Dylan Ennis; la larga espera

No hay peor cliché en el género épico que la llegada del héroe a última hora para salvar el día. Una fórmula que se repite una y otra vez, convirtiéndose en predecible y restando emoción al producto final. En la vida real, sin embargo, el timming de los sucesos rara vez se puede controlar a voluntad. De lo contrario, Dylan Ennis hubiese llegado a Zaragoza como sustituto de Bo McCalebb en primer lugar y, quizá, los aragoneses hubiesen podido amarrar la permanencia con menos suspense y sufrimiento del vivido finalmente. O quizá no, quién sabe. La única certeza son los hechos acaecidos y lo que sucedió es que el jugador canadiense llegó a la entidad rojilla con solo seis jornadas de la Liga Endesa por jugarse. Afortunadamente, la apuesta, que según informaciones de Luis Alberto Noriega, de Aragón TV, corrió de parte del patrimonio personal del presidente Reyanldo Benito, salió bien y el Tecnyconta continuará en ACB un años más.

Dylan Ennis es un jugador atípico en todos los sentidos. Adquirió cierta relevancia internacional al ser uno de los jugadores de mayor edad en participar en una Final Four de la NCAA. Su periplo universitario de seis años es una rara avis en un mundo en el que la mayoría de proyectos de jugador profesional permanecen en sus equipos el año que les obliga el sistema. Sin embargo, el canadiense está empecinado en romper el molde.

Después de su paso por las universidades de Rice y Villanova, Ennis, quien tiene un hermano pequeño jugando en la NBA, Tyler Ennis, decidió darse una última oportunidad estudiando un máster en Oregon. Tras conseguir la aprobación de la NCAA para disputar su última temporada en el baloncesto universitario, en los Ducks se juntó con un grupo de ensueño. Jordan Bell, Tyler Dorsey y Dillon Brooks finalizaron la temporada siendo seleccionados en segunda ronda del draft. El canadiense, por su parte, emprendió el camino a Europa.

Su siguiente paso, no obstante, fue tan poco frecuente como el resto de su carrera. El KK Mega Bemax es un equipo especial. Controlado por el super agente Misko Raznatovic, la escuadra serbia se ha especializado en dar espacio a jóvenes talentos como escaparate de sus habilidades. De hecho, desde 2014, nueve jugadores del Mega Bemax han sido seleccionados en el draft de la NBA, siendo Nikola Jokic su máximo exponente. Pero esta vez, un club tradicionalmente exportador de talento, ejercía de importador. Aunque la finalidad era la misma, Ennis disponía de minutos, muchos balones y se situaba en el escaparate europeo.

Por ello, el 9 de diciembre, después de haber promediado 18,6 puntos, 5,4 asistencias y 4,6 rebotes, Raznatovic concluyó que su pupilo estaba listo para el siguiente paso y lo colocó en el mercado. El Tecnyconta, que buscaba un sustituto tras la marcha de Bo McCalebb por asuntos familiares, se interesó por él. Pero ya era tarde. El Estrella Roja ofrecía a Ennis baloncesto de Euroliga sin tener que cambiar de país. El jugador que había necesitado seis años para salir de la universidad conseguía en media temporada llegar a la máxima competición continental.

Ennis continuó haciéndolo bien en su nuevo equipo (6,1 puntos, 1,8 rebotes y 1,6 asistencias en Euroliga), aunque no tanto su equipo, que perdió la final de la Liga Adriática frente al Buducnost VOLI Podgorica. Con solo la competición serbia en juego, y sin posibilidad de jugar Euroliga la próxima temporada, el Estrella Roja decidió soltar lastre económico. ¿Quién estaba en el mercado buscando desesperadamente una solución a una mala temporada? Otra vez, el Tecnyconta Zaragoza.

El exterior canadiense llegó a la capital aragonesa en un pack junto a Milko Bjelica con la misión de evitar el descenso en seis partidos. Así, desde su llegada, dispuso de todos los minutos que hicieran falta para ello, a pesar de que su debut no fuese todo lo prometedor que se deseaba.

