible y mucho más difícil de controlar.

En la segunda prórroga se vivió una situación semejante cuando, con 100-97 en el marcador y 12 segundos por jugarse, Landesberg recibió el balón.

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Tecnyconta, una vez más, optó por defender de la mano de Barreiro, que esta vez denegó el triple. Para sorpresa de muchos, y gracias al mayor margen de maniobra que le ofrecía el cronómetro, el máximo anotador de la Liga Endesa optó por penetrar, probablemente buscando el contacto con De Jong. Sin embargo, el pívot franco-holandés le denegó el paso de manera limpia y el triunfo se quedó en Zaragoza.

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Batman y Robin

 

“Las personas necesitan ejemplos drásticos para salir de la apatía. Como hombre soy de carne y hueso, pueden matarme o destruirme. Pero como símbolo puedo ser invencible… puedo ser inmortal”.

Bruce Wayne. Batman Begins (2005)

 

Zaragotham, 2017. Una ciudad antaño vanguardista y esplendorosa se encuentra sumida en la más profunda de las depresiones. Son días oscuros, tenebrosos, en los que la entropía del presente resulta inquietante y el futuro se muestra más incierto que nunca. El miedo es real y afecta a todos los estamentos por igual. El pesimismo es el estado anímico preponderante y parece imposible escapar a él. Especialmente, porque la esperanza es sólo un acto de fé.

No hay palabras de un mejor porvenir que parezcan aliviar la situación. Hace falta algo más. Hechos. Luz. Algo.

Nunca sabremos qué hubiese ocurrido de haberse seguido el guión original, y la verdad da igual. La casualidad, el destino o el saber hacer, o más probablemente los tres factores combinados en porcentajes indeterminados, han encontrado un salvador para Zaragotham, y eso es lo que importa. Más que un hombre, un símbolo. El recordatorio sobre el parqué de que la grandeza de la ciudad permanece latente, a la espera de alguien que guíe sus pasos.

Gary Neal ha transformado al Tecnyconta Zaragoza. Y, con él, a la ciudad que lo apoya. Una metrópoli que presume de tener el baloncesto entre sus pilares fundacionales, pero que fue capaz de quedarse sin él durante siete largos inviernos. El miedo a que la historia repita sus caprichos cíclicos siempre estará ahí, pero con superhéroes dispuestos a dar un paso adelante es más fácil obviarlo.

La exhibición de Neal frente a Iberostar Tenerife queda para la historia del baloncesto zaragozano. Sus 30 puntos en 14 minutos del segundo tiempo valen mucho más que el MVP de la jornada en la ACB. Significan esperanza. Todo un flechazo que ha puesto al basket en la primera plana local, en una época cuyo seguimiento a través de televisiones de pago hace que el acercamiento del aficionado requiera de un esfuerzo proactivo por su parte.

A diferencia de lo que sucedía con el Caballero Oscuro durante la segunda entrega de la trilogía dirigida por Christofer Nolan, Gary Neal no es sólo el héroe que la ciudad se merece, sino también el que la ciudad necesita. Un héroe crepuscular, sí, pero que bajo su actual uniforme rojo sangre todavía porta aquella armadura negra y plata con la que logró anotar 24 puntos durante el tercer partido de las Finales de la NBA de 2003.

Además, este Batman no trabaja solo. A pesar de lo que esos aclarados constantes en ataque puedan indicar, Neal se hace acompañar por un Robin de 20 años capaz de sostener al equipo a la espera de que el Caballero Oscuro se zafase de la trampa de las tres faltas personales impuesta por el Acertijo durante la primera parte. En otras circunstancias, Sergi García ya podría volar solo bajo el nombre de Nightwing. Sin embargo, Zaragotham lo necesita al lado del hombre murciélago. Y, esto, sin duda, es lo más destacado del chico maravilla.

Durante la primera mitad, con el equipo ahogado por la defensa impuesta por el Iberostar, a la sazón considerada la mejor de la Liga, García consiguió mantener al equipo en la contienda gracias a su habilidad anotadora. Después del descanso, y ya que con Batman a pleno rendimiento, le ofreció soporte en tareas más oscuras. Un tapón espectacular a Llompart, que ilustra a la perfección el cambio generacional, y un rebote ofensivo que certificó el triunfo local, quedan para la posteridad como el complemento ideal a la exhibición de Neal. Batman y Robin habían salvado a la ciudad.

