Gary Neal; ¡MVP!

¡MVP! ¡MVP! ¡MVP! El público del pabellón Príncipe Felipe lo tenía claro y poseía razones para ello. Gary Neal podría haber sido el MVP de la Liga Endesa, aunque no lo fue. En su lugar, el galardón acabó en manos de Luka Doncic. Una designación que, probablemente, le granjee a la Liga un mayor impacto global, aunque a orillas del Ebro deja un poso amargo. No solo por la sensación de agravio con el héroe local, sino porque lo conseguido por el de Baltimore esta temporada parece incluso más complicado que ganar la liga regular con el Real Madrid.

Llegó por casualidad y a última hora, debido a la baja causada por Torian Graham dada a su mala adaptación a la vida en Europa. Y, sin embargo, Gary Neal es el principal responsable de que Zaragoza siga observándose como una ciudad ACB. Tal cual. El baloncesto es un deporte de equipo, pero toda fórmula que hubiese excluido al norteamericano de la ecuación hubiese terminado con el conjunto aragonés de regreso a la Liga LEB.

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Su importancia en el conjunto zaragozano está fuera de toda duda. Tal es así que es el jugador que más tiempo ha permanecido en pista de toda la Liga Endesa, con 30,28 minutos por partido de media, así como el máximo anotador de la competición, promediando unos increíbles 20,6 tantos por encuentro. El dato no es baladí, pues si tomamos como referencia los diez últimos años solo Rudy Fernández en la 2007/08, con 21,2 puntos por partido, y Edwin Jackson la temporada pasada, con 21,4, han conseguido el galardón de máximo artillero superando la veintena por partido.

Su ‘usage’, esto es el porcentaje de jugadas en las que interviene un jugador mientras permanece en la pista, es de un 29,6%, el tercero más alto de toda la competición solo por detrás de Nemanja Nedovic y Sylven Landesberg. Gary Neal ha sido el alfa y el omega del Tecnyconta Zaragoza 2017/18.

Todo ello, con un acierto alucinante. Neal ha terminado la temporada con una carta de tiro irreal, que incluye un 42,52% en tiros de tres, un 51,60% en tiros de dos y un estratosférico 92,86% en tiros libres (especialmente si se tiene en cuenta que ha visitado la línea de personal en 182 ocasiones). Porcentajes de otro mundo, especialmente para un jugador que ha asumido tantos tiros como él.

Así se puede observar en el siguiente cuadro, en el que figuran aquellos jugadores que han efectuado 350 tiros de campo. De este selecto club, solo el escolta de Fuenlabrada Marko Popovic ha logrado terminar con un porcentaje de tiro efectivo superior. Esta estadística, recordemos, pone en valor el acierto en tiros de dos y tiros de tres, ajustando la mayor dificultad que supone el lanzamiento triple.

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Las exhibiciones han sido de videojuego. En total, Neal acumula siete partidos habiendo anotado 30 puntos o más. Landesberg, su gran rival por el cetro de máximo anotador, solo ha logrado sobrepasar la barrera de los 30 puntos en dos ocasiones (una de ellas fue la exhibición de 48 puntos en el Palau eso sí), mientras que Thornike Shengelia, quien ha terminado la Liga como tercer máximo anotador, no acumula ninguna actuación por encima de los 30.

Aunque lo realmente importante es que cuatro de esos siete ‘monster games’ se tradujeron en victoria del equipo rojillo. Esto es, a diferencia de otros superanotadores que pueden buscar el beneficio propio o maquillar la estadística, cada vendaval ofensivo llevado a cabo por Neal tenía el propósito de contribuir al bien común.

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Del juego de Neal también se destaca su capacidad para encontrar al compañero. El norteamericano, que ha debido lidiar con defensas dobles en casi todos sus partidos, ha aprovechado la atracción que su figura genera en pista para promediar 3,2 asistencias por partido. Un numero muy elevado, similar por ejemplo al del base titular del equipo, Tomás Bellas (3,5). De hecho, el número es tan alto que es capaz de compensar uno de los grandes puntos negros del estadounidense a lo largo de la temporada: las pérdidas de balón.

Estadísticamente, Neal es el jugador que más balones ha perdido de la ACB, con un promedio de 2,97 pelotas extraviadas por partido. Sin embargo, gracias a su capacidad pasadora, el escolta consigue mantener su ratio de asistencias/pérdidas en positivo, minimizando así el daño.

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¿Y qué hay de la defensa? No es un secreto que el apartado defensivo ha sido el único lunar negro en el juego de Neal esta temporada. El jugador, de 33 años y que llegó a Zaragoza después de un año prácticamente en blanco, tardó en encontrar la forma física y, gracias a su prodigioso talento para sumar en ataque, y a la necesidad del equipo porque estuviese en pista el mayor número de minutos posible, quizá alguna vez se dosificó cuando el balón estaba en campo propio.

Aún así, tal y como muestra el rating neto, esto es la resta entre el rating ofensivo de un jugador, formado por el número de puntos conseguido por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, el número de puntos encajados, demuestra que, una vez más, Gary Neal logra compensar lo que resta detrás con lo que aporta en ataque.

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Gary Neal ha sido cuatro veces jugador de la jornada y tres veces MVP del mes (noviembre, febrero y abril). Además, ha sido incluido en el mejor quinteto de la Liga, junto a titanes como Luka Doncic, Landesberg, Shengelia y Henk Norel, y ha recibido el trofeo al máximo anotador de la competición. Y, sin embargo, todo ello parece poco. Porque para Zaragoza, Gary Neal debió ser el MVP de la Liga Endesa. Porque sin él, la capital de Aragón no sería ciudad ACB y, quizá, hubiese vuelto a perder a su equipo profesional de baloncesto masculino.

Nota: 10/10

Janis Blums, la decepción letona

La ACB no es país para viejos. Al menos, con Janis Blums no ha tenido piedad. El letón, internacional que participó con su país en el último Eurobasket con un papel destacado, ha fracasado flagrantemente en su regreso a la competición española, esa en la que llegó a acumular cuatro temporadas a buen nivel tiempo atrás. Amigo personal del director técnico de la entidad, Salva Guardia, la llegada del veterano escolta a finales de agosto pudo parecer una apuesta sobre seguro en una plantilla repleta de opciones de riesgo. Nada más lejos de la realidad. Si se buscaba fiabilidad, el patinazo ha sido de órdago.