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La pista del UCAM Murcia, una de las defensas más duras de la competición, probablemente no sea el mejor lugar para una primera toma de contacto con la ACB. Así, en su debut, Ennis recibió cinco tapones que le daban la bienvenida a la competición doméstica más exigente a este lado del Atlántico.

Afortunadamente, el canadiense se repuso al severo revés y ya en su segundo encuentro con el uniforme rojillo, en toda una final frente al Betis jugada en el Príncipe Felipe, jugó un papel más que importante anotando 13 puntos, algunos de ellos en los momentos cruciales, y ayudando a asegurar un triunfo que a la postre sería imprescindible para lograr la salvación.

A diferencia de lo esperado en un principio, durante su corta estancia en Zaragoza, Ennis se ha empleado como escolta a tiempo completo. Su bote alto de balón, que le ha generado alguna que otra pérdida en principio evitable, y su estilo de juego, quizá demasiado orientado a la consecución de canasta en penetración con tráfico en la zona, no convencieron a Pep Cargol para darle la batuta del equipo. Aún así, Ennis ha logrado dejar su huella en la Liga Endesa, principalmente gracias a su habilidad para anotar auténticos canastones.

Porque, pese a tener buenos porcentajes desde la línea de tres puntos a lo largo de su carrera, llama la atención el 40,6% de acierto que realizó en Euroliga, lo cierto es que sus números desde más allá del arco de 6,75 en España han sido más bien pobres, con solo 7 aciertos de 24 intentos (29%).

Por contra, Ennis se ha mostrado como un auténtico especialista en penetraciones suicidas en tráfico por la zona. Buscando el aro sin importar la oposición que se pueda encontrar por el camino. Su 28/52 en tiros de dos así lo demuestra. De hecho, se trata de números más frecuentes en un jugador interior, muy similares a los que presenta su compañero de operación rescate Milko Bjelica, quien terminó la temporada con 35/58 en tiros de dos.

Toda una fuerza ofensiva, Ennis desató todo su potencial en el último partido en el Príncipe Felipe frente a Fuenlabrada. Con Gary Neal lesionado, el canadiense se echó el equipo a la espalda y firmó un partido de 30 puntos, 5 rebotes y 33 de valoración. Números monstruosos que, lamentablemente, no pudieron cerrar la victoria para el cuadro local.

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El camino de Ennis hasta el club aragonés ha sido largo e inusual, igual que el resto de su carrera. Sin embargo, el sabor de boca que deja su paso por la capital aragonesa puede calificarse de positivo. Además de jugar un papel importante en la consecución de la salvación del conjunto rojillo, su juego de estilo espectacular ha logrado conectar con la grada. Por lo poco que se puede extraer de lo que cada individuo ofrece a través de sus redes sociales, parece que la ambición del canadiense pasa por hacerse un nombre en Euroliga. Le llevó seis años jugar una Final Four de la NCAA, pero al final lo consiguió. Probablemente, establecerse en la mejor competición continental no le tome tanto tiempo.

Nota: 7/10

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Michal Michalak; fuera de lugar

La primera vez que el mundo escuchó hablar de Michal Michalak fue en 2010, durante el primer Mundial sub17 de la historia. Aquel verano, Polonia, un país entonces algo olvidado en lo que a los grandes escenarios del baloncesto internacional se refiere, conseguía sorprender a propios y extraños coronándose como subcampeones del Mundo, solo por detrás de los todopoderosos Estados Unidos. Se trataba de la generación de oro plata del baloncesto polaco. Un grupo de jugadores aparentemente salidos de la nada, pero con la actitud competitiva necesaria para hacerse un hueco en el panorama internacional.

Corte a: verano de 2017. Aquellos mismos chavales protagonizan ahora un sonoro desembarco en la Liga Endesa, todavía la más potente a este lado del Atlántico. Mateusz Ponitka, quién formó parte del quinteto ideal del Mundial sub17, llega a Ibersotar Tenerife con la etiqueta de estrella continental. Su compañero en aquel cinco ideal, el pívot Przemyslaw Karnowski, ficha por Andorra. Por su parte, el tercer jugador en valoración de aquel equipo, el escolta Michal Michalak, ficha por el Tecnyconta Zaragoza. Los tres coincidirán en la Liga con Tomasz Gielo, quien había llegado un año antes al Joventut de Badalona.