 

“Veo surgir de este abismo una ciudad hermosa y un pueblo inteligente. Veo las vidas, por las que hoy doy la mía, tranquilas, útiles, prósperas y felices. Veo que tengo un santuario en esos corazones. Y también en los de sus descendientes, de generación en generación. Esto que hago es mejor, infinitamente mejor, que cuánto he hecho. La paz que ahora me espera, es una paz infinitamente mayor que la que he conocido hasta ahora”.

James Gordon. The Dark Knight Rises (2012)

 

 

¿Se atasca el Tecnyconta con Sergi García en pista?

Sensación de alivio en la parroquia rojilla tras la derrota del Tecnyconta en Santiago por 80-76 el pasado sábado. Aunque resulte paradójico, el resultado negativo ha sido acogido mayoritariamente como buenas noticias, pues las expectativas generadas durante la pretemporada apuntaban a un desastre que no se llegó a producir. Por contra, el equipo de Jota Cuspinera se mostró capaz de competir, nunca perdió la cara al partido y varios jugadores enseñaron esa versión idílica de sus capacidades que espera cada aficionado cuando se anuncia su fichaje.

En líneas generales, se puede afirmar que figuras como Dragovic (16p, 5r y 21v), Neal (16p), Blums (17p y 13v con 4/7 en triples), Barreiro (6p con un sólido 2/3 en triples), Suárez o De Jong (ambos en su papel de jugadores de rotación) salieron reforzadas de Fontes do Sar.

Pero claro, el partido se perdió y hay que buscar razones por las que el casillero de victorias permanece a cero. Máxime, cuando el Obra no dio muestras de ser un equipo muy superior y todo parece indicar que acompañará a los zaragozanos en el grupo que ha de luchar por evitar el descenso.

La crítica de aficionados y prensa, tendente siempre a analizar el juego como una suma de individualidades, subraya en negativo en el papel desarrollado por los dos bases del equipo, así como el poco impacto que Jarvis Varnado, hasta la llegada de Gary Neal presunta estrella del equipo, tuvo en el partido. Lo cierto es que la estadística es clara. Entre Bellas y García sumaron 4 puntos, 6 asistencias (todas ellas logradas por Bellas) y 3 de valoración (también aportados por el ’11’ rojillo). Números pobres que prueban la necesidad de mejora en el ‘uno’.

Sin embargo, a pesar de ello, el equipo pareció funcionar durante, al menos, tres cuartos. Se vio una defensa intensa, con ayudas y muchas menos desconexiones que en la pretemporada. En ataque, el equipo jugaba rápido, con posesiones cortas y porcentajes de acierto más que interesantes. Así, al término del tercer cuarto, los rojillos mandaba por 56-61.

Lamentablemente, al inicio del último acto todo se torció. El Tecnyconta entró en barrena y, tras un parcial en contra de 12-1, la derrota se percibió como la opción más probable. Varios son los ojos que miran a Sergi García como máximo responsable, no en vano era el director de juego en pista.

La estadística es demoledora en su contra pero, ¿realmente es el responsable del atasco que sufrió el equipo?

Veamos las posesiones ofensivas jugadas por el Tecnyconta durante dicho parcial:

Min 9.41 – Sergi ordena un sistema y acto seguido se va a una esquina. La jugada termina con penetración de Blums, falta sobre el letón y dos tiros libres que suponen el único punto de los aragoneses durante el parcial.

Min 9.02 – El balón vuelve a Blums, que actúa de facto como generador una vez más. Pérdida del letón cuando intentaba jugar pick’n’roll con Suárez.

Min 8.30 – Contraataque defectuoso que Michalak termina con un triple porque sí. Acto seguido, el polaco se va al banco.

Min 8.25 – Sergi, el base, saca de banda. Balón a Blums que se juega un triplazo de ocho metros y con un defensor encima. Falla.

