Supersticiones

Texto publicado en El ‘traspiés’, columna de periodicidad semanal para AragónSport.com

 

No creo en Dios. Lo tengo claro, aunque no lo pueda explicar con la precisión de un científico. Acepto que haya gente que prefiera creer en la figura de un ser superior, pero yo no de esos. Lo mio es peor. A lo largo de mi vida he tendido a creer en cosas menos razonables. Soy consciente del absurdo, pero no lo puedo evitar. Por ejemplo,en el instituto estuve convencido de que si hacía los exámenes con un boli determinado iba a aprobar. Cuando se le acabó la tinta, me lo llevaba igualmente y, a duras penas, escribía mi nombre con él esperando que su magia se extendiera por el resto de las respuestas. Ojo, que ya no era un niño, la selectividad la hice así. En la universidad cambié de ritual y, cuando llegaba febrero o junio -y septiembre, desgraciadamente-, dejaba de afeitarme. Lo hice siempre, me hubiera ido bien o mal en el anterior cuatrimestre. Además, como Jim Carrey en ‘El número 23’, mantengo una extraña obsesión con el dorsal de Michael Jordan. Es lo que hay.

 

Durante un tiempo también estuve convencido de que era gafe. Como muchos, me aboné al CAI Zaragoza en el verano de 2002. Lo que vino después es historia conocida: el ‘playout’ de la primera temporada, los batacazos ante Granda, León o Murcia, el descenso… Decepción tras decepción. El pabellón casi siempre estaba lleno, pero yo me acabé culpando por ello. A mi y a mi amigo Jorge, que me acompañó en la butaca desde el primer día. Estaba convencido de que le dábamos mala suerte a nuestro equipo. El hecho de que los rojillos no hayan ganado nunca fuera de casa cuando yo he estado presente en la grada, o incluso en la tribuna de prensa, incrementó la sensación. ¿Otra píldora? El ascenso de 2010 lo vi desde Inglaterra. “Ahora que no estoy yo seguro que ganan”, pensé mientras intentaba descifrar que estaba pasando en el ‘stream’ de FEB TV. Acerté.

 

Paso a paso, el CAI Zaragoza ha ido creciendo casi sin darnos cuenta. Sin prisa, sin pausa; aceptando las etapas que le ha tocado vivir en cada momento. Con los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. Seguramente, la fórmula del éxito. De manera natural, la marea roja se ha acostumbrado a ganar. A ver a su equipo como una alternativa frente a los poderosos, y no como el conjunto que intenta evitar el regreso a la LEB. Un proceso que, gradualmente, ha ido retirando de mi cabeza la estúpida teoría del gafe. De hecho, ya ni me acordaba de ella… Hasta este domingo.

 

Estoy fuera de España pero el CAI jugaba contra Valencia y yo tenía que ver el partido. Resulta que, según su propia nota de prensa, la Liga Endesa se ve esta temporada en 115 países, pero el Reino Unido no es uno de ellos. A pesar de que no hay ninguna cadena de televisión con derechos que violar, Orange Arena corta la señal y conseguir un ‘stream’ que emita sin píxeles del tamaño de Joseph Jones cuando aterrizó en Zaragoza resulta misión imposible. Afortunadamente quedaba la radio autonómica, que emite por Internet. Mi conexión al que, según Willy Villar en Twitter, ha sido el partido con mejor ambiente en el Príncipe Felipe. Máxima igualdad como tónica general y momentos de máxima tensión en el último cuarto. Pau Ribas, como casi siempre, haciéndonos daño hasta ser, en esta ocasión, el MVP de la jornada. Por si fuera poco, tengo que salir de casa y el 3G vacila. Todavía me quedaban Twitter y Whatsapp, pero aquello solo incrementaba los nervios. “No estoy en el pabellón, así que seguro que ganan”, me intento tranquilizar mientras voy en el autobús. Acerté, claro que en esta ocasión no se trata de que yo sea gafe, sino de que el equipo es muy bueno.