Los cuatro juntos conforman el núcleo de la generación polaca de 1993. Un grupo de jugadores ya asentados en el baloncesto profesional que también han sustituido a tótemes como Marcin Gortat o Marciej Lampe como la base de la selección absoluta de su país. Sobre el papel, el presente les pertenece.

Sin embargo, el 4 de agosto una noticia rompe con lo previsto. El seleccionador polaco, Michael Richard, comunica el roster final que competirá en el Eurobasket y una ausencia sorprende por encima de las demás. Michalak no supera el corte y verá la competición por televisión. El inicio de su particular annus horribilis había sido fechado.

La noticia, sobre el papel, fue bien recibida en Zaragoza. De esta manera, el jugador podría hacer la pretemporada completa con su nuevo equipo. Etiquetado de jugador muy importante desde el club, se creía que su potencial físico, su polivalencia en el exterior y su todavía joven edad encarnaban a la perfección los valores que debían caracterizar al proyecto liderado por el entrenador Jota Cuspinera. La única duda, sobre el papel, era si él o Torian Graham, otro joven escolta nacido en 1993, partiría como el dos titular del equipo.

Ninguna coincidencia con la realidad, por otro lado. La caótica planificación deportiva del equipo hizo que, todavía en pretemporada, el Tencyntona anunciase el fichaje de Janis Blums, otro escolta. Poco después, Graham abandonaría la entidad debido a su mala adaptación al baloncesto profesional europeo. Su lugar fue ocupado por Gary Neal, estrella absoluta que también ejercía de ‘shooting guard’. Por si fuese poco, la eclosión de Sergi García, cuyas características le hacían poder compartir minutos en pista junto a Tomás Bellas, acabó reduciendo todavía más el número de minutos disponibles en los puestos exteriores.

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Así, Michalak pasó de jugar 24 minutos por partido durante el Circuito Movistar de pretemporada a tener una posición volátil en el banquillo aragonés, alternando choques en los que contaba con alguna oportunidad con otros en los que raramente pisaba el parqué para algo que no fueran los minutos de la basura. Lo cierto es que ni Jota Cuspinera primero, ni Pep Cargol después, llegaron a confiar plenamente en él. La ACB, una competición dura para sus debutantes a pesar de que haya perdido caché y poderío económico en los últimos años, estaba siendo cruel con él.

Su escasa continuidad en pista hace que sea muy difícil realizar una valoración de su juego o aportación al equipo. Aunque las principales críticas a sus actuaciones han sido fruto de una falta de adaptación a la Liga Endesa: mala selección de tiro y despistes imperdonables en defensa.

En ataque, se puede observar su problema en la toma de decisiones a partir de sus porcentajes de acierto, muy bajos para un jugador exterior. Especialmente pobre es el 35,8% de acierto en tiros de campo. De hecho, solo Tomás Bellas, con un 35,4%, posee peores registros que el polaco. Por otro lado, el 32,4% de acierto que acredita desde el 6,75 mantiene mejor el tipo, aunque tampoco supone una cifra especialmente seductora si se pone en relación al resto de escoltas de la Liga.

Aunque es un dato más anecdótico que absoluto, por el gran número de condicionantes que posee, es llamativo que Michalak haya terminado con un acumulado de -106 en el apartado +/-, el cuál cuantifica los parciales acumulados por el equipo mientras un jugador está en cancha. Un número tremendamente llamativo para un jugador que apenas ha disputado 351 minutos en toda la temporada.

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En líneas generales, Michalak se ha mostrado como un jugador fuera de sitio en todo momento, al que la exigencia de la Liga Endesa le ha pasado por encima. Entregado y dubitativo a partes iguales, ha sido capaz de lo mejor y de lo peor en dos posesiones consecutivas. Por ello, puede quedar la duda de si, con un año de adaptación al campeonato más, pudiese terminar siendo un jugador útil en la rotación. ¿Tiene Zaragoza ese tiempo que demanda el polaco? Probablemente no, y por eso parece difícil que cuente con una nueva oportunidad en el cuadro rojillo.

