Álex Suárez; el (pen)último tren

Jugador de formación local, de 2,06 metros de altura y buena mano. Sobre el papel, Álex Suárez lo tiene todo para hacer carrera profesional en el mundo del baloncesto. Sin embargo, el ala-pívot proyecta la sensación contraria. Todavía tiene 24 años y mucho margen de mejora. Claro, que la pregunta es; ¿tendrá más oportunidades? Después de un año ocupando el fondo del banquillo del Real Madrid, Zaragoza debía se el lugar en el que se reencontrase con el baloncesto. Sin embargo, terminó la temporada en la lista de jugadores inactivos. Sobre el papel, por lesión, aunque lo cierto es que ya nadie le esperaba en el parqué.

Suárez llegó a la capital aragonesa como una apuesta personal de Salva Guardia. El (ex) director técnico del club había sido su agente previamente, el encargado de moverle por los distintos equipos en los que ha militado desde que salió del Joventut en 2015. Y al parecer, creía fuertemente en el proyecto. Tanto como para poner parte de su reputación en sus manos al ficharle para completar la posición de ‘cuatro’ junto a Nikola Dragovic, a priori un jugador de similares características. Incluso, en su presentación, llegó a hablar de que podía jugar de ‘tres’. Curiosamente, la única vez que ambos compartieron pista, fue el serbio el que ejerció de alero.

Llegó el de Mahón, decíamos, con la necesidad de reivindicarse como jugador de nivel ACB. Algo más que un cupo cuyo valor radica en la nacionalidad de su pasaporte. No lo había logrado dos temporadas antes en Bilbao, equipo en el que fue perdiendo protagonismo progresivamente hasta convertirse en residual. Una dinámica que, lamentablemente, ha calcado en Zaragoza.

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La estadística comparada entre ambas temporadas demuestra una ligera mejora en sus números. Tan ligera, sin embargo, en un jugador tan joven, y con dos años de diferencia entre una y otra, se puede considerar un síntoma de estancamiento.

Llama poderosamente la atención, eso sí, es 40,8% de acierto en lanzamientos triples. Guarismos muy elevados, especialmente para un hombre grande. Esto se debe, en gran parte, al uso que de Álex Suárez se ha hecho en Tecnyconta. Especialmente mientras Jota Cuspinera estuvo ocupando el banquillo de la entidad zaragozana. En fase ofensiva, el ala-pívot ha sido un especialista. El clásico jugador de raza blanca, tirador, que decía Andrés Montes, que se coloca en una esquina para, con su amenaza, abrir el campo y anotar de tres si el balón llega a sus manos.

De hecho, el dato es obsceno. En total, Suárez ha intentado 76 lanzamientos triples, de los que ha convertido 31. Por contra, el balear solo ha realizado 24 tiros de dos puntos, anotando 11. Su juego no puede quedar mejor retratado.

Valorándolo como especialista, es bueno. Bueno, pero no élite. Por poner un ejemplo cercano, en su mejor temporada, Chad Toppert firmó un 53,4% de acierto (51/96) desde más allá del arco de 6,75). Aquel alero de Albuquerque, de juego unidensional, sí que era élite de la Liga. De hecho, en cuanto bajó sus porcentajes, 35,3% (35/99) en su última temporada, puso rumbo a Alemania para no volver. Por tanto: ¿puede justificar Suárez su lugar en una plantilla ACB gracias a su buena muñeca? La respuesta parece negativa.

Por ello, desde el banquillo del Tecnyconta siempre se le pidió más. Al menos, que ayudase a cargar el rebote ofensivo y que, en defensa, se aplicase para ponerle la vida complicada a su par. Empezó la temporada con buenos registros reboteadores e incluso fue llamado por la selección española absoluta para cubrir la baja por lesión de Pablo Aguilar. Sin embargo, conforme su presencia en pista se fue reduciendo, y debido a lo alejado del aro que siempre ha estado, poco a poco empeoró sus números hasta verse superado por todos sus compañeros en el juego interior.

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Por otro lado, cuantificar la defensa siempre es más complicado. Y, aunque no sobre su cabeza no pese la etiqueta de agujero negro, tampoco se trata de un aspecto del juego en el que haya logrado impactar.