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Manchester City y Arsenal se cobran revancha

Publicado originalmente en Sphera Sports

 

A falta de ocho jornadas para el final de la Premier League, la parte alta de la clasificación todavía está por configurarse. En un pañuelo, Chelsea (57 puntos), Arsenal (56) y Manchester City (54 y un partido menos) parecen destinados a disputarse el título liguero, sin perder nunca de vista a Liverpool (53) o incluso Tottenham (50). Una igualdad que, sin embargo, hace no mucho fue puesta en tela de juicio. Concretamente, el 3 de febrero. Fecha en la que el conjunto de Jose Mourinho consiguió hacer saltar todas las alarmas al coronarse como el primer equipo que lograba vulnerar el, hasta entonces, impenetrable Etihad Stadium. Comandada por un sólido Matic y un estelar Hazard, la escuadra londinense dominó por completo a su rival y se llevó el triunfo por 0-1. Victoria que, en cierto modo, suponía un órdago a la Liga. Declaración que, cinco días más tarde, se vio fortalecida cuando el Arsenal, entonces cabeza de la tabla, cayó de manera estrepitosa en su desplazamiento a Anfield Road (5-1). Afortunadamente para ‘citizens’ y ‘gunners’, la Copa les ha ofrecido la oportunidad de redimirse.

Mourinho: “Ha ganado el mejor”
Mismo escenario y mismos rivales. Este sábado, el Chelsea visitó de nuevo la vertiente azul de Manchester en el que, sin duda, fue el partido estrella de la quinta ronda de la FA Cup. De fondo, el ya tradicional ruido de declaraciones que envuelve cada duelo que enfrenta a Jose Mourinho y Manuel Pellegrini. El chileno, más preocupado por el enfrentamiento que le medirá al Fútbol Club Barcelona en Champions League que por lo que tenía delante, no dudó en reservar a Hart y Negredo. Ausencias que, unidas a las bajas de Fernandinho, Agüero y Nastasic, dibujaron un once cargado de teóricos suplentes. Claro que, en un plantel con el potencial del City, las fronteras entre titulares y reservas se difuminan y, en esta ocasión, los locales consiguieron anular la propuesta con la que el Chelsea había arrasado hace apenas dos semanas.

Tal fue la superioridad local que los visitantes finalizaron el encuentro sin probar en ninguna ocasión los reflejos de Pantilimon. Las buenas noticias para los de Manchester no se quedaban únicamente en el marcador. Jovetic, que poco a poco va entrando en la dinámica del equipo, certificó su mejoría al materializar el 1-0. Aunque, sin duda, la mejor nueva para Manuel Pellegrini supuso el regreso, con gol incluido, de Samir Nasri. El mediapunta francés llega a punto para el momento crucial de la temporada. Algo totalmente necesario, más si se tiene en cuenta que su equipo es el único que  permanece vivo en las cuatro competiciones que disputa este curso.

Fabianski salva al Arsenal
En un torneo menos se encuentra el Arsenal. El conjunto entrenado por Arsene Wenger, eso sí, ha conseguido colar su nombre entre los ocho mejores de la FA Cup. No sin sufrimiento, pues los del norte de Londres tuvieron que sudar a mares para conseguir eliminar al Liverpool (2-1). De hecho, el jugador más destacado de los ‘gunners’ fue su portero; Lukasz Fabianski. El meta polaco, relevo de su compatriota Wojciech Szczesny para la competición copera, agrandó su figura ante un tridente, el formado por Sterling, Suárez y Sturridge, que hace apenas una semana había conseguido endosar una manita a los de Islington.