¿Y qué hay del resto de la invasión polaca? Ponitka, líder indiscutible de la generación del 93, encontró en Tenerife el entorno ideal para su crecimiento. No en vano, el alero ha terminado incluido en el segundo quinteto de la Liga, con un promedio de 14,3 puntos, 5,8 rebotes y 18,9 de valoración por partido. Por su parte, Karnowski, el otro gran estandarte de aquel equipo sub17 que llegó a ser subcampeón del mundo, ha experimentado la otra cara de la moneda, al no contar con tiempo de juego ni en Andorra primero, ni en Fuenlabrada después. Finalmente, Gielo, que contaba con un año de experiencia en la Penya, se ha consolidad como un jugador de rotación, disputando 22 minutos por encuentro en los que ha promediado 9 puntos y 4 rebotes.

Nota: 2/10

Gary Neal; ¡MVP!

¡MVP! ¡MVP! ¡MVP! El público del pabellón Príncipe Felipe lo tenía claro y poseía razones para ello. Gary Neal podría haber sido el MVP de la Liga Endesa, aunque no lo fue. En su lugar, el galardón acabó en manos de Luka Doncic. Una designación que, probablemente, le granjee a la Liga un mayor impacto global, aunque a orillas del Ebro deja un poso amargo. No solo por la sensación de agravio con el héroe local, sino porque lo conseguido por el de Baltimore esta temporada parece incluso más complicado que ganar la liga regular con el Real Madrid.

Llegó por casualidad y a última hora, debido a la baja causada por Torian Graham dada a su mala adaptación a la vida en Europa. Y, sin embargo, Gary Neal es el principal responsable de que Zaragoza siga observándose como una ciudad ACB. Tal cual. El baloncesto es un deporte de equipo, pero toda fórmula que hubiese excluido al norteamericano de la ecuación hubiese terminado con el conjunto aragonés de regreso a la Liga LEB.

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Su importancia en el conjunto zaragozano está fuera de toda duda. Tal es así que es el jugador que más tiempo ha permanecido en pista de toda la Liga Endesa, con 30,28 minutos por partido de media, así como el máximo anotador de la competición, promediando unos increíbles 20,6 tantos por encuentro. El dato no es baladí, pues si tomamos como referencia los diez últimos años solo Rudy Fernández en la 2007/08, con 21,2 puntos por partido, y Edwin Jackson la temporada pasada, con 21,4, han conseguido el galardón de máximo artillero superando la veintena por partido.

Su ‘usage’, esto es el porcentaje de jugadas en las que interviene un jugador mientras permanece en la pista, es de un 29,6%, el tercero más alto de toda la competición solo por detrás de Nemanja Nedovic y Sylven Landesberg. Gary Neal ha sido el alfa y el omega del Tecnyconta Zaragoza 2017/18.

Todo ello, con un acierto alucinante. Neal ha terminado la temporada con una carta de tiro irreal, que incluye un 42,52% en tiros de tres, un 51,60% en tiros de dos y un estratosférico 92,86% en tiros libres (especialmente si se tiene en cuenta que ha visitado la línea de personal en 182 ocasiones). Porcentajes de otro mundo, especialmente para un jugador que ha asumido tantos tiros como él.

Así se puede observar en el siguiente cuadro, en el que figuran aquellos jugadores que han efectuado 350 tiros de campo. De este selecto club, solo el escolta de Fuenlabrada Marko Popovic ha logrado terminar con un porcentaje de tiro efectivo superior. Esta estadística, recordemos, pone en valor el acierto en tiros de dos y tiros de tres, ajustando la mayor dificultad que supone el lanzamiento triple.

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Las exhibiciones han sido de videojuego. En total, Neal acumula siete partidos habiendo anotado 30 puntos o más. Landesberg, su gran rival por el cetro de máximo anotador, solo ha logrado sobrepasar la barrera de los 30 puntos en dos ocasiones (una de ellas fue la exhibición de 48 puntos en el Palau eso sí), mientras que Thornike Shengelia, quien ha terminado la Liga como tercer máximo anotador, no acumula ninguna actuación por encima de los 30.

