El cambio de paradigma en el baloncesto actual: posición vs función

El baloncesto es un deporte dinámico, y quizá por eso resulta tan atractivo. Dinámico en su juego pero también en su evolución. Probablemente, existen pocas disciplinas que cambien tan rápido y de manera tan frecuente como lo hace el baloncesto.  Fundamentalmente, por las características físicas de los jugadores. Cada generación es más rápida, más alta y salta más que la anterior. Así, los aros se han quedado bajos, el campo pequeño y la línea de triple -que en un principio ni siquiera existía- ahora parece un tiro libre para algunos jugadores.

Esta realidad mutable, en cambio constante, exige a su mismo tiempo nuevas formas lingüísticas que ayuden a explicar y comprender el presente. La tradicional división del baloncesto por posiciones, primero en tres categorías -base, aleros y pívots- y posteriormente en etiquetas más específicas -base, escolta, alero, ala-pívot y pívot- ha quedado obsoleta.

No en vano, ¿en qué categoría se podría incluir a un jugador total como LeBron James? ¿De verdad es Russell Westbrook lo que, tradicionalmente, entendemos como un base? ¿O por el contrario, viendo su función en la cancha, no era Hedo Turkoglu el base de aquellos Magic que llegaron a las Finales en 2009? ¿Es Draymond Green un pívot cuando comparte pista con Curry, Thompson, Iguodala y Durant -antes Barnes- en el llamado ‘quinteto de la muerte’? ¿Y qué es eso de que ahora Marc Gasol anota triples? ¿Además, cómo demonios definimos a superdotados como Giannis Antetokoumpo o Kristaps Porzingis?

Bases de más de dos metros, pívots undersized, jugadores de 2,15 que tiran más de tres que de dos y especialistas defensivos capaces de marcar tanto bases como ala-pívots. Lo que antes podían ser excepciones actualmente es la norma general.  Los esquemas han sido rotos y, como bien explica Andrés Monje en su recomendabilísima serie de artículos ‘Darwinsmo posicional’ -leer partes 1, 2 y 3-, “el juego ha hecho caducar la posición clásica”.

Es por ello que, desde hace mucho tiempo, en Estados Unidos se han generado una serie de términos y conceptos que puedan explicar el zetligst del baloncesto. Algunas de ellas, como por ejemplo ‘combo guard’, han calado profundamente en el espectro FIBA. Otras, sin embargo, son habitualmente obviadas. Las cinco demarcaciones clásicas han quedado obsoletas y lo que cuenta ahora es la función que cada jugador realiza sobre el parqué, así como el encaje que tienen sus habilidades en el global de la plantilla.

Aunque pueda parecer paradójico, el baloncesto parece encaminado hacia una disciplina en la que conviven la hiperespecialización de algunos jugadores con otros capaces de ir mucho más allá de los roles tradicionalmente aparejados a su posición.

El ejemplo más claro se ve en la posición de alero. Aleros son LeBron James y Bruce Bowen. Sin embargo, el primero posee unas funciones reales en pista que difieren, en mucho, con las del segundo. Mientras que ‘The Chosen One’ es, de facto, el organizador de todo equipo en el que ha jugado, lo que actualmente se conoce como un ‘point-forward’, el segundo era un defensor de élite que, además, suponía una amenaza a pies quietos desde la línea de triple, lo que posteriormente se ha llamado un ‘jugador 3D’. Dos aleros, sí, pero dos jugadores completamente diferentes y, además, complementarios, que incluso podrían compartir tiempo en pista a pesar de ocupar una misma demarcación clásica.

El caso Tecnyconta

Después de la salida de Torian Graham del Basket Zaragoza por problemas asociados a su actitud y profesionalidad, el Tecnyconta se encuentra en el mercado en busca de un jugador que complete su plantilla. La marcha de Graham, unida a la llegada de Janis Blums, hacen que, sobre el papel, la posición a reforzar sea la de alero. Así lo ha expresado el propio director técnico del club, Salva Guardia, que ha reconocido haber negociado con jugadores de distinto perfil como Robin Benzing, Carlos Delfino o Ivan Paunic. Todos ellos diferentes entre sí, aunque con una característica común: su posición.

Sin embargo, este jueves 14 de septiembre, el entrenador del equipo, Jota Cuspinera, explicaba en rueda de prensa la posibilidad de que el club firmase un escolta en lugar de un alero.

“Buscábamos un tres con unas características determinadas, pero esas características no las está ofreciendo el mercado. Queremos un tres que tire y que juegue bloqueo directo, un ‘swingman’ pero grande. Pero no lo encuentro. Ante eso, preferimos mirar qué más cosas hay, y el mercado ofrece cosas que nos permiten hacer una estructura de plantilla que a mi me guste y que pueda ser competitiva.

