Álex Suárez; el (pen)último tren

Jugador de formación local, de 2,06 metros de altura y buena mano. Sobre el papel, Álex Suárez lo tiene todo para hacer carrera profesional en el mundo del baloncesto. Sin embargo, el ala-pívot proyecta la sensación contraria. Todavía tiene 24 años y mucho margen de mejora. Claro, que la pregunta es; ¿tendrá más oportunidades? Después de un año ocupando el fondo del banquillo del Real Madrid, Zaragoza debía se el lugar en el que se reencontrase con el baloncesto. Sin embargo, terminó la temporada en la lista de jugadores inactivos. Sobre el papel, por lesión, aunque lo cierto es que ya nadie le esperaba en el parqué.

Suárez llegó a la capital aragonesa como una apuesta personal de Salva Guardia. El (ex) director técnico del club había sido su agente previamente, el encargado de moverle por los distintos equipos en los que ha militado desde que salió del Joventut en 2015. Y al parecer, creía fuertemente en el proyecto. Tanto como para poner parte de su reputación en sus manos al ficharle para completar la posición de ‘cuatro’ junto a Nikola Dragovic, a priori un jugador de similares características. Incluso, en su presentación, llegó a hablar de que podía jugar de ‘tres’. Curiosamente, la única vez que ambos compartieron pista, fue el serbio el que ejerció de alero.

Llegó el de Mahón, decíamos, con la necesidad de reivindicarse como jugador de nivel ACB. Algo más que un cupo cuyo valor radica en la nacionalidad de su pasaporte. No lo había logrado dos temporadas antes en Bilbao, equipo en el que fue perdiendo protagonismo progresivamente hasta convertirse en residual. Una dinámica que, lamentablemente, ha calcado en Zaragoza.

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La estadística comparada entre ambas temporadas demuestra una ligera mejora en sus números. Tan ligera, sin embargo, en un jugador tan joven, y con dos años de diferencia entre una y otra, se puede considerar un síntoma de estancamiento.

Llama poderosamente la atención, eso sí, es 40,8% de acierto en lanzamientos triples. Guarismos muy elevados, especialmente para un hombre grande. Esto se debe, en gran parte, al uso que de Álex Suárez se ha hecho en Tecnyconta. Especialmente mientras Jota Cuspinera estuvo ocupando el banquillo de la entidad zaragozana. En fase ofensiva, el ala-pívot ha sido un especialista. El clásico jugador de raza blanca, tirador, que decía Andrés Montes, que se coloca en una esquina para, con su amenaza, abrir el campo y anotar de tres si el balón llega a sus manos.

De hecho, el dato es obsceno. En total, Suárez ha intentado 76 lanzamientos triples, de los que ha convertido 31. Por contra, el balear solo ha realizado 24 tiros de dos puntos, anotando 11. Su juego no puede quedar mejor retratado.

Valorándolo como especialista, es bueno. Bueno, pero no élite. Por poner un ejemplo cercano, en su mejor temporada, Chad Toppert firmó un 53,4% de acierto (51/96) desde más allá del arco de 6,75). Aquel alero de Albuquerque, de juego unidensional, sí que era élite de la Liga. De hecho, en cuanto bajó sus porcentajes, 35,3% (35/99) en su última temporada, puso rumbo a Alemania para no volver. Por tanto: ¿puede justificar Suárez su lugar en una plantilla ACB gracias a su buena muñeca? La respuesta parece negativa.

Por ello, desde el banquillo del Tecnyconta siempre se le pidió más. Al menos, que ayudase a cargar el rebote ofensivo y que, en defensa, se aplicase para ponerle la vida complicada a su par. Empezó la temporada con buenos registros reboteadores e incluso fue llamado por la selección española absoluta para cubrir la baja por lesión de Pablo Aguilar. Sin embargo, conforme su presencia en pista se fue reduciendo, y debido a lo alejado del aro que siempre ha estado, poco a poco empeoró sus números hasta verse superado por todos sus compañeros en el juego interior.

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Por otro lado, cuantificar la defensa siempre es más complicado. Y, aunque no sobre su cabeza no pese la etiqueta de agujero negro, tampoco se trata de un aspecto del juego en el que haya logrado impactar.

De hecho, en líneas generales, el paso de Álex Suárez por la capital aragonesa difícilmente será recordado. ¿Será esta su última experiencia en ACB? Debido a la coyuntura actual, con escasez de jugadores de formación local solventes, y con los equipos de la parte baja ajustando su presupuesto al máximo, parece más que posible que el ala-pívot consiga acomodo en alguna plantilla de la parte baja de la Liga. Desde luego, su ambición de jugar con el Real Madrid, club por el que fichó en 2015, parece totalmente fuera de su alcance. El resto, dependerá exclusivamente de él.