Aunque lo realmente importante es que cuatro de esos siete ‘monster games’ se tradujeron en victoria del equipo rojillo. Esto es, a diferencia de otros superanotadores que pueden buscar el beneficio propio o maquillar la estadística, cada vendaval ofensivo llevado a cabo por Neal tenía el propósito de contribuir al bien común.

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Del juego de Neal también se destaca su capacidad para encontrar al compañero. El norteamericano, que ha debido lidiar con defensas dobles en casi todos sus partidos, ha aprovechado la atracción que su figura genera en pista para promediar 3,2 asistencias por partido. Un numero muy elevado, similar por ejemplo al del base titular del equipo, Tomás Bellas (3,5). De hecho, el número es tan alto que es capaz de compensar uno de los grandes puntos negros del estadounidense a lo largo de la temporada: las pérdidas de balón.

Estadísticamente, Neal es el jugador que más balones ha perdido de la ACB, con un promedio de 2,97 pelotas extraviadas por partido. Sin embargo, gracias a su capacidad pasadora, el escolta consigue mantener su ratio de asistencias/pérdidas en positivo, minimizando así el daño.

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¿Y qué hay de la defensa? No es un secreto que el apartado defensivo ha sido el único lunar negro en el juego de Neal esta temporada. El jugador, de 33 años y que llegó a Zaragoza después de un año prácticamente en blanco, tardó en encontrar la forma física y, gracias a su prodigioso talento para sumar en ataque, y a la necesidad del equipo porque estuviese en pista el mayor número de minutos posible, quizá alguna vez se dosificó cuando el balón estaba en campo propio.

Aún así, tal y como muestra el rating neto, esto es la resta entre el rating ofensivo de un jugador, formado por el número de puntos conseguido por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, el número de puntos encajados, demuestra que, una vez más, Gary Neal logra compensar lo que resta detrás con lo que aporta en ataque.

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Gary Neal ha sido cuatro veces jugador de la jornada y tres veces MVP del mes (noviembre, febrero y abril). Además, ha sido incluido en el mejor quinteto de la Liga, junto a titanes como Luka Doncic, Landesberg, Shengelia y Henk Norel, y ha recibido el trofeo al máximo anotador de la competición. Y, sin embargo, todo ello parece poco. Porque para Zaragoza, Gary Neal debió ser el MVP de la Liga Endesa. Porque sin él, la capital de Aragón no sería ciudad ACB y, quizá, hubiese vuelto a perder a su equipo profesional de baloncesto masculino.

Nota: 10/10

Janis Blums, la decepción letona

La ACB no es país para viejos. Al menos, con Janis Blums no ha tenido piedad. El letón, internacional que participó con su país en el último Eurobasket con un papel destacado, ha fracasado flagrantemente en su regreso a la competición española, esa en la que llegó a acumular cuatro temporadas a buen nivel tiempo atrás. Amigo personal del director técnico de la entidad, Salva Guardia, la llegada del veterano escolta a finales de agosto pudo parecer una apuesta sobre seguro en una plantilla repleta de opciones de riesgo. Nada más lejos de la realidad. Si se buscaba fiabilidad, el patinazo ha sido de órdago.

Quizá por la falta de descanso, a diferencia del resto de sus compañeros no ha parado durante las llamadas ventanas FIBA, quizá por razones que se escapan al conocimiento del que ve al equipo desde fuera, el letón ha ido desapareciendo paulatinamente de la rotación del Tecnyconta Zaragoza hasta convertirse en un jugador meramente residual. Así lo expresan los 4,4 minutos de juego que ha promediado en las últimas cinco jornadas (a falta de contabilizar la jornada 34, todavía por jugarse al momento de escribir estas líneas).