Quizá por la falta de descanso, a diferencia del resto de sus compañeros no ha parado durante las llamadas ventanas FIBA, quizá por razones que se escapan al conocimiento del que ve al equipo desde fuera, el letón ha ido desapareciendo paulatinamente de la rotación del Tecnyconta Zaragoza hasta convertirse en un jugador meramente residual. Así lo expresan los 4,4 minutos de juego que ha promediado en las últimas cinco jornadas (a falta de contabilizar la jornada 34, todavía por jugarse al momento de escribir estas líneas).

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¿Y su juego cuando ha estado en pista? Pues triples y más triples, como tampoco podía ser de otra forma. Así, el 76,4% de los tiros a canasta ejecutados por Janis Blums ha sido desde más allá del 6,75. Además es, obviamente, el jugador del Tecnyconta que más lanzamientos de tres puntos ha intentado en esta temporada, con un total de 147.

En total, Blums es el decimocuarto jugador que más lanzamientos de tres puntos ha realizado en la Liga ACB. No obstante, cabe reseñar que el resto de competidores han gozado de mucho más tiempo de juego que él. De hecho, si se divide el número de lanzamientos de triples intentados por el número de minutos disputados, Blums asciende a la tercera posición, con 0,25 intentos por minuto jugado. Solo Marko Popovic, con 0,31 intentos por minuto, y Sasu Salin, con 0,29 tentativas, han cargado el brazo más que él.

Su porcentaje de acierto, 34%, puede resultar discreto, aunque tampoco es dramático. También es verdad que, si observamos el tanto por cierto de acierto de aquellos jugadores que se han jugado más de 140 triples en lo que va de temporada (recordemos, a falta de un partido por disputarse), el letón aparece más cerca del furgón de cola que de la zona noble.

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¿Y fuera de los triples? La nada más absoluta. Una vez excelso defensor, Salva Guardia llegó a decir de él que podría optar al premio a defensor del año. Sin embargo, dejando la maldad a un lado, se puede afirmar que el concurso del letón no ha supuesto ningún salto de calidad en un, por otro lado, más que débil sistema defensivo. Tampoco en ataque.

El dato del rating neto, en su caso es demoledor. Para hacer una muestra más fiable, aunque es recomendable tener siempre ciertas reservas a la hora de tratar este tipo de datos, vamos a seleccionar solo a aquellos jugadores que han jugado 20 partidos o más con el Tecnyconta y que, además, promedian más de 15 minutos por encuentro. Así, haremos la resta entre el llamado rating ofensivo, esto es los puntos creados por un jugador por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, los puntos anotados por el rival por cada 100 posesiones cuando el jugador está sobre el parqué. Seguramente, el dato de Blums nos ayude a comprender un poco más porque casi todo el mundo le adelantó en la rotación durante las jornadas finales.

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Janis Blums llegó en verano a Zaragoza con aires de salvador, recordemos que en aquel punto todavía no estaba prevista la llegada de Gary Neal a la capital aragonesa, y se marcha, en el mejor de los casos, por la puerta de atrás. Triste epitafio para un jugador cuya carrera no se ve reflejada en su última temporada en ACB.

Nota: 2/10

Paul Stoll; víctima de la urgencia

Importancia y urgencia son dos conceptos que van de la mano, aunque es conveniente diferenciarlos. Así, la importancia viene definida por las consecuencias, especialmente si hablamos de la toma de decisiones, mientras que, por su parte, la urgencia está marcada por el tiempo, o, mejor dicho, por la ausencia del mismo.

Cuando el Tecnyconta Zaragoza perdió definitivamente a Bo McCalebb, el 1 de marzo de 2018, importancia y urgencia jugaron su tradicional pulso en la elección de su sustituto. El cuadro aragonés necesitaba reemplazar al que, hasta el momento, era su segundo jugador más valorado (importancia), pero, además, debía hacerlo a la menor brevedad, pues la ACB no espera a nadie y una jornada tirada a la basura puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, especialmente cuando tu lucha es la de evitar el descenso (urgencia).

El 7 de marzo de 2018, el Tecnyconta Zaragoza anunciaba la contratación de Paul Stoll. No obstante, es importante recalcar otro hecho para poner en contexto la decisión. El 4 de marzo Jarvis Varnado cayó lesionado frente a Baskonia, abriendo así la puerta a la contratación de un jugador extracomunitario. Rendija por la que finalmente se coló el base estadounidense con pasaporte mexicano.

La decisión final se había tomado en tres días. La urgencia se había impuesto.

Stoll llegó a Zaragoza envuelto en dudas. Salva Guardia dijo de él que “tenía muchas ganas por jugar en la Liga Endesa y aunque su caché es alto hemos tenido la suerte de traerlo”. Poco después trascendió que se había sometido a una operación de rodilla a principio de temporada y que por ello estaba sin equipo. Finalmente se supo que compartía representante por Bo McCalebb, por lo que su llegada pudo responder a una compensación propuesta por la marcha del macedonio más que al convencimiento de que era el jugador ideal, ya que la primera opción siempre había sido Dylan Ennis.

Lo cierto es que el internacional mexicano nunca se asentó como una alternativa fiable en el puesto de base. Al menos, no a la altura de sus dos predecesores en el puesto (Sergi García y Bo McCalebb). Así se observa en los minutos otorgados por Pep Cargol, con una media de 14,4 minutos jugados por partido al cierre de estas líneas. Sin duda, la falta de minutos determina su producción sobre el parqué. Stoll se ha exhibido como un base espectacular, capaz de dejar highlights cada vez que comanda el ataque, pero al que con frecuencia se le han achacado flagrantes desconexiones endefensa.

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Puede parecer anecdótico que en los dos partidos que más tiempo ha pasado en la cancha, en casa frente al Bilbao Basket y fuera contra Unicaja, hayan supuesto dos triunfos aragoneses, claves para la consecución de la permanencia en ACB. Sin embargo, el dato ilustra con fidelidad lo que ha echado de menos el equipo el tener un sustituto de garantías para Tomás Bellas (la importancia, una vez más). En su favor, se podría decir que Paul Stoll rara vez ha jugado minutos de la basura. Al contrario. Si ha estado en pista, ha sido porque el equipo estaba funcionando con él.