Nota: 2/10

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Nikola Dragovic; dientes de sierra

De MVP de la jornada 15 a jugador descartado durante las últimas y trascendentales fechas de la Liga Endesa. Oficialmente, debido a una lesión de espalda. Extraoficialmente, por su falta de implicación, la cual fue escenificada mediante una actuación infame frente a Betis en el Príncipe Felipe, así como por su mala conexión con el cuerpo técnico. El periplo profesional de Nikola Dragovic en Zaragoza ha sido extremo, aunque queda notablemente marcado por su presencia fuera de la escuadra cuando el equipo aragonés se jugaba su ser o no ser. Valorar su paso y aportación al Tecnyconta Zaragoza 2017/18 es, quizá, una de las tareas más complicadas.

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Aunque suene a juego de palabras barato, si ha habido una constante en el rendimiento de Dragovic con el uniforme rojillo ha sido la inconstancia. Si tomamos la valoración como un medidor fiable para cuantificar el rendimiento de un jugador en un partido, la gráfica repleta de dientes de sierra muestra como el de Montenegro ha sido capaz de alternar actuaciones sobresalientes, no en vano es el jugador que más dobles-dobles ha firmado esta temporada en el Tecnyconta, con un total de tres, con otras en la que ha pasado desapercibido.

Así se observa en sus promedios finales. El de Montenegro abandona la entidad zaragozana con 8 puntos, 5,1 rebotes y 8,5 de valoración por partido. Números aceptables, aunque lejos del notable. De hecho, si comparamos el PER de aquellos jugadores rojillos que han jugado más de 20 partidos, promediando al menos 15 minutos por partido, podemos observar que Dragovic queda en mitad de tabla. Lejos, quizá, del peso específico que se podía esperar del que ha sido, sin duda, el líder del equipo durante algunos partidos.

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Durante la temporada, de él se dijo que era el auténtico termómetro del equipo. El jugador sobre el que calibrar las posibilidades de victoria del equipo rojillo. Si él estaba bien, el equipo podía ganar. En parte, también, por ser el único ala-pívot fiable tras el fiasco que supuso Álex Suárez como relevo.

Lo cierto es que si comparamos su rating ofensivo, esto es puntos logrados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, y su rating defensivo, puntos encajados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, podemos observar que Dragovic es el jugador que se encuentra más cercano a la media del equipo. Aunque, evidentemente, hay que añadir un contexto a las cifras ya que, por ejemplo, el jugador formado en UCLA posee mejores guarismos defensivos, aunque es importante recordar su no participación en el tramo final de la temporada, partidos que fueron un auténtico festín anotador en contra del Tecnyconta Zaragoza.

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Estadísticamente, llama profundamente la atención el poderío mostrado en el rebote defensivo. Parece plausible que, el haber estado en un equipo sin grandes ‘cincos’ reboteadores ha jugado en su favor, pero aún así sus números son impresionantes. Tanto que, incluso, llegó a liderar la Liga en esta faceta durante algunas jornadas.

Es, por supuesto, el jugador de Tecnyconta que más rechaces ha atrapado en aro propio, por delante de todos los pívtos e interiores que han jugado en el equipo. Además, sus 4 capturas en defensa por partido le sitúan como el tercer ala-pívot de la competición, solo por detrás de Deon Thompson (4,7) y O.D. Anosike (4,1).

Pero más allá de los números o del impacto logrado a lo largo de la temporada, que es importante, parece evidente que el hecho que marca el paso de Dragovic por el Tecnyconta Zaragoza es su desconexión total del equipo durante el tramo final de la temporada. Según la versión oficial, el jugador se perdió las tres últimas jornadas de Liga por lesión. Extraoficialmente, y según informaciones publicadas por periodistas que siguen el día a día del equipo, la mala sintonía del entrenador Pep Cargol y el jugador fue más determinante para la ausencia de este último que las molestias físicas.

Lo cierto es que, antes de que el ala-pívot pasase a engrosar la lista de jugadores inactivos, su pérdida de protagonismo había sido evidente. Especialmente tras la llegada de Milko Bjelica, quien asumió un papel protagonista en el juego interior desde su llegada al club en la jornada 29.

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De hecho, según se puede observar en la gráfica, durante las jornadas 29 y 30, Dragovic prácticamente acapara la totalidad de minutos en los que Bjelica descansa. Aunque, poco a poco, otras opciones de juego interior, especialmente después de la incorporación de De Jong tras lesión, van ganando peso.

Fuera del cuadro estadístico, el partido en casa frente a Betis, que supuso una victoria trascendental para los aragoneses, parece el verdadero punto de no retorno para el serbio como integrante de la disciplina zaragozana. En total, el ala-pívot estuvo 7 minutos en pista (0 puntos, 2 rebotes y -2 de valoración). Siete minutos de pura apatía, una imagen bochornosa, en un partido crucial, que seguramente debieron suponer la gota que colmó el vaso de la paciencia de Cargol.