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¿Y su juego cuando ha estado en pista? Pues triples y más triples, como tampoco podía ser de otra forma. Así, el 76,4% de los tiros a canasta ejecutados por Janis Blums ha sido desde más allá del 6,75. Además es, obviamente, el jugador del Tecnyconta que más lanzamientos de tres puntos ha intentado en esta temporada, con un total de 147.

En total, Blums es el decimocuarto jugador que más lanzamientos de tres puntos ha realizado en la Liga ACB. No obstante, cabe reseñar que el resto de competidores han gozado de mucho más tiempo de juego que él. De hecho, si se divide el número de lanzamientos de triples intentados por el número de minutos disputados, Blums asciende a la tercera posición, con 0,25 intentos por minuto jugado. Solo Marko Popovic, con 0,31 intentos por minuto, y Sasu Salin, con 0,29 tentativas, han cargado el brazo más que él.

Su porcentaje de acierto, 34%, puede resultar discreto, aunque tampoco es dramático. También es verdad que, si observamos el tanto por cierto de acierto de aquellos jugadores que se han jugado más de 140 triples en lo que va de temporada (recordemos, a falta de un partido por disputarse), el letón aparece más cerca del furgón de cola que de la zona noble.

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¿Y fuera de los triples? La nada más absoluta. Una vez excelso defensor, Salva Guardia llegó a decir de él que podría optar al premio a defensor del año. Sin embargo, dejando la maldad a un lado, se puede afirmar que el concurso del letón no ha supuesto ningún salto de calidad en un, por otro lado, más que débil sistema defensivo. Tampoco en ataque.

El dato del rating neto, en su caso es demoledor. Para hacer una muestra más fiable, aunque es recomendable tener siempre ciertas reservas a la hora de tratar este tipo de datos, vamos a seleccionar solo a aquellos jugadores que han jugado 20 partidos o más con el Tecnyconta y que, además, promedian más de 15 minutos por encuentro. Así, haremos la resta entre el llamado rating ofensivo, esto es los puntos creados por un jugador por cada 100 posesiones, y el rating defensivo, los puntos anotados por el rival por cada 100 posesiones cuando el jugador está sobre el parqué. Seguramente, el dato de Blums nos ayude a comprender un poco más porque casi todo el mundo le adelantó en la rotación durante las jornadas finales.

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Janis Blums llegó en verano a Zaragoza con aires de salvador, recordemos que en aquel punto todavía no estaba prevista la llegada de Gary Neal a la capital aragonesa, y se marcha, en el mejor de los casos, por la puerta de atrás. Triste epitafio para un jugador cuya carrera no se ve reflejada en su última temporada en ACB.

Nota: 2/10

Paul Stoll; víctima de la urgencia

Importancia y urgencia son dos conceptos que van de la mano, aunque es conveniente diferenciarlos. Así, la importancia viene definida por las consecuencias, especialmente si hablamos de la toma de decisiones, mientras que, por su parte, la urgencia está marcada por el tiempo, o, mejor dicho, por la ausencia del mismo.

Cuando el Tecnyconta Zaragoza perdió definitivamente a Bo McCalebb, el 1 de marzo de 2018, importancia y urgencia jugaron su tradicional pulso en la elección de su sustituto. El cuadro aragonés necesitaba reemplazar al que, hasta el momento, era su segundo jugador más valorado (importancia), pero, además, debía hacerlo a la menor brevedad, pues la ACB no espera a nadie y una jornada tirada a la basura puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, especialmente cuando tu lucha es la de evitar el descenso (urgencia).

El 7 de marzo de 2018, el Tecnyconta Zaragoza anunciaba la contratación de Paul Stoll. No obstante, es importante recalcar otro hecho para poner en contexto la decisión. El 4 de marzo Jarvis Varnado cayó lesionado frente a Baskonia, abriendo así la puerta a la contratación de un jugador extracomunitario. Rendija por la que finalmente se coló el base estadounidense con pasaporte mexicano.

La decisión final se había tomado en tres días. La urgencia se había impuesto.