Con la portería cerrada a cal y canto, el Arsenal hizo valer una mayor pegada. Así, a los 15 minutos, Oxlade-Chamberlain adelantó a los locales tras recoger en el área el rechace a un remate de Sanogo, sorprendente delantero centro titular del cuadro armero. La cercanía del cruce de Champions ante el Bayern de Munich, así como el escándalo en el que se ha visto envuelto Giroud, pillado por el diario ‘The Sun’ engañando a su mujer en el hotel de concentración, permitieron al internacional sub 20 francés tomar la alternativa. El ariete no defraudó y, a pesar de no marcar, fue de los más destacados gracias, sobre todo, a su fortaleza en el juego aéreo. El 2-0 llegó nada más comenzar la segunda parte. Özil, mucho más participativo después de las críticas recibidas tras la debacle de Anfield, encontró a Oxlade-Chamberlain en profundidad. El inglés levantó la vista y sirvió para Podolski, que llegando desde atrás marcó a placer.

Finalmente, el choque se embarullaría debido al desacierto de Howard Webb. El árbitro señaló un penalti de Podolski sobre Luis Suárez, que Gerrard convirtió en el 2-1 definitivo. Sin embargo, no pitó otro mucho más claro realizado por Oxlade-Chamberlain, también con el uruguayo como objeto. Un golpe de Fabianski a Agger tras una mala salida y una patada de Skrtel a Cazorla en el  área contraria también se quedaron sin señalar. Retales de polémica en un partido en el que los locales, quizá, consiguieron más premio del que merecieron.

Everton y Sunderland, los otros representantes Premier
A expensas de lo que haga el Hull City en su enfrentamiento con el Brighton & Hove Albion, Everton y Sunderland son los otros supervivientes Premier en una FA Cup en la que siempre tienen un hueco los equipos más modestos. Ambos, además, tuvieron que eliminar a sendos rivales de su  categoría; Swansea y Southampton respectivamente.

Más cómodo de lo esperado fue el triunfo para el cuadro de Roberto Martínez, que busca repetir el título que ya lograra con el Wigan la pasada campaña. Los de Goodison Park se impusieron por 3-1 a un Swansea mucho más preocupado por corregir su mala andadura liguera que por avanzar rondas en la FA Cup. Así, Garry Monk sacó una alineación plagada de suplentes que se vio rápidamente sorprendida por el inmejorable debut de Lacina Traoré. En el minuto 4 de su primer partido con la elástica ‘toffee’, el punta marfileño, de 203 centímetros de altura, consiguió marcar con un remate de semi tacón. De Guzman logró empatar para los galeses, pero, en la segunda parte, Martínez movió el banquillo y dio entrada a Naismith, que marcó el 2-1 y provocó el penalti que dio lugar al 3-1 final, materializado desde los once metros por el infalible Leighton Baines.

Por su parte, Gustavo Poyet continúa acumulando méritos a los mandos del Sunderland. Después de alcanzar la final de la Copa de la Liga, el conjunto norteño se cuela ahora en cuartos de final de la FA Cup tras eliminar al Southampton por 1-0. En un partido bastante gris, lo único en technicolor fue la red conseguida por Gardner con un zambombazo a la escuadra desde fuera del área. Una obra de arte que bien merece una ronda más para los ‘black cats’.

Wigan y Sheffield United, los modestos no se rinden
Las grandes sorpresas de la jornada las protagonizaron Wigan y Sheffield United. Los vigentes campeones, actualmente en Championship, consiguieron eliminar al Cardiff City en su estadio (1-2). Watson, el futbolista que les otorgara el trofeo la pasada temporada, volvió a servir de revulsivo al convertir el segundo y definitivo gol de los ‘latics’. Antes McCann había adelantado a los de Uwe Rosler (18′) y Campbell había puesto el empate para los galeses (27′).

Finalmente, en el partido loco del fin de semana, el Sheffield United, conjunto de League One, consiguió apear al Nottingham Forest, de Championship, tras un final de infarto. Cuando Chris Porter saltó al campo, en el minuto 86, el partido marchaba con empate a uno en el marcador. Instantes después, el delantero revolucionó el choque e hizo el 2-1 en el 90′ y el 3-1 en el 92′. El público de Bramall Lane acabó invadiendo el césped al ver como los suyos conseguían el pase. En el horizonte, un posible derbi del acero en la sexta ronda de la FA Cup.