Numéricamente, la muestra es demasiado reducida para sacar conclusiones palmarias. Sus 5,1 puntos por partido lo sitúan como la novena opción ofensiva del equipo de entre los que han terminado la temporada, demasiado poco para un jugador de claro corte atacante. De hecho, Stoll ha encontrado muy complicado imponerse en la ACB. El hecho de que el 76,4% de los tiros que ha efectuado hayan sido triples, números más propios de un especialista, ejemplifica lo difícil que ha encontrado, por ejemplo, atacar el aro. Su físico, muy menudo para el estándar de la liga, le ha hecho sufrir en el cinco contra cinco, permitiéndole momentos de brillo únicamente cuando el contraataque se imponía en el encuentro.

En el haber, que lo hay, su capacidad para encontrar al compañero. Sus 2,8 asistencias por partido, que quizá no puede parecer mucha cosa a simple vista, aumentan a unas impresionantes 7,1 si se proyectan a 36 minutos. Para ponerlas en contexto, esta sería la octava mejor marca de la Liga, por delante de jugadores como Jaime Fernández, Andrew Albicy o Facundo Campazzo. La cifra es tan alta que, a pesar de acumular varias pérdidas, 1,3 por partido, solo Neal y Bjelica han extraviado más balones, le permite tener un ratio asistencia/pérdida de 2,2 (por ponerlo en contexto, Bellas firma 2,6 en dicha estadística).

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Lo último que llama la atención de Stoll es su curva de aprendizaje. A pesar de que, como siempre, la muestra es pequeña, y sin analizar el último partido en casa de FC Barcelona, se puede observar como el mexicano ha ido ganando importancia en el equipo, tanto en minutos en pista como en valoración, después de tocar fondo en Murcia. Aquel partido coincidió con la llegada de Dylan Ennis al equipo, que en principio debía dejarle en un papel residual. Sin embargo, Stoll se repuso a la competencia y, unido a la preferencia de Cargol por colocar al canadiense como escolta, ha terminado el curso con cierta relevancia en los partidos.

La conclusiones en su caso, no obstante, parecen claras. Con Stoll premió la urgencia de contar con un base para suplir a McCalebb, pero no se tuvo en cuenta la importancia del macedonio del equipo. Con la etiqueta de jugador de “caché alto” puesta por el Director Técnico del club, el internacional por México no ha logrado pasar de jugador de rotación, con algunas actuaciones para olvidar por el camino. Más allá de acciones puntuales, su concurso en el equipo ha bordeado la irrelevancia y parece difícil que continue un año más en ACB.

Nota: 3/10.

Tomás Bellas; el último servicio del capitán

No es oficial pero parece claro que esta podría haber sido la última temporada de Tomás Bellas en el Basket Zaragoza. Al menos, de una primera etapa, pues el futuro es incierto y en opinión del que escribe nada está escrito. Aquel al que bautizaron como Capitán Bellas en su etapa en Gran Canaria le ha tocado navegar las aguas más turbulentas en la historia del club aragonés. Nada sencillo para un jugador que, independientemente del entorno o su nivel de juego, siempre ha mostrado un compromiso con la entidad que nadie puede negar. Equivocadamente o no, Bellas siempre ha intentado hacer lo que consideraba mejor para el equipo y solo por ello nunca será uno más de todos los jugadores que han vestido la casaca rojilla a lo largo de estos años.

Pero el temporal ha sido fuerte. La mejor muestra de ello son los otros cuatro bases que le han acompañado en la posición de uno a lo largo de la temporada. Inestabilidad máxima en una demarcación que, por definición, debería ser la más centrada. Bellas ha sido la única constante en un mundo de incertidumbres. De hecho, sus 26,4 minutos por partido le convierten en el segundo jugador más utilizado del Tecnyconta, solo por detrás de Gary Neal, y, lo que es más significativo, en el noveno jugador que más tiempo ha estado en cancha de toda la Liga.

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Tal y como se puede observar en el gráfico, solo la llegada de un tótem del baloncesto europeo como Bo McCalebb le redujo la carga de responsabilidad. En total, Bellas acumula nueve partidos jugando 30 minutos o más. En líneas generales, se podría decir que ha estado muy solo.

No obstante, no se debe negar la realidad. La temporada de Bellas, como la de todo el equipo, ha sido más bien mala. Si tomamos el PER como medida orientativa para medir la eficiencia de un jugador, podemos observar como la 2017/18 sería la peor temporada de Tomás Bellas en Zaragoza. Peor, incluso, que el curso pasado, cuando unos problemas físicos le condicionaron su rendimiento durante todo el año. Y, sobre todo, muy lejos de sus dos últimas temporadas en Gran Canaria, en las que fue uno de los bases punteros de la competición y le granjearon un sabroso contrato en la ciudad del cierzo.

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De hecho, si proyectamos la estadística a 36 minutos por partido y comparamos el rendimiento de Bellas con el resto de bases titulares de la ACB, se puede observar como el madrileño no logra destacar ni en puntos producidos ni en asistencias repartidas por minuto. De hecho, se queda en el furgón de cola en ambos apartados.

Evidentemente la estadística requiere un contexto y el Tecnyconta 2017/18 ha resultado un entorno muy especial. La presencia de Gary Neal, el jugador que más minutos ha disputado de la liga y el tercero en toda la competición que más balón ha acaparado en ataque, con un 29,6% de usage, hacen que el protagonismo de Bellas se haya visto ampliamente reducido, especialmente en ataque. Esto también le sucede, por ejemplo, a Gregory Vargas, de Fuenlabrada, quién, al compartir backcourt con Marko Popovich, también ve minimizada su influencia en el juego de ataque de su equipo.

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Queda la defensa, claro. Un apartado prácticamente imposible de cuantificar. Es ahí donde el madrileño se ha ganado el pan. Tanto para Jota Cuspinera, como para Pep Cargol después, Bellas ha resultado el defensor exterior más fiable en un equipo que, por otro lado, ha sido un auténtico agujero negro en su conjunto. Así se ha visto en los numerosos minutos que ha compartido no solo con Gary Neal, sino con cualquiera de los bases que han pasado por la plantilla a lo largo del año.