Stoll llegó a Zaragoza envuelto en dudas. Salva Guardia dijo de él que “tenía muchas ganas por jugar en la Liga Endesa y aunque su caché es alto hemos tenido la suerte de traerlo”. Poco después trascendió que se había sometido a una operación de rodilla a principio de temporada y que por ello estaba sin equipo. Finalmente se supo que compartía representante por Bo McCalebb, por lo que su llegada pudo responder a una compensación propuesta por la marcha del macedonio más que al convencimiento de que era el jugador ideal, ya que la primera opción siempre había sido Dylan Ennis.

Lo cierto es que el internacional mexicano nunca se asentó como una alternativa fiable en el puesto de base. Al menos, no a la altura de sus dos predecesores en el puesto (Sergi García y Bo McCalebb). Así se observa en los minutos otorgados por Pep Cargol, con una media de 14,4 minutos jugados por partido al cierre de estas líneas. Sin duda, la falta de minutos determina su producción sobre el parqué. Stoll se ha exhibido como un base espectacular, capaz de dejar highlights cada vez que comanda el ataque, pero al que con frecuencia se le han achacado flagrantes desconexiones endefensa.

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Puede parecer anecdótico que en los dos partidos que más tiempo ha pasado en la cancha, en casa frente al Bilbao Basket y fuera contra Unicaja, hayan supuesto dos triunfos aragoneses, claves para la consecución de la permanencia en ACB. Sin embargo, el dato ilustra con fidelidad lo que ha echado de menos el equipo el tener un sustituto de garantías para Tomás Bellas (la importancia, una vez más). En su favor, se podría decir que Paul Stoll rara vez ha jugado minutos de la basura. Al contrario. Si ha estado en pista, ha sido porque el equipo estaba funcionando con él.

Numéricamente, la muestra es demasiado reducida para sacar conclusiones palmarias. Sus 5,1 puntos por partido lo sitúan como la novena opción ofensiva del equipo de entre los que han terminado la temporada, demasiado poco para un jugador de claro corte atacante. De hecho, Stoll ha encontrado muy complicado imponerse en la ACB. El hecho de que el 76,4% de los tiros que ha efectuado hayan sido triples, números más propios de un especialista, ejemplifica lo difícil que ha encontrado, por ejemplo, atacar el aro. Su físico, muy menudo para el estándar de la liga, le ha hecho sufrir en el cinco contra cinco, permitiéndole momentos de brillo únicamente cuando el contraataque se imponía en el encuentro.

En el haber, que lo hay, su capacidad para encontrar al compañero. Sus 2,8 asistencias por partido, que quizá no puede parecer mucha cosa a simple vista, aumentan a unas impresionantes 7,1 si se proyectan a 36 minutos. Para ponerlas en contexto, esta sería la octava mejor marca de la Liga, por delante de jugadores como Jaime Fernández, Andrew Albicy o Facundo Campazzo. La cifra es tan alta que, a pesar de acumular varias pérdidas, 1,3 por partido, solo Neal y Bjelica han extraviado más balones, le permite tener un ratio asistencia/pérdida de 2,2 (por ponerlo en contexto, Bellas firma 2,6 en dicha estadística).

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Lo último que llama la atención de Stoll es su curva de aprendizaje. A pesar de que, como siempre, la muestra es pequeña, y sin analizar el último partido en casa de FC Barcelona, se puede observar como el mexicano ha ido ganando importancia en el equipo, tanto en minutos en pista como en valoración, después de tocar fondo en Murcia. Aquel partido coincidió con la llegada de Dylan Ennis al equipo, que en principio debía dejarle en un papel residual. Sin embargo, Stoll se repuso a la competencia y, unido a la preferencia de Cargol por colocar al canadiense como escolta, ha terminado el curso con cierta relevancia en los partidos.

La conclusiones en su caso, no obstante, parecen claras. Con Stoll premió la urgencia de contar con un base para suplir a McCalebb, pero no se tuvo en cuenta la importancia del macedonio del equipo. Con la etiqueta de jugador de “caché alto” puesta por el Director Técnico del club, el internacional por México no ha logrado pasar de jugador de rotación, con algunas actuaciones para olvidar por el camino. Más allá de acciones puntuales, su concurso en el equipo ha bordeado la irrelevancia y parece difícil que continue un año más en ACB.