Tenemos dos jugadores a los que poco a poco hay que ir dando salida: Lovro Mazalin y Jonathan Barreiro. Son dos ‘treses’ de 2,04 cada uno, por lo que las circunstancias de defender a ‘treses’ grandes las podemos cumplir con ellos y ahora busco alguien que juegue bloqueo directo y además tire desde fuera”

En las palabras de Cuspinera se extrae como, para él, la función prima por encima de la posición. El técnico, además, introduce el concepto ‘swingman’, que vendría a ser la fusión entre los roles tradicionales del escolta y el alero. Una figura que en la NBA tendría su máximo exponente en Jimmy Butler.

Esta forma de aproximarse al baloncesto, más moderna, no es nueva en el Tecnyconta Zaragoza. Al menos, no desde que Salva Guardia llegase a la entidad aragonesa. Así, el director técnico ya ha realizado diferenciaciones de rol y posición anteriores, como cuando describió su juego interior ideal como: un ‘strecht four’, dos 4,5 y un pívot móvil.

El caso paradigmático, sin embargo, se produjo la temporada pasada con el fichaje de Marcos Knight. Con el equipo en busca y captura de un jugador interior, y más concretamente un pívot que pudiese dar la réplica a Henk Norel, Guardia terminó anunciando por sorpresa la incorporación de Knight, un escolta de 1,85 m. -siendo generosos- y cuya carta de presentación era ser el máximo anotador de la BBL. Aquello, que sobre el papel no tenía pies ni cabeza, se justificaba en la capacidad reboteadora de Knight, que promedió 6,2 capturas en los seis partidos que disputó como rojillo.

Más allá de lo acertado o no de la decisión, de si Knight es buen jugador o si de verdad era la mejor opción que presentaba el mercado, lo cierto es que marcó un camino en el que, para la actual dirección deportiva del Tecnyconta, la función se impone a la posición.

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Notas positivas del Tecnyconta – Tenerife

Es septiembre, hace frío, la vuelta al cole es una realidad y Torian Graham ha sido cortado con apenas dos semanas de pretemporada. Lo entiendo. El clima de fatalismo que rodea estos días a Tecnyconta Zaragoza puede estar justificado. Al menos, como reacción natural. La puesta de largo del equipo dirigido por Jota Cuspinera no ha podido ser peor. Dos derrotas abultadas durante su participación en el Circuito Movistar de Logroño, frente a Bilbao y Canarias, explican el bajón anímico general. Nada que reprochar.

De hecho, no será el que aquí escribe, que en 2017 todavía tiene el emo como música de cabecera, el que niegue a nadie su derecho a regodearse en la introspección y la miseria propia.

Sin embargo, una vez visto en diferido los dos amistosos de marras, y sin ninguna intención de negar la mayor a base de lugares comunes y frases de Mr. Wonderful, sí que me atrevo a afirmar públicamente que, fundamentalmente contra Canarias, se observaron pinceladas del Tecnyconta que espero y deseo para la temporada 2017/18. Como todo lo que está mal con el equipo resulta obvio y ha sido mil veces comentado, es el momento de señalar lo que está bien. Porque supone un esfuerzo y supone ir a contracorriente, pero también porque creo firmemente que hay aspectos positivos.

Actitud

Es la palabra clave del verano y, probablemente, lo será de la temporada que está por empezar. Para entender las claves del actual Tecnyconta Zaragoza hay que mirar a su pasado más reciente, pues el descalabro de la 2016/17 marca ineludiblemente el camino por el que se ha decidido transitar este año. Si la pasada temporada estuvo caracterizada por jugadores de gran calidad técnica pero a los que se acusó de ser blandos de carácter, este curso se ha optado por premiar a aquellos jugadores que, dentro de sus limitaciones, se vacíen cada vez que pisen el parquet. Se trata del célebre “queremos 11 Marcos Knight”, que con el aguerrido escolta en la segunda división turca se ha traducido en jugadores activos, que en defensa atacan todas las líneas de pase y en ataque entran como locos al rebote ofensivo. Jugadores que, a diferencia de lo que ocurrió con Gecevicius durante el último partido de liga, nunca pidan el cambio por miedo a lanzar un tiro decisivo.