Aún así, el ‘cuatro’ tuvo una oportunidad más; frente a Burgos. En el Coliseum, Dragovic jugó algo más de 9 minutos, en los que produjo 0 puntos, 3 rebotes y -2 de valoración. Ese sería, ya sí, su último partido con el león en el pecho, perdiéndose la trascendental victoria en Málaga una semana después.

¿Pudo haberse anticipado un final así? Lo cierto es que la conducta humana es difícil de predecir, y tampoco es correcto juzgar a nadie por errores pasados. Sin embargo, llama la atención que el propio jugador ya fuese apartado de su anterior equipo por problemas de ego. Así, durante el curso 2016/17, Dragovic fue cortado por el ASVEL antes del Playoff por, según palabras de Tony Parker, presidente de la entidad, no respetar al cuerpo técnico. Un precedente que, quizá, debió tener más peso a la hora de su contratación como jugador del Tecnyconta.

Con todo en la mesa, una valoración ligera al paso de Nikola Dragovic por la capita aragonesa sería, como poco, atrevida. Es cierto tan cierto que el serbio jugó un papel protagonista durante gran parte de la temporada, y la consecución de ocho victorias, como que si Bjelica y Rey no hubiesen llegado nunca a la capital aragonesa, a costa de los minutos del de UCLA, el equipo no hubiese podido lograr la salvación. Luces y sombras en la figura de uno de los jugadores más controvertidos del Tecnyconta 2017/18.

Nota: 4/10

Jonathan Barreiro, el joven león está listo

Al llegar al Príncipe Felipe por la calle Ducado de Atenas, una de las primeras cosas que el aficionado puede observar en la fachada del edificio es un cartel gigante con la imagen de Jonathan Barreiro. El póster, que da la bienvenida al coliseo rojillo al estilo de los pabellones norteamericanos, fue colocado en sustitución de la figura de Sergi García, en clara señal de relevo entre jóvenes promesas. Pese a que en aquel momento el estatus de Gary Neal ya estaba consolidado entre la fé aragonesa, la elección del alero gallego resultó natural. Porque si bien el de Baltimore era la estrella absoluta del equipo, el superhéroe capaz de hacer cosas extraordinarias con una balón de baloncesto, nadie ha encarnado mejor al aficionado sobre el parqué que Jonathan Barreiro.

Todo lo que ha logrado el dorsal número 7 del Tecnyconta Zaragoza esta temporada lo ha hecho a través del esfuerzo; y no ha sido poco. Internacional absoluto con España, miembro del mejor quinteto de jugadores jóvenes de la Liga Endesa, un total de 26 partidos como titular… Y lo que es más importante, claro, su consolidación total como jugador ACB a sus 21 años. Algo que, antes de comenzar la temporada, parecía lejos de convertirse en certeza.

Durante la temporada 2016/17, de infausto recuerdo para el club zaragozano, Barreiro jugó un total de 57 minutos repartidos en 14 partidos. Algo que para un jugador todavía en desarrollo resultaba casi un crimen. Por ello, durante el verano, varias voces aconsejaron su cesión en busca de minutos. Una opción que el propio club veía con buenos ojos, más incluso tras la contratación de Lovro Mazalin, jugador de su misma edad y posición. Sin embargo, el préstamo a otro equipo nunca se concretó.

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Por contra, el ‘tres’ terminaría estableciéndose como jugador clave en el conjunto aragonés. ¿Las razones? Varias, la verdad. La presencia en el banquillo de un entrenador como Jota Cuspinera, al que no le dolieron prendas en poner en pista a aquel que más lo mereciese, independientemente de su año de nacimiento, la falta de aleros en una plantilla superpoblada por escoltas, la mala adaptación de Mazalin a la Liga Endesa y la falta de rebote del juego interior generaron una tormenta perfecta que le abrió hueco a Barreiro en la rotación rojilla. El resto lo hizo su trabajo, claro.

En su primera temporada asentado en la Liga Endesa, Barreiro se ha caracterizado por una entrega y derroche de energía superiores a la media. De este modo, el alero gallego ha logrado abrirse un hueco gracias a su desempeño en facetas en principio poco gratificantes para el jugador.

Especialmente importante ha sido su papel en el rebote. En una escuadra con problemas para imponerse bajo los aros, Barreiro ha supuesto un par de manos extra a la hora de cargar el rebote en ambos aros. Aunque, sin duda, ha destacado sobre la media a la hora de capturar rechaces en el aro local. Así, si proyectamos las estadísticas a 36 minutos, se puede observar que solo dos centers arquetípicos como Jarvis Varnado (2,5) y Nicolas De Jong (2,1) poseen mejores números que él dentro del conjunto rojillo.

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Mientras que, si comparamos sus guarismos con el resto de aleros de la Liga Endesa, el de Cerceda aparece en un meritorio octavo lugar.

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Además de rebotear, Barreiro se ha especializado en las tareas oscuras del juego. La intendencia, que decía Andrés Montés. Así, el gallego, ha encontrado su lugar en la Liga reciclándose en lo que los americanos llaman un 3+D. Esto es, un jugador especializado en defender y que, en ataque, posee amenaza de tres puntos.