Nota: 3/10.

Tomás Bellas; el último servicio del capitán

No es oficial pero parece claro que esta podría haber sido la última temporada de Tomás Bellas en el Basket Zaragoza. Al menos, de una primera etapa, pues el futuro es incierto y en opinión del que escribe nada está escrito. Aquel al que bautizaron como Capitán Bellas en su etapa en Gran Canaria le ha tocado navegar las aguas más turbulentas en la historia del club aragonés. Nada sencillo para un jugador que, independientemente del entorno o su nivel de juego, siempre ha mostrado un compromiso con la entidad que nadie puede negar. Equivocadamente o no, Bellas siempre ha intentado hacer lo que consideraba mejor para el equipo y solo por ello nunca será uno más de todos los jugadores que han vestido la casaca rojilla a lo largo de estos años.

Pero el temporal ha sido fuerte. La mejor muestra de ello son los otros cuatro bases que le han acompañado en la posición de uno a lo largo de la temporada. Inestabilidad máxima en una demarcación que, por definición, debería ser la más centrada. Bellas ha sido la única constante en un mundo de incertidumbres. De hecho, sus 26,4 minutos por partido le convierten en el segundo jugador más utilizado del Tecnyconta, solo por detrás de Gary Neal, y, lo que es más significativo, en el noveno jugador que más tiempo ha estado en cancha de toda la Liga.

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Tal y como se puede observar en el gráfico, solo la llegada de un tótem del baloncesto europeo como Bo McCalebb le redujo la carga de responsabilidad. En total, Bellas acumula nueve partidos jugando 30 minutos o más. En líneas generales, se podría decir que ha estado muy solo.

No obstante, no se debe negar la realidad. La temporada de Bellas, como la de todo el equipo, ha sido más bien mala. Si tomamos el PER como medida orientativa para medir la eficiencia de un jugador, podemos observar como la 2017/18 sería la peor temporada de Tomás Bellas en Zaragoza. Peor, incluso, que el curso pasado, cuando unos problemas físicos le condicionaron su rendimiento durante todo el año. Y, sobre todo, muy lejos de sus dos últimas temporadas en Gran Canaria, en las que fue uno de los bases punteros de la competición y le granjearon un sabroso contrato en la ciudad del cierzo.

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De hecho, si proyectamos la estadística a 36 minutos por partido y comparamos el rendimiento de Bellas con el resto de bases titulares de la ACB, se puede observar como el madrileño no logra destacar ni en puntos producidos ni en asistencias repartidas por minuto. De hecho, se queda en el furgón de cola en ambos apartados.

Evidentemente la estadística requiere un contexto y el Tecnyconta 2017/18 ha resultado un entorno muy especial. La presencia de Gary Neal, el jugador que más minutos ha disputado de la liga y el tercero en toda la competición que más balón ha acaparado en ataque, con un 29,6% de usage, hacen que el protagonismo de Bellas se haya visto ampliamente reducido, especialmente en ataque. Esto también le sucede, por ejemplo, a Gregory Vargas, de Fuenlabrada, quién, al compartir backcourt con Marko Popovich, también ve minimizada su influencia en el juego de ataque de su equipo.

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Queda la defensa, claro. Un apartado prácticamente imposible de cuantificar. Es ahí donde el madrileño se ha ganado el pan. Tanto para Jota Cuspinera, como para Pep Cargol después, Bellas ha resultado el defensor exterior más fiable en un equipo que, por otro lado, ha sido un auténtico agujero negro en su conjunto. Así se ha visto en los numerosos minutos que ha compartido no solo con Gary Neal, sino con cualquiera de los bases que han pasado por la plantilla a lo largo del año.

Decíamos al principio que esta ha sido, probablemente, la última temporada de Tomás Bellas en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, de esta hipotética primera etapa. Podría decirse que ha sido amarga, aunque la salvación lograda con dos jornadas de antelación ha reducido cualquier daño mayor. La nave, pues, ha llegado a buen puerto, por lo que puede descansar su capitán.

Nota: 5/10