Decíamos al principio que esta ha sido, probablemente, la última temporada de Tomás Bellas en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, de esta hipotética primera etapa. Podría decirse que ha sido amarga, aunque la salvación lograda con dos jornadas de antelación ha reducido cualquier daño mayor. La nave, pues, ha llegado a buen puerto, por lo que puede descansar su capitán.

Nota: 5/10

El regreso del Caballero Oscuro

Zaragotham, 2018 de un presente ucrónico. Han pasado diez partidos desde que Gary Neal fue nombrado MVP de noviembre. Diez partidos que bien parecen diez años. Diez partidos traducidos en nueve derrotas y una sola victoria.

Robin ya no está, una muerte en la familia se lo llevó demasiado pronto. Valencia Basket, el Joker obsesionado por todo aquello que huela a Basket Zaragoza, apartó a Sergi García de su proverbial destino.

El largo invierno de resultados también se llevó por delante toda esperanza previamente generada. Por el camino, Jota Cuspinera pasó de ser el rostro de la ilusión a héroe caído totalmente superado por la situación. El prometedor fiscal del distrito Harvey Dent ahora era el villano Dos Caras, lo que le acabó acarreando su salida del club.

¿Quién podría salvar a la ciudad?

Frente al caos absoluto, solo un hombre parece resignado a mantener el orden. Con semblante visiblemente cansado pero gesto sereno, Pep Cargol, ascendido a comisario por las circunstancias, se niega a dar todo por perdido. Aunque su papel en primera línea pudiese parecer temporal en primera instancia, una mera transición hasta la llegada de un futuro entrenador que salve el día y lidere el nuevo proyecto, será fundamental. Viejo aliado del murciélago, Cargol es consciente de que un posible regreso de Batman necesita unas condiciones óptimas en Zaragotham City para ser efectivo.

Y una tormentosa noche de domingo Batman regresó.

Más viejo, menos ágil pero mucho más sabio. Gary Neal encarna el perfecto Batman crepuscular. No es, desde luego, aquel superhéroe que anotó 24 puntos en el tercer partido de las Finales NBA de 2013. Sin embargo, consciente de sus limitaciones, es capaz de regular sus esfuerzos y batir el récord anotador del Basket Zaragoza en la Liga Endesa.

Contra Obradoiro, Neal consiguió un nuevo MVP de la jornada tras terminar el encuentro con unos impresionantes 36 puntos y 33 de valoración, que incluyen un no menos increíble 6/9 en lanzamientos triples.

El regreso del Caballero Oscuro es un hecho. La noticia ha recorrido las calles y Zaragotham ya es consciente del hecho. La batalla todavía no está ganada, desde luego. De hecho, todavía quedan varios tomos para descubrir si Batman será el único hombre capaz de derrotar al Superman que supone el descenso a la LEB, pero por primera vez en mucho tiempo la ciudad ha recuperado la fe.

 

Última posesión y tres arriba en el marcador; ¿falta o defensa?

Última posesión del partido, tu equipo va tres arriba en el marcador y el rival tiene el balón; ¿defender o hacer falta?

Para muchos, la opción está clara. Muy clara, de hecho. Falta, dos tiros libres para el rival, algún segundo descontado por el camino y, en el peor de los casos, ventaja de un punto y posesión.

Sin embargo, no se trata de una decisión unánime.

No lo fue, por ejemplo, en el pasado Tecnyconta Zaragoza – Estudiantes. Cuando, al final de la primera prórroga, con ocho segundos en el cronómetro y saque de banda para los colegiales, los aragoneses permitieron el más que previsible intento triple de Sylven Landesberg. ¿El resultado? Triplazo del máximo anotador de la Liga Endesa que llevaba al encuentro a su segundo tiempo extra.

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Visto desde la grada, existía la duda de si había decisión del banquillo o del jugador, que una vez iniciada la acción hubiese optado por no usar las manos e intentar puntear el más que previsible lanzamiento de la estrella estudiantil. Sin embargo, revisando el tiempo muerto por televisión, queda claro que no hubo orden explícita de hacer falta.

En rueda de prensa, Jota Cuspinera, que quiso alabar la actuación de Jonathan Barreiro a lo largo del encuentro (10 puntos, 4 rebotes en 25 minutos de juego), se refirió a dicha acción:

“Es un jugador que comete errores de jóvenes. El triple que deja a Landesberg al final es error de joven. No me importa. Bueno, me importa pero es joven. Tiene 20 años, los va a cometer”

Pero cuál fue el error de juventud: ¿no tener la iniciativa propia de hacer falta, o haber dado espacio suficiente al letal Landesberg para que efectuara su lanzamiento?

Dado que no hubo orden previa de mandar al norteamericano a la línea de tiros libres, la repuesta parece clara. Sin embargo, ¿tiene sentido no haber hecho falta por convicción?

A este respecto, la defensa más famosa se sustenta en el estudio que Ken Pomeroy, pionero en el uso de la estadística avanzada para analizar el baloncesto universitario en Estados Unidos, publicó en su blog en 2012.

En él, Pomeroy recogía una sorprendente conclusión. Después de 814 partidos analizados, el 93,5% de los equipos que habían optado por defender habían ganado el partido, mientras que el porcentaje de victorias lograda por aquellos equipos que habían optado por hacer falta era ligeramente menor, el 92%. La diferencia es mínima, aunque se decanta por aquellos que deciden defender. ¿Por qué?

1.- El bajo porcentaje de acierto

Según encontró Pomeroy, solo el 16% de los lanzamientos triples analizados durante su estudio habían conseguido forzar la prórroga. Se trata, por tanto, de una opción de bajo riesgo para el equipo que decide defender. Esto se debe, principalmente, a que se trata de una jugada fácilmente anticipable por la defensa, ya que el rival apenas posee capacidad de elección.

Con el cronómetro apretando, el triple es la única opción y, además, resulta fácil predecir quién será el encargado de jugárselo. De hecho, si analizamos la jugada del Tecnyconta – Estudiante vemos como Barreiro llega a tiempo para puntear el intento de Landesberg, y solo un pequeño instante de duda del gallego le permite al colegial armar el brazo.