Las tareas de contención son más difíciles de cuantificar estadísticamente. No obstante, ha sido un continuo el ver al joven alero marcar al exterior más determinante del conjunto rival, independientemente de su posición. Respecto a su fiabilidad en el triple, Barreiro ha calcado el porcentaje de acierto de un supuesto especialista como Janis Blums (34,5%), aunque esto quizá hable peor del año del letón que del español.

Porque lo que engrandece sin duda el año realizado por Barreiro es el contexto y, sobre todo, sus 21 años. Pese a que fenómenos como Luka Doncic puedan ser tomados como la norma por algunos, lo cierto es que los jugadores jóvenes en la ACB son toda una excepción. De hecho, solo seis jugadores cumplen con los requisitos para ser elegidos parte del mejor quinteto de jugadores jóvenes, esto es, haber nacido en 1996 o más tarde y promediar 10 minutos por partido habiendo jugado al menos la mitad de los partidos de la competición.

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Si estuviese en Estados Unidos, Barreiro actualmente seria considerado junior y todavía tendría la posibilidad de disputar una temporada más en el baloncesto universitario si así lo decidiera. Por contra, el alero ha probado que puede ser un jugador útil para cualquier equipo ACB y la 2017/18 se atisba solo el inicio de lo que apunta a una sólida carrera profesional. Por supuesto que ha habido valles a lo largo del curso, como no puede ser de otra forma para un proyecto de jugador que todavía se encuentra en desarrollo, pero el paso dado hacia adelante, especialmente en un equipo que ha vivido en permanente estado de crisis, es notable. El joven león del Tecnyconta está listo para jungla.

Nota: 6/10

Dylan Ennis; la larga espera

No hay peor cliché en el género épico que la llegada del héroe a última hora para salvar el día. Una fórmula que se repite una y otra vez, convirtiéndose en predecible y restando emoción al producto final. En la vida real, sin embargo, el timming de los sucesos rara vez se puede controlar a voluntad. De lo contrario, Dylan Ennis hubiese llegado a Zaragoza como sustituto de Bo McCalebb en primer lugar y, quizá, los aragoneses hubiesen podido amarrar la permanencia con menos suspense y sufrimiento del vivido finalmente. O quizá no, quién sabe. La única certeza son los hechos acaecidos y lo que sucedió es que el jugador canadiense llegó a la entidad rojilla con solo seis jornadas de la Liga Endesa por jugarse. Afortunadamente, la apuesta, que según informaciones de Luis Alberto Noriega, de Aragón TV, corrió de parte del patrimonio personal del presidente Reyanldo Benito, salió bien y el Tecnyconta continuará en ACB un años más.

Dylan Ennis es un jugador atípico en todos los sentidos. Adquirió cierta relevancia internacional al ser uno de los jugadores de mayor edad en participar en una Final Four de la NCAA. Su periplo universitario de seis años es una rara avis en un mundo en el que la mayoría de proyectos de jugador profesional permanecen en sus equipos el año que les obliga el sistema. Sin embargo, el canadiense está empecinado en romper el molde.

Después de su paso por las universidades de Rice y Villanova, Ennis, quien tiene un hermano pequeño jugando en la NBA, Tyler Ennis, decidió darse una última oportunidad estudiando un máster en Oregon. Tras conseguir la aprobación de la NCAA para disputar su última temporada en el baloncesto universitario, en los Ducks se juntó con un grupo de ensueño. Jordan Bell, Tyler Dorsey y Dillon Brooks finalizaron la temporada siendo seleccionados en segunda ronda del draft. El canadiense, por su parte, emprendió el camino a Europa.

Su siguiente paso, no obstante, fue tan poco frecuente como el resto de su carrera. El KK Mega Bemax es un equipo especial. Controlado por el super agente Misko Raznatovic, la escuadra serbia se ha especializado en dar espacio a jóvenes talentos como escaparate de sus habilidades. De hecho, desde 2014, nueve jugadores del Mega Bemax han sido seleccionados en el draft de la NBA, siendo Nikola Jokic su máximo exponente. Pero esta vez, un club tradicionalmente exportador de talento, ejercía de importador. Aunque la finalidad era la misma, Ennis disponía de minutos, muchos balones y se situaba en el escaparate europeo.

Por ello, el 9 de diciembre, después de haber promediado 18,6 puntos, 5,4 asistencias y 4,6 rebotes, Raznatovic concluyó que su pupilo estaba listo para el siguiente paso y lo colocó en el mercado. El Tecnyconta, que buscaba un sustituto tras la marcha de Bo McCalebb por asuntos familiares, se interesó por él. Pero ya era tarde. El Estrella Roja ofrecía a Ennis baloncesto de Euroliga sin tener que cambiar de país. El jugador que había necesitado seis años para salir de la universidad conseguía en media temporada llegar a la máxima competición continental.