De hecho, en líneas generales, el paso de Álex Suárez por la capital aragonesa difícilmente será recordado. ¿Será esta su última experiencia en ACB? Debido a la coyuntura actual, con escasez de jugadores de formación local solventes, y con los equipos de la parte baja ajustando su presupuesto al máximo, parece más que posible que el ala-pívot consiga acomodo en alguna plantilla de la parte baja de la Liga. Desde luego, su ambición de jugar con el Real Madrid, club por el que fichó en 2015, parece totalmente fuera de su alcance. El resto, dependerá exclusivamente de él.

Nota: 2/10

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Nikola Dragovic; dientes de sierra

De MVP de la jornada 15 a jugador descartado durante las últimas y trascendentales fechas de la Liga Endesa. Oficialmente, debido a una lesión de espalda. Extraoficialmente, por su falta de implicación, la cual fue escenificada mediante una actuación infame frente a Betis en el Príncipe Felipe, así como por su mala conexión con el cuerpo técnico. El periplo profesional de Nikola Dragovic en Zaragoza ha sido extremo, aunque queda notablemente marcado por su presencia fuera de la escuadra cuando el equipo aragonés se jugaba su ser o no ser. Valorar su paso y aportación al Tecnyconta Zaragoza 2017/18 es, quizá, una de las tareas más complicadas.

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Aunque suene a juego de palabras barato, si ha habido una constante en el rendimiento de Dragovic con el uniforme rojillo ha sido la inconstancia. Si tomamos la valoración como un medidor fiable para cuantificar el rendimiento de un jugador en un partido, la gráfica repleta de dientes de sierra muestra como el de Montenegro ha sido capaz de alternar actuaciones sobresalientes, no en vano es el jugador que más dobles-dobles ha firmado esta temporada en el Tecnyconta, con un total de tres, con otras en la que ha pasado desapercibido.

Así se observa en sus promedios finales. El de Montenegro abandona la entidad zaragozana con 8 puntos, 5,1 rebotes y 8,5 de valoración por partido. Números aceptables, aunque lejos del notable. De hecho, si comparamos el PER de aquellos jugadores rojillos que han jugado más de 20 partidos, promediando al menos 15 minutos por partido, podemos observar que Dragovic queda en mitad de tabla. Lejos, quizá, del peso específico que se podía esperar del que ha sido, sin duda, el líder del equipo durante algunos partidos.

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Durante la temporada, de él se dijo que era el auténtico termómetro del equipo. El jugador sobre el que calibrar las posibilidades de victoria del equipo rojillo. Si él estaba bien, el equipo podía ganar. En parte, también, por ser el único ala-pívot fiable tras el fiasco que supuso Álex Suárez como relevo.

Lo cierto es que si comparamos su rating ofensivo, esto es puntos logrados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, y su rating defensivo, puntos encajados por el equipo por cada 100 posesiones cuando el jugador está en pista, podemos observar que Dragovic es el jugador que se encuentra más cercano a la media del equipo. Aunque, evidentemente, hay que añadir un contexto a las cifras ya que, por ejemplo, el jugador formado en UCLA posee mejores guarismos defensivos, aunque es importante recordar su no participación en el tramo final de la temporada, partidos que fueron un auténtico festín anotador en contra del Tecnyconta Zaragoza.

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Estadísticamente, llama profundamente la atención el poderío mostrado en el rebote defensivo. Parece plausible que, el haber estado en un equipo sin grandes ‘cincos’ reboteadores ha jugado en su favor, pero aún así sus números son impresionantes. Tanto que, incluso, llegó a liderar la Liga en esta faceta durante algunas jornadas.

Es, por supuesto, el jugador de Tecnyconta que más rechaces ha atrapado en aro propio, por delante de todos los pívtos e interiores que han jugado en el equipo. Además, sus 4 capturas en defensa por partido le sitúan como el tercer ala-pívot de la competición, solo por detrás de Deon Thompson (4,7) y O.D. Anosike (4,1).