2.- Riesgo cero de derrota sobre la bocina

Esto puede parecer una perogrullada, aunque no lo es. Al final, el lanzamiento de Landesberg no suponía la victoria del Estudiantes. De hecho, aunque entró, el Estudiantes terminó perdiendo el partido. De esta manera, en el peor escenario, el partido se va a la prórroga, o a la segunda prórroga como pasó el domingo. El equipo que decide defender tiene, por tanto, opción de reaccionar durante el tiempo extra.

Sin embargo, si el equipo opta por llevar al rival a la línea de tiros libres, el riesgo de derrota instantánea se convierte en real. Dos escenarios posibles:

2.1.- Posibilidad de tiro libre + rebote ofensivo

Según recoge Pomeroy, la posibilidad de rebote ofensivo tras tiro libre aumenta sensiblemente cuando la victoria está en juego. Normalmente, el 20% de los rechaces tras tiro libre suelen acabar en manos del equipo atacante, un porcentaje que se incrementa hasta el 40,6% cuando se trata de la última oportunidad.

2.2.- Carrusel de faltas

El otro escenario negativo para el equipo que opta por hacer falta es que el partido entre en un carrusel de faltas, un escenario imprevisible y mucho más difícil de controlar.

En la segunda prórroga se vivió una situación semejante cuando, con 100-97 en el marcador y 12 segundos por jugarse, Landesberg recibió el balón.

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Tecnyconta, una vez más, optó por defender de la mano de Barreiro, que esta vez denegó el triple. Para sorpresa de muchos, y gracias al mayor margen de maniobra que le ofrecía el cronómetro, el máximo anotador de la Liga Endesa optó por penetrar, probablemente buscando el contacto con De Jong. Sin embargo, el pívot franco-holandés le denegó el paso de manera limpia y el triunfo se quedó en Zaragoza.

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Batman y Robin

 

“Las personas necesitan ejemplos drásticos para salir de la apatía. Como hombre soy de carne y hueso, pueden matarme o destruirme. Pero como símbolo puedo ser invencible… puedo ser inmortal”.

Bruce Wayne. Batman Begins (2005)

 

Zaragotham, 2017. Una ciudad antaño vanguardista y esplendorosa se encuentra sumida en la más profunda de las depresiones. Son días oscuros, tenebrosos, en los que la entropía del presente resulta inquietante y el futuro se muestra más incierto que nunca. El miedo es real y afecta a todos los estamentos por igual. El pesimismo es el estado anímico preponderante y parece imposible escapar a él. Especialmente, porque la esperanza es sólo un acto de fé.

No hay palabras de un mejor porvenir que parezcan aliviar la situación. Hace falta algo más. Hechos. Luz. Algo.

Nunca sabremos qué hubiese ocurrido de haberse seguido el guión original, y la verdad da igual. La casualidad, el destino o el saber hacer, o más probablemente los tres factores combinados en porcentajes indeterminados, han encontrado un salvador para Zaragotham, y eso es lo que importa. Más que un hombre, un símbolo. El recordatorio sobre el parqué de que la grandeza de la ciudad permanece latente, a la espera de alguien que guíe sus pasos.

Gary Neal ha transformado al Tecnyconta Zaragoza. Y, con él, a la ciudad que lo apoya. Una metrópoli que presume de tener el baloncesto entre sus pilares fundacionales, pero que fue capaz de quedarse sin él durante siete largos inviernos. El miedo a que la historia repita sus caprichos cíclicos siempre estará ahí, pero con superhéroes dispuestos a dar un paso adelante es más fácil obviarlo.

La exhibición de Neal frente a Iberostar Tenerife queda para la historia del baloncesto zaragozano. Sus 30 puntos en 14 minutos del segundo tiempo valen mucho más que el MVP de la jornada en la ACB. Significan esperanza. Todo un flechazo que ha puesto al basket en la primera plana local, en una época cuyo seguimiento a través de televisiones de pago hace que el acercamiento del aficionado requiera de un esfuerzo proactivo por su parte.

A diferencia de lo que sucedía con el Caballero Oscuro durante la segunda entrega de la trilogía dirigida por Christofer Nolan, Gary Neal no es sólo el héroe que la ciudad se merece, sino también el que la ciudad necesita. Un héroe crepuscular, sí, pero que bajo su actual uniforme rojo sangre todavía porta aquella armadura negra y plata con la que logró anotar 24 puntos durante el tercer partido de las Finales de la NBA de 2003.

Además, este Batman no trabaja solo. A pesar de lo que esos aclarados constantes en ataque puedan indicar, Neal se hace acompañar por un Robin de 20 años capaz de sostener al equipo a la espera de que el Caballero Oscuro se zafase de la trampa de las tres faltas personales impuesta por el Acertijo durante la primera parte. En otras circunstancias, Sergi García ya podría volar solo bajo el nombre de Nightwing. Sin embargo, Zaragotham lo necesita al lado del hombre murciélago. Y, esto, sin duda, es lo más destacado del chico maravilla.

Durante la primera mitad, con el equipo ahogado por la defensa impuesta por el Iberostar, a la sazón considerada la mejor de la Liga, García consiguió mantener al equipo en la contienda gracias a su habilidad anotadora. Después del descanso, y ya que con Batman a pleno rendimiento, le ofreció soporte en tareas más oscuras. Un tapón espectacular a Llompart, que ilustra a la perfección el cambio generacional, y un rebote ofensivo que certificó el triunfo local, quedan para la posteridad como el complemento ideal a la exhibición de Neal. Batman y Robin habían salvado a la ciudad.

 

“Veo surgir de este abismo una ciudad hermosa y un pueblo inteligente. Veo las vidas, por las que hoy doy la mía, tranquilas, útiles, prósperas y felices. Veo que tengo un santuario en esos corazones. Y también en los de sus descendientes, de generación en generación. Esto que hago es mejor, infinitamente mejor, que cuánto he hecho. La paz que ahora me espera, es una paz infinitamente mayor que la que he conocido hasta ahora”.

James Gordon. The Dark Knight Rises (2012)

 

 

¿Se atasca el Tecnyconta con Sergi García en pista?