Ennis continuó haciéndolo bien en su nuevo equipo (6,1 puntos, 1,8 rebotes y 1,6 asistencias en Euroliga), aunque no tanto su equipo, que perdió la final de la Liga Adriática frente al Buducnost VOLI Podgorica. Con solo la competición serbia en juego, y sin posibilidad de jugar Euroliga la próxima temporada, el Estrella Roja decidió soltar lastre económico. ¿Quién estaba en el mercado buscando desesperadamente una solución a una mala temporada? Otra vez, el Tecnyconta Zaragoza.

El exterior canadiense llegó a la capital aragonesa en un pack junto a Milko Bjelica con la misión de evitar el descenso en seis partidos. Así, desde su llegada, dispuso de todos los minutos que hicieran falta para ello, a pesar de que su debut no fuese todo lo prometedor que se deseaba.

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La pista del UCAM Murcia, una de las defensas más duras de la competición, probablemente no sea el mejor lugar para una primera toma de contacto con la ACB. Así, en su debut, Ennis recibió cinco tapones que le daban la bienvenida a la competición doméstica más exigente a este lado del Atlántico.

Afortunadamente, el canadiense se repuso al severo revés y ya en su segundo encuentro con el uniforme rojillo, en toda una final frente al Betis jugada en el Príncipe Felipe, jugó un papel más que importante anotando 13 puntos, algunos de ellos en los momentos cruciales, y ayudando a asegurar un triunfo que a la postre sería imprescindible para lograr la salvación.

A diferencia de lo esperado en un principio, durante su corta estancia en Zaragoza, Ennis se ha empleado como escolta a tiempo completo. Su bote alto de balón, que le ha generado alguna que otra pérdida en principio evitable, y su estilo de juego, quizá demasiado orientado a la consecución de canasta en penetración con tráfico en la zona, no convencieron a Pep Cargol para darle la batuta del equipo. Aún así, Ennis ha logrado dejar su huella en la Liga Endesa, principalmente gracias a su habilidad para anotar auténticos canastones.

Porque, pese a tener buenos porcentajes desde la línea de tres puntos a lo largo de su carrera, llama la atención el 40,6% de acierto que realizó en Euroliga, lo cierto es que sus números desde más allá del arco de 6,75 en España han sido más bien pobres, con solo 7 aciertos de 24 intentos (29%).

Por contra, Ennis se ha mostrado como un auténtico especialista en penetraciones suicidas en tráfico por la zona. Buscando el aro sin importar la oposición que se pueda encontrar por el camino. Su 28/52 en tiros de dos así lo demuestra. De hecho, se trata de números más frecuentes en un jugador interior, muy similares a los que presenta su compañero de operación rescate Milko Bjelica, quien terminó la temporada con 35/58 en tiros de dos.

Toda una fuerza ofensiva, Ennis desató todo su potencial en el último partido en el Príncipe Felipe frente a Fuenlabrada. Con Gary Neal lesionado, el canadiense se echó el equipo a la espalda y firmó un partido de 30 puntos, 5 rebotes y 33 de valoración. Números monstruosos que, lamentablemente, no pudieron cerrar la victoria para el cuadro local.

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El camino de Ennis hasta el club aragonés ha sido largo e inusual, igual que el resto de su carrera. Sin embargo, el sabor de boca que deja su paso por la capital aragonesa puede calificarse de positivo. Además de jugar un papel importante en la consecución de la salvación del conjunto rojillo, su juego de estilo espectacular ha logrado conectar con la grada. Por lo poco que se puede extraer de lo que cada individuo ofrece a través de sus redes sociales, parece que la ambición del canadiense pasa por hacerse un nombre en Euroliga. Le llevó seis años jugar una Final Four de la NCAA, pero al final lo consiguió. Probablemente, establecerse en la mejor competición continental no le tome tanto tiempo.

Nota: 7/10

Michal Michalak; fuera de lugar

La primera vez que el mundo escuchó hablar de Michal Michalak fue en 2010, durante el primer Mundial sub17 de la historia. Aquel verano, Polonia, un país entonces algo olvidado en lo que a los grandes escenarios del baloncesto internacional se refiere, conseguía sorprender a propios y extraños coronándose como subcampeones del Mundo, solo por detrás de los todopoderosos Estados Unidos. Se trataba de la generación de oro plata del baloncesto polaco. Un grupo de jugadores aparentemente salidos de la nada, pero con la actitud competitiva necesaria para hacerse un hueco en el panorama internacional.

Corte a: verano de 2017. Aquellos mismos chavales protagonizan ahora un sonoro desembarco en la Liga Endesa, todavía la más potente a este lado del Atlántico. Mateusz Ponitka, quién formó parte del quinteto ideal del Mundial sub17, llega a Ibersotar Tenerife con la etiqueta de estrella continental. Su compañero en aquel cinco ideal, el pívot Przemyslaw Karnowski, ficha por Andorra. Por su parte, el tercer jugador en valoración de aquel equipo, el escolta Michal Michalak, ficha por el Tecnyconta Zaragoza. Los tres coincidirán en la Liga con Tomasz Gielo, quien había llegado un año antes al Joventut de Badalona.