Min 8.11 – Afortunadamente, Suárez coge el rebote ofensivo. Éste se la da a Sergi, que penetra. Después de saltar, el joven balear dobla a De Jong, que está solo bajo canasta. El internacional holandés falla incomprensiblemente lo que hubiese sido una asistencia de libro. “Este tipo de fallos mata el esfuerzo del equipo”, dice Piti Hurtado en la retrasmisión.

Min 7.49 – Neal, que acaba de entrar en pista, sube la bola. Se la da a Sergi, que vuelve a penetrar. En el último momento vuelve a doblar el balón, en esta ocasión a Suárez, que está libre de marca en la línea de triple. El ala-pívot, a pies quietos, falla  un lanzamiento que para un especialista como él es lo más parecido a un tiro libre. Sergio sigue con cero asistencias; ¿pero es realmente su culpa?

Min 7.27 – Neal vuelve a subir la bola, le hacen falta y Sergi saca de banda. ¿De verdad es Sergi el base? La jugada termina con una penetración lastimosa de Varnado, que se lleva un tapón.

Min 7.05 – Ahora sí, Sergi sube la bola y recibe falta de Laksa en la presión. Acto seguido, el sistema consiste en darle la pelota a Varnado en el poste alto, bloquear al defensor de Neal y que este tenga vía libre para anotar. Lamentablemente el americano falla una bandeja.

Min. 6.40 – Tiempo muerto. Entra Bellas y Sergi se sienta. El equipo todavía permanecería sin anotar algo más de dos minutos y medio.

La lectura de la estadística nos indica que, con García, el Tecnyconta acumuló -6 en total, no dio ninguna asistencia y solo anotó dos puntos (desde el tiro libre). Sin embargo, la simple revisión de un extracto del partido, del peor tramo llevado a cabo por los aragoneses, no hay ni un fallo achacable al balear -en ataque-.

¿De verdad se puede hablar de que Sergi es uno de los problemas del Tecnyconta Zaragoza?

El cambio de paradigma en el baloncesto actual: posición vs función

El baloncesto es un deporte dinámico, y quizá por eso resulta tan atractivo. Dinámico en su juego pero también en su evolución. Probablemente, existen pocas disciplinas que cambien tan rápido y de manera tan frecuente como lo hace el baloncesto.  Fundamentalmente, por las características físicas de los jugadores. Cada generación es más rápida, más alta y salta más que la anterior. Así, los aros se han quedado bajos, el campo pequeño y la línea de triple -que en un principio ni siquiera existía- ahora parece un tiro libre para algunos jugadores.

Esta realidad mutable, en cambio constante, exige a su mismo tiempo nuevas formas lingüísticas que ayuden a explicar y comprender el presente. La tradicional división del baloncesto por posiciones, primero en tres categorías -base, aleros y pívots- y posteriormente en etiquetas más específicas -base, escolta, alero, ala-pívot y pívot- ha quedado obsoleta.

No en vano, ¿en qué categoría se podría incluir a un jugador total como LeBron James? ¿De verdad es Russell Westbrook lo que, tradicionalmente, entendemos como un base? ¿O por el contrario, viendo su función en la cancha, no era Hedo Turkoglu el base de aquellos Magic que llegaron a las Finales en 2009? ¿Es Draymond Green un pívot cuando comparte pista con Curry, Thompson, Iguodala y Durant -antes Barnes- en el llamado ‘quinteto de la muerte’? ¿Y qué es eso de que ahora Marc Gasol anota triples? ¿Además, cómo demonios definimos a superdotados como Giannis Antetokoumpo o Kristaps Porzingis?

Bases de más de dos metros, pívots undersized, jugadores de 2,15 que tiran más de tres que de dos y especialistas defensivos capaces de marcar tanto bases como ala-pívots. Lo que antes podían ser excepciones actualmente es la norma general.  Los esquemas han sido rotos y, como bien explica Andrés Monje en su recomendabilísima serie de artículos ‘Darwinsmo posicional’ -leer partes 1, 2 y 3-, “el juego ha hecho caducar la posición clásica”.

Es por ello que, desde hace mucho tiempo, en Estados Unidos se han generado una serie de términos y conceptos que puedan explicar el zetligst del baloncesto. Algunas de ellas, como por ejemplo ‘combo guard’, han calado profundamente en el espectro FIBA. Otras, sin embargo, son habitualmente obviadas. Las cinco demarcaciones clásicas han quedado obsoletas y lo que cuenta ahora es la función que cada jugador realiza sobre el parqué, así como el encaje que tienen sus habilidades en el global de la plantilla.