Sensación de alivio en la parroquia rojilla tras la derrota del Tecnyconta en Santiago por 80-76 el pasado sábado. Aunque resulte paradójico, el resultado negativo ha sido acogido mayoritariamente como buenas noticias, pues las expectativas generadas durante la pretemporada apuntaban a un desastre que no se llegó a producir. Por contra, el equipo de Jota Cuspinera se mostró capaz de competir, nunca perdió la cara al partido y varios jugadores enseñaron esa versión idílica de sus capacidades que espera cada aficionado cuando se anuncia su fichaje.

En líneas generales, se puede afirmar que figuras como Dragovic (16p, 5r y 21v), Neal (16p), Blums (17p y 13v con 4/7 en triples), Barreiro (6p con un sólido 2/3 en triples), Suárez o De Jong (ambos en su papel de jugadores de rotación) salieron reforzadas de Fontes do Sar.

Pero claro, el partido se perdió y hay que buscar razones por las que el casillero de victorias permanece a cero. Máxime, cuando el Obra no dio muestras de ser un equipo muy superior y todo parece indicar que acompañará a los zaragozanos en el grupo que ha de luchar por evitar el descenso.

La crítica de aficionados y prensa, tendente siempre a analizar el juego como una suma de individualidades, subraya en negativo en el papel desarrollado por los dos bases del equipo, así como el poco impacto que Jarvis Varnado, hasta la llegada de Gary Neal presunta estrella del equipo, tuvo en el partido. Lo cierto es que la estadística es clara. Entre Bellas y García sumaron 4 puntos, 6 asistencias (todas ellas logradas por Bellas) y 3 de valoración (también aportados por el ’11’ rojillo). Números pobres que prueban la necesidad de mejora en el ‘uno’.

Sin embargo, a pesar de ello, el equipo pareció funcionar durante, al menos, tres cuartos. Se vio una defensa intensa, con ayudas y muchas menos desconexiones que en la pretemporada. En ataque, el equipo jugaba rápido, con posesiones cortas y porcentajes de acierto más que interesantes. Así, al término del tercer cuarto, los rojillos mandaba por 56-61.

Lamentablemente, al inicio del último acto todo se torció. El Tecnyconta entró en barrena y, tras un parcial en contra de 12-1, la derrota se percibió como la opción más probable. Varios son los ojos que miran a Sergi García como máximo responsable, no en vano era el director de juego en pista.

La estadística es demoledora en su contra pero, ¿realmente es el responsable del atasco que sufrió el equipo?

Veamos las posesiones ofensivas jugadas por el Tecnyconta durante dicho parcial:

Min 9.41 – Sergi ordena un sistema y acto seguido se va a una esquina. La jugada termina con penetración de Blums, falta sobre el letón y dos tiros libres que suponen el único punto de los aragoneses durante el parcial.

Min 9.02 – El balón vuelve a Blums, que actúa de facto como generador una vez más. Pérdida del letón cuando intentaba jugar pick’n’roll con Suárez.

Min 8.30 – Contraataque defectuoso que Michalak termina con un triple porque sí. Acto seguido, el polaco se va al banco.

Min 8.25 – Sergi, el base, saca de banda. Balón a Blums que se juega un triplazo de ocho metros y con un defensor encima. Falla.

Min 8.11 – Afortunadamente, Suárez coge el rebote ofensivo. Éste se la da a Sergi, que penetra. Después de saltar, el joven balear dobla a De Jong, que está solo bajo canasta. El internacional holandés falla incomprensiblemente lo que hubiese sido una asistencia de libro. “Este tipo de fallos mata el esfuerzo del equipo”, dice Piti Hurtado en la retrasmisión.

Min 7.49 – Neal, que acaba de entrar en pista, sube la bola. Se la da a Sergi, que vuelve a penetrar. En el último momento vuelve a doblar el balón, en esta ocasión a Suárez, que está libre de marca en la línea de triple. El ala-pívot, a pies quietos, falla  un lanzamiento que para un especialista como él es lo más parecido a un tiro libre. Sergio sigue con cero asistencias; ¿pero es realmente su culpa?

Min 7.27 – Neal vuelve a subir la bola, le hacen falta y Sergi saca de banda. ¿De verdad es Sergi el base? La jugada termina con una penetración lastimosa de Varnado, que se lleva un tapón.

Min 7.05 – Ahora sí, Sergi sube la bola y recibe falta de Laksa en la presión. Acto seguido, el sistema consiste en darle la pelota a Varnado en el poste alto, bloquear al defensor de Neal y que este tenga vía libre para anotar. Lamentablemente el americano falla una bandeja.

Min. 6.40 – Tiempo muerto. Entra Bellas y Sergi se sienta. El equipo todavía permanecería sin anotar algo más de dos minutos y medio.

La lectura de la estadística nos indica que, con García, el Tecnyconta acumuló -6 en total, no dio ninguna asistencia y solo anotó dos puntos (desde el tiro libre). Sin embargo, la simple revisión de un extracto del partido, del peor tramo llevado a cabo por los aragoneses, no hay ni un fallo achacable al balear -en ataque-.

¿De verdad se puede hablar de que Sergi es uno de los problemas del Tecnyconta Zaragoza?

El cambio de paradigma en el baloncesto actual: posición vs función

El baloncesto es un deporte dinámico, y quizá por eso resulta tan atractivo. Dinámico en su juego pero también en su evolución. Probablemente, existen pocas disciplinas que cambien tan rápido y de manera tan frecuente como lo hace el baloncesto.  Fundamentalmente, por las características físicas de los jugadores. Cada generación es más rápida, más alta y salta más que la anterior. Así, los aros se han quedado bajos, el campo pequeño y la línea de triple -que en un principio ni siquiera existía- ahora parece un tiro libre para algunos jugadores.

Esta realidad mutable, en cambio constante, exige a su mismo tiempo nuevas formas lingüísticas que ayuden a explicar y comprender el presente. La tradicional división del baloncesto por posiciones, primero en tres categorías -base, aleros y pívots- y posteriormente en etiquetas más específicas -base, escolta, alero, ala-pívot y pívot- ha quedado obsoleta.