Los cuatro juntos conforman el núcleo de la generación polaca de 1993. Un grupo de jugadores ya asentados en el baloncesto profesional que también han sustituido a tótemes como Marcin Gortat o Marciej Lampe como la base de la selección absoluta de su país. Sobre el papel, el presente les pertenece.

Sin embargo, el 4 de agosto una noticia rompe con lo previsto. El seleccionador polaco, Michael Richard, comunica el roster final que competirá en el Eurobasket y una ausencia sorprende por encima de las demás. Michalak no supera el corte y verá la competición por televisión. El inicio de su particular annus horribilis había sido fechado.

La noticia, sobre el papel, fue bien recibida en Zaragoza. De esta manera, el jugador podría hacer la pretemporada completa con su nuevo equipo. Etiquetado de jugador muy importante desde el club, se creía que su potencial físico, su polivalencia en el exterior y su todavía joven edad encarnaban a la perfección los valores que debían caracterizar al proyecto liderado por el entrenador Jota Cuspinera. La única duda, sobre el papel, era si él o Torian Graham, otro joven escolta nacido en 1993, partiría como el dos titular del equipo.

Ninguna coincidencia con la realidad, por otro lado. La caótica planificación deportiva del equipo hizo que, todavía en pretemporada, el Tencyntona anunciase el fichaje de Janis Blums, otro escolta. Poco después, Graham abandonaría la entidad debido a su mala adaptación al baloncesto profesional europeo. Su lugar fue ocupado por Gary Neal, estrella absoluta que también ejercía de ‘shooting guard’. Por si fuese poco, la eclosión de Sergi García, cuyas características le hacían poder compartir minutos en pista junto a Tomás Bellas, acabó reduciendo todavía más el número de minutos disponibles en los puestos exteriores.

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Así, Michalak pasó de jugar 24 minutos por partido durante el Circuito Movistar de pretemporada a tener una posición volátil en el banquillo aragonés, alternando choques en los que contaba con alguna oportunidad con otros en los que raramente pisaba el parqué para algo que no fueran los minutos de la basura. Lo cierto es que ni Jota Cuspinera primero, ni Pep Cargol después, llegaron a confiar plenamente en él. La ACB, una competición dura para sus debutantes a pesar de que haya perdido caché y poderío económico en los últimos años, estaba siendo cruel con él.

Su escasa continuidad en pista hace que sea muy difícil realizar una valoración de su juego o aportación al equipo. Aunque las principales críticas a sus actuaciones han sido fruto de una falta de adaptación a la Liga Endesa: mala selección de tiro y despistes imperdonables en defensa.

En ataque, se puede observar su problema en la toma de decisiones a partir de sus porcentajes de acierto, muy bajos para un jugador exterior. Especialmente pobre es el 35,8% de acierto en tiros de campo. De hecho, solo Tomás Bellas, con un 35,4%, posee peores registros que el polaco. Por otro lado, el 32,4% de acierto que acredita desde el 6,75 mantiene mejor el tipo, aunque tampoco supone una cifra especialmente seductora si se pone en relación al resto de escoltas de la Liga.

Aunque es un dato más anecdótico que absoluto, por el gran número de condicionantes que posee, es llamativo que Michalak haya terminado con un acumulado de -106 en el apartado +/-, el cuál cuantifica los parciales acumulados por el equipo mientras un jugador está en cancha. Un número tremendamente llamativo para un jugador que apenas ha disputado 351 minutos en toda la temporada.

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En líneas generales, Michalak se ha mostrado como un jugador fuera de sitio en todo momento, al que la exigencia de la Liga Endesa le ha pasado por encima. Entregado y dubitativo a partes iguales, ha sido capaz de lo mejor y de lo peor en dos posesiones consecutivas. Por ello, puede quedar la duda de si, con un año de adaptación al campeonato más, pudiese terminar siendo un jugador útil en la rotación. ¿Tiene Zaragoza ese tiempo que demanda el polaco? Probablemente no, y por eso parece difícil que cuente con una nueva oportunidad en el cuadro rojillo.

¿Y qué hay del resto de la invasión polaca? Ponitka, líder indiscutible de la generación del 93, encontró en Tenerife el entorno ideal para su crecimiento. No en vano, el alero ha terminado incluido en el segundo quinteto de la Liga, con un promedio de 14,3 puntos, 5,8 rebotes y 18,9 de valoración por partido. Por su parte, Karnowski, el otro gran estandarte de aquel equipo sub17 que llegó a ser subcampeón del mundo, ha experimentado la otra cara de la moneda, al no contar con tiempo de juego ni en Andorra primero, ni en Fuenlabrada después. Finalmente, Gielo, que contaba con un año de experiencia en la Penya, se ha consolidad como un jugador de rotación, disputando 22 minutos por encuentro en los que ha promediado 9 puntos y 4 rebotes.