Aunque pueda parecer paradójico, el baloncesto parece encaminado hacia una disciplina en la que conviven la hiperespecialización de algunos jugadores con otros capaces de ir mucho más allá de los roles tradicionalmente aparejados a su posición.

El ejemplo más claro se ve en la posición de alero. Aleros son LeBron James y Bruce Bowen. Sin embargo, el primero posee unas funciones reales en pista que difieren, en mucho, con las del segundo. Mientras que ‘The Chosen One’ es, de facto, el organizador de todo equipo en el que ha jugado, lo que actualmente se conoce como un ‘point-forward’, el segundo era un defensor de élite que, además, suponía una amenaza a pies quietos desde la línea de triple, lo que posteriormente se ha llamado un ‘jugador 3D’. Dos aleros, sí, pero dos jugadores completamente diferentes y, además, complementarios, que incluso podrían compartir tiempo en pista a pesar de ocupar una misma demarcación clásica.

El caso Tecnyconta

Después de la salida de Torian Graham del Basket Zaragoza por problemas asociados a su actitud y profesionalidad, el Tecnyconta se encuentra en el mercado en busca de un jugador que complete su plantilla. La marcha de Graham, unida a la llegada de Janis Blums, hacen que, sobre el papel, la posición a reforzar sea la de alero. Así lo ha expresado el propio director técnico del club, Salva Guardia, que ha reconocido haber negociado con jugadores de distinto perfil como Robin Benzing, Carlos Delfino o Ivan Paunic. Todos ellos diferentes entre sí, aunque con una característica común: su posición.

Sin embargo, este jueves 14 de septiembre, el entrenador del equipo, Jota Cuspinera, explicaba en rueda de prensa la posibilidad de que el club firmase un escolta en lugar de un alero.

“Buscábamos un tres con unas características determinadas, pero esas características no las está ofreciendo el mercado. Queremos un tres que tire y que juegue bloqueo directo, un ‘swingman’ pero grande. Pero no lo encuentro. Ante eso, preferimos mirar qué más cosas hay, y el mercado ofrece cosas que nos permiten hacer una estructura de plantilla que a mi me guste y que pueda ser competitiva.

Tenemos dos jugadores a los que poco a poco hay que ir dando salida: Lovro Mazalin y Jonathan Barreiro. Son dos ‘treses’ de 2,04 cada uno, por lo que las circunstancias de defender a ‘treses’ grandes las podemos cumplir con ellos y ahora busco alguien que juegue bloqueo directo y además tire desde fuera”

En las palabras de Cuspinera se extrae como, para él, la función prima por encima de la posición. El técnico, además, introduce el concepto ‘swingman’, que vendría a ser la fusión entre los roles tradicionales del escolta y el alero. Una figura que en la NBA tendría su máximo exponente en Jimmy Butler.

Esta forma de aproximarse al baloncesto, más moderna, no es nueva en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, no desde que Salva Guardia llegase a la entidad aragonesa. Así, el director técnico ya ha realizado diferenciaciones de rol y posición anteriores, como cuando describió su juego interior ideal como: un ‘strecht four’, dos 4,5 y un pívot móvil.

El caso paradigmático, sin embargo, se produjo la temporada pasada con el fichaje de Marcos Knight. Con el equipo en busca y captura de un jugador interior, y más concretamente un pívot que pudiese dar la réplica a Henk Norel, Guardia terminó anunciando por sorpresa la incorporación de Knight, un escolta de 1,85 m. -siendo generosos- y cuya carta de presentación era ser el máximo anotador de la BBL. Aquello, que sobre el papel no tenía pies ni cabeza, se justificaba en la capacidad reboteadora de Knight, que promedió 6,2 capturas en los seis partidos que disputó como rojillo.

Más allá de lo acertado o no de la decisión, de si Knight es buen jugador o si de verdad era la mejor opción que presentaba el mercado, lo cierto es que marcó un camino en el que, para la actual dirección deportiva del Tecnyconta, la función se impone a la posición.