No en vano, ¿en qué categoría se podría incluir a un jugador total como LeBron James? ¿De verdad es Russell Westbrook lo que, tradicionalmente, entendemos como un base? ¿O por el contrario, viendo su función en la cancha, no era Hedo Turkoglu el base de aquellos Magic que llegaron a las Finales en 2009? ¿Es Draymond Green un pívot cuando comparte pista con Curry, Thompson, Iguodala y Durant -antes Barnes- en el llamado ‘quinteto de la muerte’? ¿Y qué es eso de que ahora Marc Gasol anota triples? ¿Además, cómo demonios definimos a superdotados como Giannis Antetokoumpo o Kristaps Porzingis?

Bases de más de dos metros, pívots undersized, jugadores de 2,15 que tiran más de tres que de dos y especialistas defensivos capaces de marcar tanto bases como ala-pívots. Lo que antes podían ser excepciones actualmente es la norma general.  Los esquemas han sido rotos y, como bien explica Andrés Monje en su recomendabilísima serie de artículos ‘Darwinsmo posicional’ -leer partes 1, 2 y 3-, “el juego ha hecho caducar la posición clásica”.

Es por ello que, desde hace mucho tiempo, en Estados Unidos se han generado una serie de términos y conceptos que puedan explicar el zetligst del baloncesto. Algunas de ellas, como por ejemplo ‘combo guard’, han calado profundamente en el espectro FIBA. Otras, sin embargo, son habitualmente obviadas. Las cinco demarcaciones clásicas han quedado obsoletas y lo que cuenta ahora es la función que cada jugador realiza sobre el parqué, así como el encaje que tienen sus habilidades en el global de la plantilla.

Aunque pueda parecer paradójico, el baloncesto parece encaminado hacia una disciplina en la que conviven la hiperespecialización de algunos jugadores con otros capaces de ir mucho más allá de los roles tradicionalmente aparejados a su posición.

El ejemplo más claro se ve en la posición de alero. Aleros son LeBron James y Bruce Bowen. Sin embargo, el primero posee unas funciones reales en pista que difieren, en mucho, con las del segundo. Mientras que ‘The Chosen One’ es, de facto, el organizador de todo equipo en el que ha jugado, lo que actualmente se conoce como un ‘point-forward’, el segundo era un defensor de élite que, además, suponía una amenaza a pies quietos desde la línea de triple, lo que posteriormente se ha llamado un ‘jugador 3D’. Dos aleros, sí, pero dos jugadores completamente diferentes y, además, complementarios, que incluso podrían compartir tiempo en pista a pesar de ocupar una misma demarcación clásica.

El caso Tecnyconta

Después de la salida de Torian Graham del Basket Zaragoza por problemas asociados a su actitud y profesionalidad, el Tecnyconta se encuentra en el mercado en busca de un jugador que complete su plantilla. La marcha de Graham, unida a la llegada de Janis Blums, hacen que, sobre el papel, la posición a reforzar sea la de alero. Así lo ha expresado el propio director técnico del club, Salva Guardia, que ha reconocido haber negociado con jugadores de distinto perfil como Robin Benzing, Carlos Delfino o Ivan Paunic. Todos ellos diferentes entre sí, aunque con una característica común: su posición.

Sin embargo, este jueves 14 de septiembre, el entrenador del equipo, Jota Cuspinera, explicaba en rueda de prensa la posibilidad de que el club firmase un escolta en lugar de un alero.

“Buscábamos un tres con unas características determinadas, pero esas características no las está ofreciendo el mercado. Queremos un tres que tire y que juegue bloqueo directo, un ‘swingman’ pero grande. Pero no lo encuentro. Ante eso, preferimos mirar qué más cosas hay, y el mercado ofrece cosas que nos permiten hacer una estructura de plantilla que a mi me guste y que pueda ser competitiva.

Tenemos dos jugadores a los que poco a poco hay que ir dando salida: Lovro Mazalin y Jonathan Barreiro. Son dos ‘treses’ de 2,04 cada uno, por lo que las circunstancias de defender a ‘treses’ grandes las podemos cumplir con ellos y ahora busco alguien que juegue bloqueo directo y además tire desde fuera”

En las palabras de Cuspinera se extrae como, para él, la función prima por encima de la posición. El técnico, además, introduce el concepto ‘swingman’, que vendría a ser la fusión entre los roles tradicionales del escolta y el alero. Una figura que en la NBA tendría su máximo exponente en Jimmy Butler.

Esta forma de aproximarse al baloncesto, más moderna, no es nueva en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, no desde que Salva Guardia llegase a la entidad aragonesa. Así, el director técnico ya ha realizado diferenciaciones de rol y posición anteriores, como cuando describió su juego interior ideal como: un ‘strecht four’, dos 4,5 y un pívot móvil.

El caso paradigmático, sin embargo, se produjo la temporada pasada con el fichaje de Marcos Knight. Con el equipo en busca y captura de un jugador interior, y más concretamente un pívot que pudiese dar la réplica a Henk Norel, Guardia terminó anunciando por sorpresa la incorporación de Knight, un escolta de 1,85 m. -siendo generosos- y cuya carta de presentación era ser el máximo anotador de la BBL. Aquello, que sobre el papel no tenía pies ni cabeza, se justificaba en la capacidad reboteadora de Knight, que promedió 6,2 capturas en los seis partidos que disputó como rojillo.

Más allá de lo acertado o no de la decisión, de si Knight es buen jugador o si de verdad era la mejor opción que presentaba el mercado, lo cierto es que marcó un camino en el que, para la actual dirección deportiva del Tecnyconta, la función se impone a la posición.

Notas positivas del Tecnyconta – Tenerife

Es septiembre, hace frío, la vuelta al cole es una realidad y Torian Graham ha sido cortado con apenas dos semanas de pretemporada. Lo entiendo. El clima de fatalismo que rodea estos días a Tecnyconta Zaragoza puede estar justificado. Al menos, como reacción natural. La puesta de largo del equipo dirigido por Jota Cuspinera no ha podido ser peor. Dos derrotas abultadas durante su participación en el Circuito Movistar de Logroño, frente a Bilbao y Canarias, explican el bajón anímico general. Nada que reprochar.

De hecho, no será el que aquí escribe, que en 2017 todavía tiene el emo como música de cabecera, el que niegue a nadie su derecho a regodearse en la introspección y la miseria propia.