Nota: 2/10

Gary Neal; ¡MVP!

¡MVP! ¡MVP! ¡MVP! El público del pabellón Príncipe Felipe lo tenía claro y poseía razones para ello. Gary Neal podría haber sido el MVP de la Liga Endesa, aunque no lo fue. En su lugar, el galardón acabó en manos de Luka Doncic. Una designación que, probablemente, le granjee a la Liga un mayor impacto global, aunque a orillas del Ebro deja un poso amargo. No solo por la sensación de agravio con el héroe local, sino porque lo conseguido por el de Baltimore esta temporada parece incluso más complicado que ganar la liga regular con el Real Madrid.

Llegó por casualidad y a última hora, debido a la baja causada por Torian Graham dada a su mala adaptación a la vida en Europa. Y, sin embargo, Gary Neal es el principal responsable de que Zaragoza siga observándose como una ciudad ACB. Tal cual. El baloncesto es un deporte de equipo, pero toda fórmula que hubiese excluido al norteamericano de la ecuación hubiese terminado con el conjunto aragonés de regreso a la Liga LEB.

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Su importancia en el conjunto zaragozano está fuera de toda duda. Tal es así que es el jugador que más tiempo ha permanecido en pista de toda la Liga Endesa, con 30,28 minutos por partido de media, así como el máximo anotador de la competición, promediando unos increíbles 20,6 tantos por encuentro. El dato no es baladí, pues si tomamos como referencia los diez últimos años solo Rudy Fernández en la 2007/08, con 21,2 puntos por partido, y Edwin Jackson la temporada pasada, con 21,4, han conseguido el galardón de máximo artillero superando la veintena por partido.

Su ‘usage’, esto es el porcentaje de jugadas en las que interviene un jugador mientras permanece en la pista, es de un 29,6%, el tercero más alto de toda la competición solo por detrás de Nemanja Nedovic y Sylven Landesberg. Gary Neal ha sido el alfa y el omega del Tecnyconta Zaragoza 2017/18.

Todo ello, con un acierto alucinante. Neal ha terminado la temporada con una carta de tiro irreal, que incluye un 42,52% en tiros de tres, un 51,60% en tiros de dos y un estratosférico 92,86% en tiros libres (especialmente si se tiene en cuenta que ha visitado la línea de personal en 182 ocasiones). Porcentajes de otro mundo, especialmente para un jugador que ha asumido tantos tiros como él.

Así se puede observar en el siguiente cuadro, en el que figuran aquellos jugadores que han efectuado 350 tiros de campo. De este selecto club, solo el escolta de Fuenlabrada Marko Popovic ha logrado terminar con un porcentaje de tiro efectivo superior. Esta estadística, recordemos, pone en valor el acierto en tiros de dos y tiros de tres, ajustando la mayor dificultad que supone el lanzamiento triple.

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Las exhibiciones han sido de videojuego. En total, Neal acumula siete partidos habiendo anotado 30 puntos o más. Landesberg, su gran rival por el cetro de máximo anotador, solo ha logrado sobrepasar la barrera de los 30 puntos en dos ocasiones (una de ellas fue la exhibición de 48 puntos en el Palau eso sí), mientras que Thornike Shengelia, quien ha terminado la Liga como tercer máximo anotador, no acumula ninguna actuación por encima de los 30.

Aunque lo realmente importante es que cuatro de esos siete ‘monster games’ se tradujeron en victoria del equipo rojillo. Esto es, a diferencia de otros superanotadores que pueden buscar el beneficio propio o maquillar la estadística, cada vendaval ofensivo llevado a cabo por Neal tenía el propósito de contribuir al bien común.

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Del juego de Neal también se destaca su capacidad para encontrar al compañero. El norteamericano, que ha debido lidiar con defensas dobles en casi todos sus partidos, ha aprovechado la atracción que su figura genera en pista para promediar 3,2 asistencias por partido. Un numero muy elevado, similar por ejemplo al del base titular del equipo, Tomás Bellas (3,5). De hecho, el número es tan alto que es capaz de compensar uno de los grandes puntos negros del estadounidense a lo largo de la temporada: las pérdidas de balón.

Estadísticamente, Neal es el jugador que más balones ha perdido de la ACB, con un promedio de 2,97 pelotas extraviadas por partido. Sin embargo, gracias a su capacidad pasadora, el escolta consigue mantener su ratio de asistencias/pérdidas en positivo, minimizando así el daño.

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¿Y qué hay de la defensa? No es un secreto que el apartado defensivo ha sido el único lunar negro en el juego de Neal esta temporada. El jugador, de 33 años y que llegó a Zaragoza después de un año prácticamente en blanco, tardó en encontrar la forma física y, gracias a su prodigioso talento para sumar en ataque, y a la necesidad del equipo porque estuviese en pista el mayor número de minutos posible, quizá alguna vez se dosificó cuando el balón estaba en campo propio.