Pero más allá de los números o del impacto logrado a lo largo de la temporada, que es importante, parece evidente que el hecho que marca el paso de Dragovic por el Tecnyconta Zaragoza es su desconexión total del equipo durante el tramo final de la temporada. Según la versión oficial, el jugador se perdió las tres últimas jornadas de Liga por lesión. Extraoficialmente, y según informaciones publicadas por periodistas que siguen el día a día del equipo, la mala sintonía del entrenador Pep Cargol y el jugador fue más determinante para la ausencia de este último que las molestias físicas.

Lo cierto es que, antes de que el ala-pívot pasase a engrosar la lista de jugadores inactivos, su pérdida de protagonismo había sido evidente. Especialmente tras la llegada de Milko Bjelica, quien asumió un papel protagonista en el juego interior desde su llegada al club en la jornada 29.

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De hecho, según se puede observar en la gráfica, durante las jornadas 29 y 30, Dragovic prácticamente acapara la totalidad de minutos en los que Bjelica descansa. Aunque, poco a poco, otras opciones de juego interior, especialmente después de la incorporación de De Jong tras lesión, van ganando peso.

Fuera del cuadro estadístico, el partido en casa frente a Betis, que supuso una victoria trascendental para los aragoneses, parece el verdadero punto de no retorno para el serbio como integrante de la disciplina zaragozana. En total, el ala-pívot estuvo 7 minutos en pista (0 puntos, 2 rebotes y -2 de valoración). Siete minutos de pura apatía, una imagen bochornosa, en un partido crucial, que seguramente debieron suponer la gota que colmó el vaso de la paciencia de Cargol.

Aún así, el ‘cuatro’ tuvo una oportunidad más; frente a Burgos. En el Coliseum, Dragovic jugó algo más de 9 minutos, en los que produjo 0 puntos, 3 rebotes y -2 de valoración. Ese sería, ya sí, su último partido con el león en el pecho, perdiéndose la trascendental victoria en Málaga una semana después.

¿Pudo haberse anticipado un final así? Lo cierto es que la conducta humana es difícil de predecir, y tampoco es correcto juzgar a nadie por errores pasados. Sin embargo, llama la atención que el propio jugador ya fuese apartado de su anterior equipo por problemas de ego. Así, durante el curso 2016/17, Dragovic fue cortado por el ASVEL antes del Playoff por, según palabras de Tony Parker, presidente de la entidad, no respetar al cuerpo técnico. Un precedente que, quizá, debió tener más peso a la hora de su contratación como jugador del Tecnyconta.

Con todo en la mesa, una valoración ligera al paso de Nikola Dragovic por la capita aragonesa sería, como poco, atrevida. Es cierto tan cierto que el serbio jugó un papel protagonista durante gran parte de la temporada, y la consecución de ocho victorias, como que si Bjelica y Rey no hubiesen llegado nunca a la capital aragonesa, a costa de los minutos del de UCLA, el equipo no hubiese podido lograr la salvación. Luces y sombras en la figura de uno de los jugadores más controvertidos del Tecnyconta 2017/18.

Nota: 4/10

Jonathan Barreiro, el joven león está listo

Al llegar al Príncipe Felipe por la calle Ducado de Atenas, una de las primeras cosas que el aficionado puede observar en la fachada del edificio es un cartel gigante con la imagen de Jonathan Barreiro. El póster, que da la bienvenida al coliseo rojillo al estilo de los pabellones norteamericanos, fue colocado en sustitución de la figura de Sergi García, en clara señal de relevo entre jóvenes promesas. Pese a que en aquel momento el estatus de Gary Neal ya estaba consolidado entre la fé aragonesa, la elección del alero gallego resultó natural. Porque si bien el de Baltimore era la estrella absoluta del equipo, el superhéroe capaz de hacer cosas extraordinarias con una balón de baloncesto, nadie ha encarnado mejor al aficionado sobre el parqué que Jonathan Barreiro.

Todo lo que ha logrado el dorsal número 7 del Tecnyconta Zaragoza esta temporada lo ha hecho a través del esfuerzo; y no ha sido poco. Internacional absoluto con España, miembro del mejor quinteto de jugadores jóvenes de la Liga Endesa, un total de 26 partidos como titular… Y lo que es más importante, claro, su consolidación total como jugador ACB a sus 21 años. Algo que, antes de comenzar la temporada, parecía lejos de convertirse en certeza.