Sin embargo, una vez visto en diferido los dos amistosos de marras, y sin ninguna intención de negar la mayor a base de lugares comunes y frases de Mr. Wonderful, sí que me atrevo a afirmar públicamente que, fundamentalmente contra Canarias, se observaron pinceladas del Tecnyconta que espero y deseo para la temporada 2017/18. Como todo lo que está mal con el equipo resulta obvio y ha sido mil veces comentado, es el momento de señalar lo que está bien. Porque supone un esfuerzo y supone ir a contracorriente, pero también porque creo firmemente que hay aspectos positivos.

Actitud

Es la palabra clave del verano y, probablemente, lo será de la temporada que está por empezar. Para entender las claves del actual Tecnyconta Zaragoza hay que mirar a su pasado más reciente, pues el descalabro de la 2016/17 marca ineludiblemente el camino por el que se ha decidido transitar este año. Si la pasada temporada estuvo caracterizada por jugadores de gran calidad técnica pero a los que se acusó de ser blandos de carácter, este curso se ha optado por premiar a aquellos jugadores que, dentro de sus limitaciones, se vacíen cada vez que pisen el parquet. Se trata del célebre “queremos 11 Marcos Knight”, que con el aguerrido escolta en la segunda división turca se ha traducido en jugadores activos, que en defensa atacan todas las líneas de pase y en ataque entran como locos al rebote ofensivo. Jugadores que, a diferencia de lo que ocurrió con Gecevicius durante el último partido de liga, nunca pidan el cambio por miedo a lanzar un tiro decisivo.

Sin duda, no hay nadie que esté personificando mejor estos requisitos que Jonathan Barreiro. Con una año más de experiencia en el zurrón, y espoleado por la oportunidad de jugar para Jota Cuspinera, técnico con fama de formador y al que no le duelen prendas a la hora de dar oportunidades a los jóvenes, el alero gallego está utilizando la pretemporada como plataforma para reivindicar su estatus de jugador ACB. Quizá más de futuro que de presente. Aunque, en un equipo con más interrogantes que cerezas, especialmente en la posición de ‘tres’, Barreiro actualmente es garantía de esfuerzo e ilusión.

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Barreiro muestra iniciativa atacando el aro rival.

Es obvio que, numéricamente, todavía debe crecer. En estos dos partidos en Logroño, el joven internacional U20 ha promediado unos sólidos 6,5 puntos y 3,5 rebotes. Sin embargo, sus porcentajes, especialmente ese 2/11 acumulado en lanzamientos triples, están todavía muy lejos del mínimo exigible. No obstante , Barreiro no se ha arrugado en ningún momento, tirando a canasta cuando se ha encontrado abierto y dándolo todo cuando el rival tenía la posesión del balón.

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Barreiro tapona al pívot rival.

De hecho, no es baladí que, frente a Canarias, fuese el jugador más utilizado por Cuspinera, que mantuvo al alero en pista algo más de 28 minutos. Diez más, por ejemplo, que su inmediato competidor en el puesto: Lovro Mazalin.

Intensidad defensiva

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Trap entre alero (Barreiro) y pívot (Varnado) a Javier Beirán, realizado muy lejos del aro.

Hagamos por un momento el esfuerzo de obviar por completo el partido contra Bilbao Basket. Por la salud mental común, aquello nunca ocurrió. También, incluso, gran parte del último cuarto frente a Canarias, durante el cual los rojillos experimentaron una clara pesadez de piernas. Son gajes de la pretemporada, en la que los equipos muchas veces saltan a la cancha sin el acondicionamiento físico necesario para competir durante 40 minutos. Así, una vez abstraídos de resultados y dando por sentada una mejor condición física una vez que comience la competición, podemos comenzar a buscar las señas de identidad que han de forjar el carácter del Tecnyconta 2017/18.

Una vez más, debemos retrotraernos al curso pasado para comprender las claves que han de marcar la presente temporada. El año pasado, el conjunto aragonés fue uno de los que más canastas concedió a sus rivales, con 84,69 puntos encajados de media por partido. Por ello, este verano el fichaje estrella de la entidad ha sido un pívot de marcado carácter defensivo: Jarvis Varnado. El célebre principio de acción y reacción, una vez más.

La defensa propuesta por Cuspinera se puede resumir en dos simples preceptos: manos activas y ayudas continuas. Se trata de un sistema que pide máxima implicación a los cinco jugadores que se encuentran en pista, ya que un solo despiste individual puede generar un desajuste que implique un tiro cómodo para el rival. Si sale -muy- mal, como ante Biblao Basket, el equipo corre el riesgo de estar persiguiendo sombras durante 40 minutos. Por contra, cuando se realiza bien, constituye la primera piedra del ataque, pues genera situaciones claras de contraataque.

Cabe destacar el papel que juega Varnado en todo el entramado defensivo. Un pívot de sus características, tan móvil, es fundamental para un equipo que pretende establecer la línea de presión más allá del 6,75. Sus ayudas pueden ser largas, muy largas de hecho, sin que el equipo quede demasiado expuesto atrás. Todo esto vendrá, claro está, cuando el de Virginia recupere su mejor tono físico, aunque algunos ejemplos de esta arriesgada forma de jugar se pudieron celebrar exitosamente durante la primera parte del encuentro ante Canarias.

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Varnado se queda en el cambio con el escolta rival y tapona.

Resulta obvio que, tanto con De Jong como con Triguero, jugadores tendentes a hundirse más debido a sus características físicas, la defensa no podrá ser tan arriesgada. De hecho, los peros de contar con un pívot como el internacional holandés en la plantilla ya fueron detallados en otro post.

Highlights

 

“No queremos un equipo plano como el año pasado y que la gente se vaya del pabellón, sino que dé espectáculo y transmita”. Salva Guardia

 

Nombraba de refilón la posibilidad de contraataque en el apartado anterior, aunque no es tema menor. Por dos motivos: suele generar canastas fáciles y, además, resulta muy estético de ver.

Probablemente, el juego en carrera, ejecutado con precisión, sea el baloncesto más atractivo para el espectador. Se trata, una vez más, de una respuesta al tedio que presidió la mayoría de partidos del Tecnyconta la pasada temporada. Es probable que, este curso, no se logren muchas victorias. Por ello, en el proceso, hay que divertir al espectador. Los dos highlights rescatados del partido ante Canarias dan buena fe de ello.

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Contraataques finalizados en mate por Lovro Mazalin.