Aún así, tal y como muestra el rating neto, esto es la resta entre el rating ofensivo de un jugador, formado por el número de puntos conseguido por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, el número de puntos encajados, demuestra que, una vez más, Gary Neal logra compensar lo que resta detrás con lo que aporta en ataque.

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Gary Neal ha sido cuatro veces jugador de la jornada y tres veces MVP del mes (noviembre, febrero y abril). Además, ha sido incluido en el mejor quinteto de la Liga, junto a titanes como Luka Doncic, Landesberg, Shengelia y Henk Norel, y ha recibido el trofeo al máximo anotador de la competición. Y, sin embargo, todo ello parece poco. Porque para Zaragoza, Gary Neal debió ser el MVP de la Liga Endesa. Porque sin él, la capital de Aragón no sería ciudad ACB y, quizá, hubiese vuelto a perder a su equipo profesional de baloncesto masculino.

Nota: 10/10

Janis Blums, la decepción letona

La ACB no es país para viejos. Al menos, con Janis Blums no ha tenido piedad. El letón, internacional que participó con su país en el último Eurobasket con un papel destacado, ha fracasado flagrantemente en su regreso a la competición española, esa en la que llegó a acumular cuatro temporadas a buen nivel tiempo atrás. Amigo personal del director técnico de la entidad, Salva Guardia, la llegada del veterano escolta a finales de agosto pudo parecer una apuesta sobre seguro en una plantilla repleta de opciones de riesgo. Nada más lejos de la realidad. Si se buscaba fiabilidad, el patinazo ha sido de órdago.

Quizá por la falta de descanso, a diferencia del resto de sus compañeros no ha parado durante las llamadas ventanas FIBA, quizá por razones que se escapan al conocimiento del que ve al equipo desde fuera, el letón ha ido desapareciendo paulatinamente de la rotación del Tecnyconta Zaragoza hasta convertirse en un jugador meramente residual. Así lo expresan los 4,4 minutos de juego que ha promediado en las últimas cinco jornadas (a falta de contabilizar la jornada 34, todavía por jugarse al momento de escribir estas líneas).

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¿Y su juego cuando ha estado en pista? Pues triples y más triples, como tampoco podía ser de otra forma. Así, el 76,4% de los tiros a canasta ejecutados por Janis Blums ha sido desde más allá del 6,75. Además es, obviamente, el jugador del Tecnyconta que más lanzamientos de tres puntos ha intentado en esta temporada, con un total de 147.

En total, Blums es el decimocuarto jugador que más lanzamientos de tres puntos ha realizado en la Liga ACB. No obstante, cabe reseñar que el resto de competidores han gozado de mucho más tiempo de juego que él. De hecho, si se divide el número de lanzamientos de triples intentados por el número de minutos disputados, Blums asciende a la tercera posición, con 0,25 intentos por minuto jugado. Solo Marko Popovic, con 0,31 intentos por minuto, y Sasu Salin, con 0,29 tentativas, han cargado el brazo más que él.

Su porcentaje de acierto, 34%, puede resultar discreto, aunque tampoco es dramático. También es verdad que, si observamos el tanto por cierto de acierto de aquellos jugadores que se han jugado más de 140 triples en lo que va de temporada (recordemos, a falta de un partido por disputarse), el letón aparece más cerca del furgón de cola que de la zona noble.

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¿Y fuera de los triples? La nada más absoluta. Una vez excelso defensor, Salva Guardia llegó a decir de él que podría optar al premio a defensor del año. Sin embargo, dejando la maldad a un lado, se puede afirmar que el concurso del letón no ha supuesto ningún salto de calidad en un, por otro lado, más que débil sistema defensivo. Tampoco en ataque.

El dato del rating neto, en su caso es demoledor. Para hacer una muestra más fiable, aunque es recomendable tener siempre ciertas reservas a la hora de tratar este tipo de datos, vamos a seleccionar solo a aquellos jugadores que han jugado 20 partidos o más con el Tecnyconta y que, además, promedian más de 15 minutos por encuentro. Así, haremos la resta entre el llamado rating ofensivo, esto es los puntos creados por un jugador por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, los puntos anotados por el rival por cada 100 posesiones cuando el jugador está sobre el parqué. Seguramente, el dato de Blums nos ayude a comprender un poco más porque casi todo el mundo le adelantó en la rotación durante las jornadas finales.

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Janis Blums llegó en verano a Zaragoza con aires de salvador, recordemos que en aquel punto todavía no estaba prevista la llegada de Gary Neal a la capital aragonesa, y se marcha, en el mejor de los casos, por la puerta de atrás. Triste epitafio para un jugador cuya carrera no se ve reflejada en su última temporada en ACB.

Nota: 2/10