Durante la temporada 2016/17, de infausto recuerdo para el club zaragozano, Barreiro jugó un total de 57 minutos repartidos en 14 partidos. Algo que para un jugador todavía en desarrollo resultaba casi un crimen. Por ello, durante el verano, varias voces aconsejaron su cesión en busca de minutos. Una opción que el propio club veía con buenos ojos, más incluso tras la contratación de Lovro Mazalin, jugador de su misma edad y posición. Sin embargo, el préstamo a otro equipo nunca se concretó.

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Por contra, el ‘tres’ terminaría estableciéndose como jugador clave en el conjunto aragonés. ¿Las razones? Varias, la verdad. La presencia en el banquillo de un entrenador como Jota Cuspinera, al que no le dolieron prendas en poner en pista a aquel que más lo mereciese, independientemente de su año de nacimiento, la falta de aleros en una plantilla superpoblada por escoltas, la mala adaptación de Mazalin a la Liga Endesa y la falta de rebote del juego interior generaron una tormenta perfecta que le abrió hueco a Barreiro en la rotación rojilla. El resto lo hizo su trabajo, claro.

En su primera temporada asentado en la Liga Endesa, Barreiro se ha caracterizado por una entrega y derroche de energía superiores a la media. De este modo, el alero gallego ha logrado abrirse un hueco gracias a su desempeño en facetas en principio poco gratificantes para el jugador.

Especialmente importante ha sido su papel en el rebote. En una escuadra con problemas para imponerse bajo los aros, Barreiro ha supuesto un par de manos extra a la hora de cargar el rebote en ambos aros. Aunque, sin duda, ha destacado sobre la media a la hora de capturar rechaces en el aro local. Así, si proyectamos las estadísticas a 36 minutos, se puede observar que solo dos centers arquetípicos como Jarvis Varnado (2,5) y Nicolas De Jong (2,1) poseen mejores números que él dentro del conjunto rojillo.

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Mientras que, si comparamos sus guarismos con el resto de aleros de la Liga Endesa, el de Cerceda aparece en un meritorio octavo lugar.

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Además de rebotear, Barreiro se ha especializado en las tareas oscuras del juego. La intendencia, que decía Andrés Montés. Así, el gallego, ha encontrado su lugar en la Liga reciclándose en lo que los americanos llaman un 3+D. Esto es, un jugador especializado en defender y que, en ataque, posee amenaza de tres puntos.

Las tareas de contención son más difíciles de cuantificar estadísticamente. No obstante, ha sido un continuo el ver al joven alero marcar al exterior más determinante del conjunto rival, independientemente de su posición. Respecto a su fiabilidad en el triple, Barreiro ha calcado el porcentaje de acierto de un supuesto especialista como Janis Blums (34,5%), aunque esto quizá hable peor del año del letón que del español.

Porque lo que engrandece sin duda el año realizado por Barreiro es el contexto y, sobre todo, sus 21 años. Pese a que fenómenos como Luka Doncic puedan ser tomados como la norma por algunos, lo cierto es que los jugadores jóvenes en la ACB son toda una excepción. De hecho, solo seis jugadores cumplen con los requisitos para ser elegidos parte del mejor quinteto de jugadores jóvenes, esto es, haber nacido en 1996 o más tarde y promediar 10 minutos por partido habiendo jugado al menos la mitad de los partidos de la competición.

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Si estuviese en Estados Unidos, Barreiro actualmente seria considerado junior y todavía tendría la posibilidad de disputar una temporada más en el baloncesto universitario si así lo decidiera. Por contra, el alero ha probado que puede ser un jugador útil para cualquier equipo ACB y la 2017/18 se atisba solo el inicio de lo que apunta a una sólida carrera profesional. Por supuesto que ha habido valles a lo largo del curso, como no puede ser de otra forma para un proyecto de jugador que todavía se encuentra en desarrollo, pero el paso dado hacia adelante, especialmente en un equipo que ha vivido en permanente estado de crisis, es notable. El joven león del Tecnyconta está listo para jungla.

Nota: 6/10