Sin duda, no hay nadie que esté personificando mejor estos requisitos que Jonathan Barreiro. Con una año más de experiencia en el zurrón, y espoleado por la oportunidad de jugar para Jota Cuspinera, técnico con fama de formador y al que no le duelen prendas a la hora de dar oportunidades a los jóvenes, el alero gallego está utilizando la pretemporada como plataforma para reivindicar su estatus de jugador ACB. Quizá más de futuro que de presente. Aunque, en un equipo con más interrogantes que cerezas, especialmente en la posición de ‘tres’, Barreiro actualmente es garantía de esfuerzo e ilusión.

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Barreiro muestra iniciativa atacando el aro rival.

Es obvio que, numéricamente, todavía debe crecer. En estos dos partidos en Logroño, el joven internacional U20 ha promediado unos sólidos 6,5 puntos y 3,5 rebotes. Sin embargo, sus porcentajes, especialmente ese 2/11 acumulado en lanzamientos triples, están todavía muy lejos del mínimo exigible. No obstante , Barreiro no se ha arrugado en ningún momento, tirando a canasta cuando se ha encontrado abierto y dándolo todo cuando el rival tenía la posesión del balón.

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Barreiro tapona al pívot rival.

De hecho, no es baladí que, frente a Canarias, fuese el jugador más utilizado por Cuspinera, que mantuvo al alero en pista algo más de 28 minutos. Diez más, por ejemplo, que su inmediato competidor en el puesto: Lovro Mazalin.

Intensidad defensiva

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Trap entre alero (Barreiro) y pívot (Varnado) a Javier Beirán, realizado muy lejos del aro.

Hagamos por un momento el esfuerzo de obviar por completo el partido contra Bilbao Basket. Por la salud mental común, aquello nunca ocurrió. También, incluso, gran parte del último cuarto frente a Canarias, durante el cual los rojillos experimentaron una clara pesadez de piernas. Son gajes de la pretemporada, en la que los equipos muchas veces saltan a la cancha sin el acondicionamiento físico necesario para competir durante 40 minutos. Así, una vez abstraídos de resultados y dando por sentada una mejor condición física una vez que comience la competición, podemos comenzar a buscar las señas de identidad que han de forjar el carácter del Tecnyconta 2017/18.

Una vez más, debemos retrotraernos al curso pasado para comprender las claves que han de marcar la presente temporada. El año pasado, el conjunto aragonés fue uno de los que más canastas concedió a sus rivales, con 84,69 puntos encajados de media por partido. Por ello, este verano el fichaje estrella de la entidad ha sido un pívot de marcado carácter defensivo: Jarvis Varnado. El célebre principio de acción y reacción, una vez más.

La defensa propuesta por Cuspinera se puede resumir en dos simples preceptos: manos activas y ayudas continuas. Se trata de un sistema que pide máxima implicación a los cinco jugadores que se encuentran en pista, ya que un solo despiste individual puede generar un desajuste que implique un tiro cómodo para el rival. Si sale -muy- mal, como ante Biblao Basket, el equipo corre el riesgo de estar persiguiendo sombras durante 40 minutos. Por contra, cuando se realiza bien, constituye la primera piedra del ataque, pues genera situaciones claras de contraataque.

Cabe destacar el papel que juega Varnado en todo el entramado defensivo. Un pívot de sus características, tan móvil, es fundamental para un equipo que pretende establecer la línea de presión más allá del 6,75. Sus ayudas pueden ser largas, muy largas de hecho, sin que el equipo quede demasiado expuesto atrás. Todo esto vendrá, claro está, cuando el de Virginia recupere su mejor tono físico, aunque algunos ejemplos de esta arriesgada forma de jugar se pudieron celebrar exitosamente durante la primera parte del encuentro ante Canarias.

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Varnado se queda en el cambio con el escolta rival y tapona.

Resulta obvio que, tanto con De Jong como con Triguero, jugadores tendentes a hundirse más debido a sus características físicas, la defensa no podrá ser tan arriesgada. De hecho, los peros de contar con un pívot como el internacional holandés en la plantilla ya fueron detallados en otro post.

Highlights

 

“No queremos un equipo plano como el año pasado y que la gente se vaya del pabellón, sino que dé espectáculo y transmita”. Salva Guardia

 

Nombraba de refilón la posibilidad de contraataque en el apartado anterior, aunque no es tema menor. Por dos motivos: suele generar canastas fáciles y, además, resulta muy estético de ver.

Probablemente, el juego en carrera, ejecutado con precisión, sea el baloncesto más atractivo para el espectador. Se trata, una vez más, de una respuesta al tedio que presidió la mayoría de partidos del Tecnyconta la pasada temporada. Es probable que, este curso, no se logren muchas victorias. Por ello, en el proceso, hay que divertir al espectador. Los dos highlights rescatados del partido ante Canarias dan buena fe de ello.

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Contraataques finalizados en mate por Lovro Mazalin.